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Carmona amenaza al polémico código de edificación de Fayad

El secretario de Ambiente cuestionó que no hubo "participación ciudadana" en el tratamiento del proyecto y que tampoco se generó un plan para el área metropolitana, como ordena la ley de Ordenamiento Territorial. Advirtió además que el gobierno provincial puede vetar los emprendimientos inmobiliarios que a partir de ahora se generen, como el que Fayad impulsa en un gran loteo de la Quinta Sección.
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El martes de esta semana, el Concejo Deliberante de la Capital sancionó una reforma del Código Urbano y de Edificación que abre fuertes interrogantes. El código en cuestión podría ser judicializado debido a los  graves cuestionamientos de los concejales opositores a la normativa.

La cuestión ética es uno de los principales disparadores de las críticas: hay quienes sospechan que el objetivo de la norma enviada por el Poder Ejecutivo municipal fue sólo favorecer determinados proyectos inmobiliarios y darle discrecionalidad al municipio a la hora de aprobar este tipo de iniciativas.

Mientras los concejales opositores van camino de la Justicia, al menos un concejal oficialista quedó en el ojo de la tormenta. Se trata de Juan Carlos Membrives, un corredor inmobiliario que milita en el ARI y quien (según consideran las autoridades de su propio partido) debería haberse inhibido en este tema, porque su actividad privada está vinculada directamente al tema en discusión.

Por el contrario, Membrives facilitó con su mano en alto la aprobación del Código, ya que la votación terminó con siete votos positivos contra seis negativos. Una votación que se hizo de manera exprés, con menos de un mes de tratamiento del proyecto y casi de espaldas a organismos profesionales y científicos que pedían opinar respecto de la norma.

Membrives en realidad es un socio político del intendente capitalino, pero la votación de esta semana terminó de horadar al ARI y su ambiguo presente institucional en Mendoza: el partido está dividido entre quienes acompañan el plan político de Víctor Fayad y los que se inclinan por otro radical con aspiraciones en 2011, Alfredo Cornejo.

Pero las derivaciones políticas del caso capitalino podrían no terminar allí. El propio secretario de Ambiente de la provincia, Guillermo Carmona, marcó duras críticas al código sancionado en la Capital.

El funcionario de Jaque cuestionó la escasa "participación ciudadana" en el proyecto y remarcó que la ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo (8051) ordena realizar un plan para toda el área metropolitana o Gran Mendoza, no en soledad para el departamento de la Capital, algo que Fayad no tuvo en cuenta. Además advirtió que, al final, este tipo de iniciativas pueden quedar sujetas a evaluación y veto por parte del Poder Ejecutivo.

¿Terminará haciendo ruido el código edilicio de la Capital en el ya largo romance político entre el intendente radical Víctor Fayad y el gobernador justicialista Celso Jaque?

La obsesión de levantar una torre frente al parque

. Desde 2008, un proyecto edilicio es objeto de polémica en la Capital. Se trata de la construcción de dos torres de 12 pisos en la esquina de Boulogne Sur Mer y Lamadrid, frente al parque General San Martín, proyecto que está a cargo de la constructora Cioffi (en la foto, el cartel que señala la obra).

Desde ese año, la iniciativa es objetada por vecinos de la zona y, en cambio, impulsada sin pausa por la comuna y sus aliados, entre ellos, el concejal Membrives.

Tanto en 2008 como en 2009, el municipio trató de darle vía libre al proyecto, ya sea a través de la excepción o directamente la reforma del Código urbano. En ambos casos hubo resistencias y el plan se suspendió. Pero la iniciativa ahora sí parece reactivarse en serio y está más que nunca cerca de convertirse en realidad, gracias al nuevo Código Urbano que Fayad logró obtener en el Concejo Deliberante.

Es que la ordenanza no sólo habilita edificios de hasta ocho pisos frente al pulmón verde de la Ciudad (algo que para los especialistas actuaría como muralla del aire fresco que extiende el Parque en las secciones Quinta y Sexta de la Capital), sino que, además, contiene una cláusula que permitiría que la comuna autorice edificios aún más alto en esa zona.

Se trata del punto U.II.4.2.1, que establece que los propietarios de lotes superiores a los 2.500 metros cuadrados podrán “requerir indicadores urbanos particulares” que serán tratados y autorizados por una comisión con mayoría de integrantes de la comuna. Esto, al margen de las condiciones generales del propio Código Urbano aprobado.

La oposición recalca que este artículo, el más discutido en la sesión del Concejo Deliberante del miércoles, es la ventana para construir las famosas torres de Cioffi frente al parque general San Martín. Es que el lote de Boulogne Sur Mer y Lamadrid (foto) es uno de los pocos de gran tamaño que quedan en la Capital.

La inclusión del punto U.II.4.2.1 en el proyecto de Fayad hizo que la variopinta oposición del Concejo (ARI, PJ, PD, PRO y Socialismo) se abroquelara para resistirlo. El socialista Alberto Montbrun, a quien en algún momento se lo señaló como cercano al intendente Fayad, se abrió políticamente de la comuna tras advertir que la sanción de esta cláusula establecería un estado de “excepcionalidad permanente”. en materia de proyectos inmobiliarios.

El oficialismo de todos modos avanzó sin pausa, a pesar de los cascotazos que le tiraban hasta sus amigos del Concejo. Emilio Bertolini (PRO) -en la foto-, uno de los detractores, recalcó la velocidad del tratamiento de la ordenanza. Es que el proyecto entró al Concejo Deliberante en los últimos días de noviembre y apenas hubo dos reuniones de comisión para estudiarlo. Así y todo, el martes 21 de diciembre pasado el proyecto llegó al recinto y se aprobó, en votación dividida.

Los concejales prácticamente ignoraron a los especialistas que habían invitado a opinar, ya que sus sugerencias no fueron atendidas. Entre otras entidades, se quejó el Colegio de Arquitectos de Mendoza, que el 14 de diciembre pasado envió una nota dirigida al presidente del Concejo Deliberante, el radical Marcelo Rubio, donde señalaba su “sorpresa y desagrado” frente a la noticia de que el proyecto oficial se votaría “de manera compulsiva y unilateralmente”.

El Colegio de Arquitectos pidió una prórroga hasta el 28 de este mes "para generar el espacio de debate necesario en el tratamiento de la ordenanza". Pero el Concejo Deliberante no la dio.

Los especialistas habían incluso elaborado un proyecto alternativo, que básicamente proponía evitar los edificios altos en la zona cercana al parque, pero que permitía picos de más niveles en el microcentro y decrecientes otra vez desde allí hacia el este. El modelo alternativo se podría ilustrar como una suerte de pirámide, pero a esta altura ni siquiera tiene sentido detallar más una idea que Fayad dejó en la nada. 

La tropa de Carrió en Mendoza, dividida por los códigos de edificación.

Membrives (foto), el concejal cuestionado por su voto a favor del código de edificación de la Capital, milita en el ARI, el partido fundado por Elisa Carrió. Sin embargo, desde hace años es parte de la tropa extrapartidaria de Fayad e incluso logró la reelección el año pasado integrando la lista del radicalismo.

Esta semana, el concejal recibió duras recriminaciones por parte del presidente del partido en Mendoza, Carlos Morán Crowley (foto), por su voto a favor del código urbano de Fayad. “Se tendría que haber abstenido en este tema por su profesión y no habría salido mal parado”, recalcó Morán Crowley ante la consulta de MDZ.

Pero hay más diferencias que dinamitan los puentes entre los aristas. Morán Crowley (arquitecto de profesión) es concejal de Godoy Cruz, donde por estos días también se discute un nuevo código de edificación.  “Lamentablemente no pudimos trabajar en conjunto con la Capital. Pero en Godoy Cruz, el intendente Cornejo actuó de otra forma. Se elaboró un anteproyecto y se invitó a los vecinos. Nosotros quedamos en seguir discutiendo esto en febrero. Es otra historia. No había apuro en Capital para hacer las cosas tan rápido”, recalcó el concejal. Y agregó: “El artículo de los 2.500 metros no debería haber estado”.

Las notorias diferencias internas en el ARI se acentuaron a mediados de noviembre, antes incluso de que se comenzara a estudiar la reforma del código edilicio en el Concejo de la Capital.  Fruto de diversos alineamientos nacionales y provinciales, Membrives, así como los legisladores provinciales Néstor Piedrafita y Alejandra Naman, renunciaron a sus cargos partidarios del ARI. Incluso se tiraron contra la candidatura a presidenta de Elisa Carrió. Hoy, este trío aparece como cercano al intendente radical capitalino, uno de los potenciales candidatos a la gobernación en 2011.

Este cuadro catapultó a Morán Crowley, desde su banca en el concejo de Godoy Cruz, a la jefatura plena del partido en Mendoza. “Nosotros estamos atrás de Carrió presidente”, recalcó el concejal de Godoy Cruz, para marcar más las diferencias. Pero enseguida aclaró que a nivel provincial “Cornejo abrió la puerta para que nosotros entráramos al Frente Cívico” y sostuvo que tiene "afinidad" con el intendente de Godoy Cruz y precandidato a gobernador por el radicalismo.

Una pequeña novela política con base en los candidatos a gobernador de la UCR que condimenta el lío de los edificios en la capital mendocina.

Éramos pocos y apareció Carmona.

¿El peleador secretario de Ambiente de la provincia reconoce las limitaciones que puede plantearle la evidente alianza política entre el gobernador Celso Jaque y el intendente radical Víctor Fayad? Vistas sus opiniones sobre el código de edificación de la Ciudad de Mendoza, parece que no.

Si bien admitió la autonomía de la Capital para elaborar su propio código edilicio, Carmona advirtió que la ley de Ordenamiento Territorial (una norma que apadrinó el funcionario) obliga a consensuar este tipo de iniciativas con el resto de los municipios del área metropolitana, algo que Fayad no hizo.

Por ello, los proyectos inmobiliarios que deriven del codigo capitalino serán revisados (promete Carmona) por la Agencia de Ordenamiento Territorial, un organismo del Gobierno que está en formación y cuyos integrantes serán funcionarios, organismos científicos, universidades y representantes de los propios municipios.

“Vamos a invitar a los municipios del área metropolitana a hacer un análisis conjunto, ya que la ley ordena coordinación”, señaló el secretario ambiental. Aunque a la vez fue más severo a la hora de señalar que el Gobierno (gracias a la ley 8051) puede imponer, más allá de la ordenanza aprobada, los criterios de construcción a través de una Evaluación Ambiental Estratégica.

Esta evaluación, de acuerdo con el relato de Carmona, podría tener en cuenta lo que reclaman los detractores del código de la Capital, ya que tiene como objetivo analizar el impacto en la zona de proyectos como los edificios que Fayad imagina en la Quinta.

Las críticas explícitas del funcionario de Jaque representan un verdadero desafío político al intendente radical, uno de los aliados ajenos al justicialismo más importantes que ha tenido el gobernador.

“En estos procesos es muy importante la participación ciudadana. Hemos pasado el millón de habitantes en el Gran Mendoza y, si no coordinamos acciones e incluimos a los vecinos para participar, se pierde una oportunidad de desarrollo armónico y equilibrado. El Concejo de la Capital restringió excesivamente el proceso de consulta”, se despachó Carmona ante las preguntas de MDZ.

Y afirmó que fuera de la “consulta” de los concejales de Fayad quedó, por ejemplo, un organismo de la secretaría de Ambiente con incumbencia en el tema: la dirección de Ordenamiento Ambiental y Desarrollo Urbano no fue invitada a participar de las vertiginosas ruedas de opiniones que armó en concejo capitalino en los últimos 20 días.

Con estos planteos, una vez más Carmona se corta solo, fuera de la lógica política del Gobierno que integra. Antes lo había hecho con la minería, aspecto en el que también ha confrontado con los criterios del Poder Ejecutivo sin que esto le costara el cargo.

No hay que olvidar por otro lado que, más allá del polémico tema en debate en la Capital, Fayad y Carmona son eventuales rivales en la pelea por la gobernación el año que viene. Y de ahí a que las desprolijidades del código para construir edificios en la Ciudad se transformen en un debate de la campaña de 2011, tal vez no hay mucho camino.