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Wikileaks: chismes peligrosos, como los legajos del D2, pero a lo bestia
Wikileaks es que el modelo de recolección informal de información de la diplomacia norteamericana en el mundo es muy parecido (¿una escuela?) de lo que se aplicó a escala por los policías durante la dictadura en Mendoza. El recuerdo del nefasto Deartamento 2 de Inteligencia de la Policía de Mendoza, una manera terrorífica de recoger información sobre los ciudadanos.
Aquí, el viejo Departamento de Informaciones de la Policía –el D2- que recién se desactivó en 1998, además de haber secuestrado y torturado a personas tenía un departamento dedicado a husmear (chusmear le dicen en el barrio) en torno a la vida de personalidades de la política, la cultura, los sindicatos, la prensa y en torno a cualquiera que hasta mandara una carta de lectores a un diario.
Mucho dinero del Estado volcado en un gran chasco que, al final de cuentas, resultó peligroso y en muchos casos, trágico.
Los legajos del D2 seguían el modelo de recopilación de información que revela ahora Wikileaks que hace Estados Unidos en sus unidades diplomáticas: algo que alguien comenta se transforma en verdad absoluta, más allá de la calidad del comentario y del comentarista.
Plagados de inexactitudes, de “según dichos de” y recortes de diario a los que se les da una interpretación retorcida y atentos a la paranoia imperante, los viejos legajos del D2 que fueron entregados a los espiados entre 1999 y 2002 y que ahora conserva la Universidad Nacional de Cuyo, no tenían prácticamente ningún asidero. Fueron una colección de chismes de consecuencias incontrolables. Igual que lo recolectado por el Departamento de Estado.
En aquellas épocas oscuras, los obreros del espionaje creyeron que eran profesionales al hacerlo, una vieja costumbre de sobrevalorar lo mediocre. Esa tarea de volcar en una carpeta un rumor pudo ocasionar la tortura y hasta la muerte de personas.
En el caso de lo revelado por Wikileaks, lo que queda al descubierto es más o menos lo mismo. Por ejemplo, para afirmar que la Presidenta tiene problemas mentales, los informantes mandaron a Estados Unidos –cual secreto de James Bond- una nota de la revista Noticias que, a decir verdad, no fue más que eso: una nota de la revista Noticias…
Por lo tanto, el problema no está en lo que dicen los informes, sino en quién les da entidad a esas versiones y, en base a ellos, toma decisiones que pueden influir en la vida de las personas.
En el caso de lo revelado por Wikileaks, lo que queda al descubierto es más o menos lo mismo. Por ejemplo, para afirmar que la Presidenta tiene problemas mentales, los informantes mandaron a Estados Unidos –cual secreto de James Bond- una nota de la revista Noticias que, a decir verdad, no fue más que eso: una nota de la revista Noticias…
Por lo tanto, el problema no está en lo que dicen los informes, sino en quién les da entidad a esas versiones y, en base a ellos, toma decisiones que pueden influir en la vida de las personas.