Ernesto Sanz ¿Es o se hace... el candidato?
Unos días antes de que el jefe nacional de la UCR, Ernesto Sanz, anunciara su interés en competir por la presidencia en 2011 desde la glamorosa ciudad de París, donde participaba del encuentro de la Internacional Socialista, los radicales, en Mendoza, le enviaron una modesta señal para incomodarlo.
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Por más que se quiera circunscribir esta situación a los problema domésticas de la UCR, nadie puede negar que el portazo a Molero representó también un freno a las ambiciones de Sanz y su más importante aliado local, Alfredo Cornejo, en tierras menducas. Un gesto para desafiarlos y marcarles la cancha.
En el caso del sanrafaelino, el golpe fue apenas un aviso: ningún radical mendocino está convencido de que Sanz quiera ser candidato a presidente de la Nación, de verdad, y que haya iniciado un proceso de construcción política en ese sentido.
“Tiene todas las condiciones para serlo, pero todavía le falta la convicción. Está haciendo un tanteo o un sondeo, hay que esperar”, opinó al respecto Roberto Iglesias, uno de los precandidatos a gobernador de los radicales.
Tampoco sonó convencido el propio socio político de Sanz, Cornejo, que también quiere ser gobernador. “Como los candidatos instalados (Cobos y Alfonsín) no seducen, se genera un vacío. Ernesto se ha lanzado para movilizarlos”, analizó el intendente de Godoy Cruz.
Cornejo en primer término todavía insiste con la postulación de su antiguo referente, Julio Cobos, para la presidencia. Pero no mira mal como segunda opción a Sanz.
No obstante, algunas fuentes dicen que Sanz está llamando a sus allegados para que lo que sale en los medios no se interprete de forma literal dentro del partido. “Lo de la candidatura es un golpe de efecto”, sostienen estos interlocutores.
De todos modos, por alguna razón (¿el cambio de escenario producido por la muerte de Néstor Kirchner?), en el partido esta vez todos siguen con atención los amagues presidenciales del conductor radical, para ver en qué terminan.
El lugar que no le dan. Como en todas las novelas del radicalismo, la historia de Sanz está plagada de desencuentros internos. La palabra de algunos dirigentes importantes de la provincia demuestra que hay quienes no terminan de tomarlo en serio. Y para el ex intendente de San Rafael, es un dolor que en Mendoza no le den el lugar que sí cree haberse ganado en Buenos Aires.
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Las duras palabras del ex gobernador, cuidadosamente elegidas para acotar el ego de Sanz, revelan que el senador radical va a tener que esforzarse en conseguir consenso si realmente apunta a construir un proyecto político propio.
Muestran tal vez, por otro lado, la marca de algunas heridas del pasado que aún no han cerrado del todo: a pesar de que militaba junto a Iglesias, Sanz fue uno de los primeros en propiciar la vuelta de Julio Cobos al partido.
De cualquier forma, para Iglesias está bien que Sanz se tenga que poner en la cola del orgulloso radicalismo mendocino. Más allá de que su candidatura “no la vamos a definir nosotros”, aclara El Mula.
La figura "urticante". La lectura es rotundamente diferente en el caso de Cornejo. “Sanz y yo somos las figuras urticantes del partido”, señala el intendente. El castigo a Molero en la Legislatura, soldado de ambos, refleja según la óptica de Cornejo la victoria de un sector del partido proclive a arreglar con el gobierno de Celso Jaque, por encima de los que han decidido oponerse férreamente al gobernador justicialista.
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Fuera de ese eje aparece curiosamente el senador iglesista Armando Camerucci, quien se ha convertido en un emblema de la confrontación del gobierno y con quien Cornejo dice tener, ultimamente, un buen feeling.
Pero el propio Iglesias busca demoler estas interpretaciones de su rival por la gobernación. “Molero perdió la votación para ser jefe de bloque por su propio desmanejo. Hace poco lo salvaron algunos de mis amigos de que lo echaran de la cámara. Esto no tiene que ver con Sanz, ni con Cobos, ni conmigo”, refuta Iglesias desde su trinchera.
La crisis opositora y Cobos. Las refriegas entre los radicales de la Legislatura mendocina no son más que una confirmación de la crisis que sufre no sólo la UCR, sino la oposición en pleno a lo largo y a lo ancho del país, y que derivó en un escándalo durante el tratamiento del Presupuesto 2011 en el Congreso Nacional.
El radicalismo local ha fijado fecha para su reunificación legislativa a principios de diciembre, pero la foto se puede arruinar debido a las batallas internas, que no han desaparecido y que se siguen recreando continuamente.
Sanz, antes de “lanzarse” para la presidencia, hizo una lectura práctica y atendible de los efectos destructores de la interna radical.
Si la pelea dura hasta agosto del año que viene, cuando todas las fuerzas deban realizar su interna para elegir candidatos de acuerdo a la ley de reforma electoral, el partido llegará agotado y dividido, sin fuerzas para la elección general, analizó Sanz. Por eso promueve el adelantamiento a principios de 2011 de la definición de los candidatos del partido, un modelo que Cornejo quiere aplicar en Mendoza.
Julio Cobos ha rechazado el adelantamiento de la interna radical para no verse forzado a renunciar o licenciarse anticipadamente de la vicepresidencia, pero en su entorno crecen las presiones para que se defina como candidato presidencial, aún a costa del cargo.
Sanz tal vez se lanza, entonces, con el solo objetivo de apurar las decisiones de los contrincantes de verdad. Aunque hoy nadie pueda descartar que finalmente el sanrafaelino haya acogido los planteos de un buen sector del empresariado nacional, que hace tiempo viene soplándole al oído que para ellos es el mejor candidato a presidente que la UCR puede dar.
Así están las cosas en el radicalismo y ha llegado el momento, además, de que Cobos experimente en carne propia los efectos de la crisis opositora.
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Sin embargo, casi nadie cree que la posible candidatura de Sanz y el apriete de Morales consigan torcer el rumbo de un plan mil veces confirmado por Cobos: el de dilatar su lanzamiento electoral hasta bien entrado el 2011, cueste lo que cueste.
"Cobos se empecina en no hacer lo que todos le piden", repiquetean algunos de sus aliados. Aunque a esta altura, las voces críticas parecen haberse dado por vencidas y se resignan a esperar que sólo Cleto decida su suerte.





