Videonota: Kirchner, crónicas del dolor en la ciudad de la euforia
Las exequias oficiales del ex presidente Néstor Kirchner dejaron postales imprescindibles durante la espera por el cortejo fúnebre. Las pequeñas historias que quedaron en la marcha fúnebre. Los mendocinos que pasaron a dejar el último adios. Las contradicciones vividas en medio del duelo. Mirá los videos.
El peronismo es esa contradicción que atraviesa la historia argentina, desde la segunda mitad del Siglo Veinte en adelante. Y cómo iba a comportarse en estos días de duelo por el fallecimiento de Néstor Kirchner sino con emociones contrarias: del dolor a la euforia, con estribillos a favor del ex presidente y en contra de los adversarios del kirchnerismo.
Estas postales imprescindibles tuvieron su máxima expresión durante la larga espera por el corteje fúnebre. Algo tuvo esta espera de aquella otra que ocurrió en 1974. Una cortina delgada de lluvia que persistió en todo momento, que amagó con algo de piedad, pero que al final se inclinó a favor de los vendedores de pilotos.
Euforia.
La gente no dejó de llegar pese al mal tiempo. Traía canciones de guerra consigo. No sólo la marcha peronista. También los estribillos contra Julio Cobos y contra el Grupo Clarín y aquellos que conjugaban "argentinos" y "pingüinos" en una misma tracción. Y ese apacible acompañamiento, una de las secuencias más sensibles de la mañana del viernes, sobre "La marcha de San Lorenzo" que erizó la piel, cuando los Granaderos la regalaron desde las escaleras de Casa Rosada, sobre avenida Alem.
Las banderas que fueron copando las distintas organizaciones políticas hicieron que esa avenida un angosto pasaje. Pero no sólo la militancia organizada, aquella que los gobernadores apostaron desde temprano para mostrar su merchandising 2011 para las cámaras de televisión. También familias enteras, que que hicieron uso de esa gran ventaja que tiene el diario de papel ante los diarios digitales: birretes para la garúa finita y persistente.
Dolor.
Finalmente, la carroza pasó entre el tumulto. No fue fácil. Hubo una dura reacción policial para abrir paso. Pero también fue cuando la gente dejó de lado los cantos de trinchera, para atender sus emociones propias. Mientras sobre el vehículo que llevaba los restos mortales del ex presidente ocurrían cosas contrarias: caían los claveles blancos y rojos sobre el capó y caían puños sobre las cabezas de los militantes. Entonces, Cristina se bajó de su propio vehículo y encaró a los policías.
Así de contradictorio fueron los primeros dos días sin Néstor Kirchner, cuando el aluvión volvió a la Plaza del Duelo. Una plaza que durmió poco y nada, que llenó sus alambrados de mensajes y flores, pero también de fotos tomadas para el souvenir del militante básico, como aquellas que uno no puede dejar de sacarse en las Catarátas del Iguazú.
Un espacio que dejó posturas políticas contradictorias. Con pancartas del tipo "Fuerza Cristina" y aquellas que ya postulan "Cristina 2011", aún cuando la correción política mandó a señalar que no es el momento del análisis sino del duelo y del respeto.
Así también lo vivieron los mendocinos que llegaron hasta Buenos Aires. Porque, además del dolor, todo velorio presidencial es un acto político. Una demostración de fuerzas en medio del reacomodamiento que vivirá el país de ahora en adelante, hasta ese horizonte que es octubre de 2011. Una "inyección de adrenalina" como supo definir un peronista coterráneo para esa contradicción en movimiento que es el kirchnerismo.
Dolor.
Finalmente, la carroza pasó entre el tumulto. No fue fácil. Hubo una dura reacción policial para abrir paso. Pero también fue cuando la gente dejó de lado los cantos de trinchera, para atender sus emociones propias. Mientras sobre el vehículo que llevaba los restos mortales del ex presidente ocurrían cosas contrarias: caían los claveles blancos y rojos sobre el capó y caían puños sobre las cabezas de los militantes. Entonces, Cristina se bajó de su propio vehículo y encaró a los policías.
Así de contradictorio fueron los primeros dos días sin Néstor Kirchner, cuando el aluvión volvió a la Plaza del Duelo. Una plaza que durmió poco y nada, que llenó sus alambrados de mensajes y flores, pero también de fotos tomadas para el souvenir del militante básico, como aquellas que uno no puede dejar de sacarse en las Catarátas del Iguazú.
Un espacio que dejó posturas políticas contradictorias. Con pancartas del tipo "Fuerza Cristina" y aquellas que ya postulan "Cristina 2011", aún cuando la correción política mandó a señalar que no es el momento del análisis sino del duelo y del respeto.
Así también lo vivieron los mendocinos que llegaron hasta Buenos Aires. Porque, además del dolor, todo velorio presidencial es un acto político. Una demostración de fuerzas en medio del reacomodamiento que vivirá el país de ahora en adelante, hasta ese horizonte que es octubre de 2011. Una "inyección de adrenalina" como supo definir un peronista coterráneo para esa contradicción en movimiento que es el kirchnerismo.
Video: mendocinos


