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El padre murió, ¿y ahora?
En la teoría psicoanalítica, la figura del padre define al hijo. Por oposición o seguimiento, la presencia del padre para el hijo es lo que da origen a la ley y esto es lo que permite el orden. En la estructura social, política y económica de la argentina contemporánea Néstor Kirchner era ese orden. Guste o no, era el poder. Por eso ahora nada volverá a ser lo mismo.
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La primera sensación tras conocerse la muerte de Néstor Kirchner, debo admitir, fue justamente esa, la de vacío, de desamparo, de pérdida. Y no porque sea justamente kirchnerista.
La figura de Néstor Kirchner en la primera década del Siglo XXI fue el poder. El poder que por alianzas u oposición ordenó el mapa político argentino. El que dividió a kirchnerista de los no kirchneristas, sean estos radicales, peronistas, de izquierda o conservadores. Ahora el poder se polarizó y sin figuras convocantes, desde hoy el escenario es totalmente distinto.
¿Quién se atreve hoy a definir a una oposición que no se signifique a sí misma como antikirchnerista? Es casi imposible como anticipar cuál será el futuro del oficialismo gobernante a partir de la ausencia de Néstor Kirchner como el titiritero que comanda los hilos.
Pero al vacío resignifica y a todos no nos va a quedar otra opción que volver a construir poder. Ojala, esta vez, sobre bases que no dependan exclusivamente de la salud de una persona.