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Las refacciones a la terminal de Uspallata siguen generando polémica en Las Heras

El escándalo por la remodelación de la terminal de ómnibus de Uspallata, que terminó siendo una excusa para construir un anexo del casino de Mendoza, sigue sumando polémica. Entre otras irregularidades, se supo que no hay manera de sancionar a la firma incumplidora, ya que el contrato de concesión no prevé penalidades.
Así se ve la entrada a la terminal de ómnibus. Foto: MDZ
Así se ve la entrada a la terminal de ómnibus. Foto: MDZ

El 4 de octubre de 2010, MDZ dio cuenta de cómo, a través de la supuesta remodelación de la Terminal de Uspallata, se terminó construyendo un casino que no estaba previsto en los pliegos originales.

Todo comenzó el 22 de enero del año 2007, cuando el municipio lasherino llamó a licitación pública N° 1001, cuyo objeto consistía en la contratación de una empresa a la que la comuna le otorgaría en concesión un predio donde se ubica la terminal de ómnibus del Distrito de Uspallata a los efectos de desarrollar un polo comercial, de esparcimiento y entretenimiento con la construcción y terminación de ese lugar. La concesión contemplaba la construcción, reparación, ampliación, explotación, gestión y administración de las obras del lugar. En contrapartida la empresa adjudicataria asumía la obligación de realizar en el lugar obras y mejoras por un valor de $ 1.700.000, aproximadamente.

A través del Decreto N° 332, rubricado por el Intendente Municipal Rubén Miranda el 22 de enero del año 2007, se le adjudicó la licitación referida a la Empresa Betec S.A., la cual, insólitamente resultó beneficiada con este acto sin estar inscripta en ningún convenio multilateral ni en ingresos brutos de la Provincia al momento de otorgársele la concesión.

Según lo que emerge del Artículo 9° del Contrato de Concesión de Obra Pública de fecha 1º de marzo de 2007, Miranda le entregó a Betec la explotación del predio y de sus obras por 20 años, resultando más polémico aún el hecho de que le concedió, sin más, el derecho a prórroga a favor de la firma por otros 20 años más. En el mismo artículo, la firma se comprometía a concluir en el término de dos años todas las obras en el lugar.

El plan de obras, correspondiente al pliego de condiciones técnicas particulares, anexaba un cronograma de inversión, según el cual en diciembre de 2007 correspondía haber concluido la puesta en valor de las obras de la terminal de ómnibus de Uspallata, en marzo del año siguiente debía haberse terminado la construcción de la plaza comunitaria del predio y en diciembre de 2008 los locales comerciales tenían que erigirse en su totalidad. Es decir que todas las obras tenían que haber estado concluidas a diciembre del año 2009 como plazo máximo.

Sin embargo, nada de ello ocurrió, tal cual se consignó oportunamente en este diario. Basta observar los planos de cómo debía quedar la terminal y compararlos con el resultado final, para percatarse de ello.

Así debía quedar la terminal

A pesar de ello, no hay manera de sancionar a Betec, ya que en el contrato de concesión firmado entre el Municipio de Las Heras y la empresa no se previeron las sanciones correspondientes ante el eventual incumplimiento contractual.


Otro dato que resulta llamativo es el hecho de que Betec haya sido beneficiada por el Municipio de Las Heras con esta concesión de obras, siendo que su objeto social no prescribe la ejecución de obras, sino que esa sociedad anónima se constituyó  a los efectos de desarrollar la actividad de explotación integral de casinos, minicasinos, salas de entretenimientos, bingos, etc. Además, incluye en su objeto societario la explotación complementaria del servicio de bar, confitería, hotelería, arrendamiento de máquinas de juego, entre otras, como así también la exportación e importación de obras de arte. Todo esto según acta notarial incorporada a fojas 70 del Expediente N° 9398-M-2006.

Entre las obras a realizar se contemplaba la construcción de once locales comerciales, de los cuales diez, que fueron destinados a artesanos y comerciantes oriundos del Distrito de Uspallata,  no presentan las características y especificaciones técnicas estipuladas originariamente, en el Expediente N° 9398-M-2006 a fojas 109; a saber: pisos calcáreos, mampostería de ladrillos, techos de chapas, cielos razo de madera, carpintería metálica, etc. Precisamente, esos locales comerciales terminaron siendo construidos con finas placas de yeso a modo de paredes. No obstante, el local restante, sugestivamente el más grande de todos con una superficie aproximada de 450 m2 (hasta 20 veces más grande que algunos de los locales ocupados por los artesanos y comerciantes lugareños), el de mejor ubicación respecto a los restantes, y, “casualmente”, ocupado por el anexo del Casino de Mendoza, fue erigido con material concreto de características sismorresistentes, con piedras en su fachada, pisos de porcelanato y alfombrados.

Por otra parte, respecto a las obras exteriores del predio, correspondía la realización de pisos de cemento alisado, algunos de piedras y otros embaldosados, así como la parquización de zonas verdes, todo en una superficie total de 1.800 m2, aproximadamente. Además, se pautó la construcción de un pergolado de una superficie total de alrededor de 160 m2, bajo el que debía realizarse zonas verdes, pisos de cemento alisado, entro otras obras. También, las obras exteriores comprendía la realización de paredes de piedras o revestidas con piedras.

Hay que destacar el hecho de que en la zona a remodelar funciona una oficina gubernamental, “Gestión de Tierras Fiscales”, a partir de lo que claramente puede inferirse que el Estado estaba al tanto de lo que sucedía con el avance las obras en cuestión.

Respecto a las irregularidades descriptas, MDZ consultó al concejal Daniel López, del Partido Unidad Popular, quien admitió: “Observando los planos del proyecto de remodelación en contraste con lo que realmente se ha construido, genera mucha bronca e indignación el hecho de que el Intendente Rubén Miranda pudo y puede seguir avalando toda esta burla a los uspallatinos. Por eso voy a solicitar de manera inmediata al Departamento Ejecutivo a que intime a la Empresa Betec a realizar las obras que se comprometió, que arregle los locales como debe ser, así como la terminal, los pisos, los baños, etc. Caso contrario voy a impulsar la rescisión de la concesión a favor de la Empresa Betec, dado que, ‘sospechosamente’, el Intendente Señor Rubén Miranda, aparentemente, “se olvidó” de agregar las sanciones en el contrato de concesión de obra pública que se deben prever ante posibles incumplimientos de alguna de las cláusulas del contrato oportunamente rubricado”.

Más claro, echarle agua.