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"No voy a dejarme presionar por nadie", dijo la fiscal que allanó a Martearena

Virginia Rumbo explicó que, más allá de la connotación política que puede tener la denuncia contra el fiscal especial Eduardo Martearena, "mi trabajo como fiscal es investigar, no tengo simpatía política de ningún tipo".
“Hice lo que tenía que hacer. E insisto: fue todo legal y siguiendo las reglas. Yo sé que esta causa tiene muchas connotaciones políticas, pero yo no tengo ningún tipo de simpatía partidaria. Por lo tanto, no voy a dejarme presionar por nadie ni  voy a responder a una supuesta movida política. Soy la fiscal de la causa, la que dirige la causa y las decisiones las tomo yo. Si tengo que dar explicaciones, se las daré a quien corresponda”.

Así, en seco, y luego de dejar en claro que no dejará que su nombre quede en medio de rencillas políticas, la fiscal de Capital Virginia Rumbos se manifestó a partir de quienes atinaron en poner bajo un manto de sospecha su orden para hacer revisar las computadoras de la Fiscalía de Delitos Complejos; especialmente, contra el ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien aseguró que la fiscal deberá dar explicaciones por su actuación.

“Entendí que era una medida probatoria que tenía que llevar adelante. Y por eso solicité autorización al juez de Garantías de turno. No fue una decisión arbitraria mía. Me pueden cuestionar, pero estoy muy tranquila porque actué del mismo modo en que lo hubiera hecho con cualquier otra denuncia”, declaró Rumbo a MDZ  luego de ser consultada sobre los dichos de Adaro.

Antes de llevar adelante el procedimiento, Rumbo se comunicó con el Procurador de la Corte, Rodolfo González, para ponerlo al tanto de su accionar. Le dijo que, a partir de la denuncia por una falsificación de documento público que había presentado el abogado Guillermo Gorelik contra el fiscal especial Eduardo Martearena, debía revisar el sistema informático de esa fiscalía para determinar si allí se había cometido alguna irregularidad.

La denuncia de Gorelik no fue casual. Apareció justo en el momento más álgido de la investigación que Martearena lleva adelante por el supuesto fraude cometido por el pago de dinero a empresarios privados para traer a Mendoza al grupo Los Fabulosos Cadillacs. Gorelik es socio de Pablo Cazabán, hermano de Alejandro Cazabán, el secretario General de la Gobernación, que está apuntado como uno de los autores intelectuales de esta maniobra.

Rumbo, de 29 años, procuró no reaccionar ante el embate de los fiscales de especiales (Eduardo Martearena, Daniel Carniello y Claudia Ríos), quienes se sintieron invadidos por el operativo y no dudaron en increparla personalmente.