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Carrió se muda a la provincia; sus seguidores cambian de referente

El cobismo espera con los brazos abiertos la fuga de dirigentes porteños que deja la hecatombe de la Coalición Cívica. Mientras tanto, Carrió medita en sus vacaciones su propia fuga del segundo espacio político que la tuvo como fundadora.
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El cobismo encontró la excusa que necesitaba para desentenderse de Elisa Carrió sin quedar mal parados, como sectarios, por ello. Montados sobre su criticada decisión de no participar del diálogo convocado por el oficialismo, los seguidores del vicepresidente Julio Cobos se sentaron, ahora, a esperar las disidencias internas de la Coalición Cívica.

Medios porteños señalan que la fuga de dirigentes “lilistas” ya comenzó y hasta le ponen nombre y apellido. Los primeros pasos los darían legisladores porteños, como Guillermo Schmidt, pero se señala que otros ex radicales volverían al redil de la mano del mendocino que quiere ser presidente: Fernando Cantero y Alejandro Rabinovich.

Desde el cobismo dicen que los seguidores de Carrió quieren estar con Cobos, pero que “Lilita lo impide”. “Desde hace rato venimos trabajando en temas concretos, legislativos con gente interesante de Carrió y de Margarita Stolbizer, como es el caso de Aldo Isuani, el referente de la bonaerense en Capital; pero jamás pensamos en que debían renunciar a su identidad”, asegura una fuente allegada al vicepresidente.

Hay otros que indican, sin embargo, que quien realmente se va de la Coalición Cívica, es la propia Carrió. Incapaz de sostener la estructura que ella misma creó como paso siguiente a su ida del ARI -tras su separación del radicalismo del que es originaria- ya hay voces que indican que la chaqueña tiene en mente cambiar su domicilio a la provincia de Buenos Aires.

Desde territorio bonaerense, sólo ella sabe qué espacio generará. Pero sin dudas, la implosión de la Coalición porteña la dejará nuevamente a fojas cero, pero cada vez más distanciada de los radicales.

“Es increíble Carrió; si hasta nos llevamos de maravilla con Gerardo Morales y toda la UCR tradicional”, asegura la fuente cobista, no dando crédito a lo que ya no dudan en calificar como “la portadora del síndrome de Chacho”, en alusión al ex vicepresidente de De la Rúa, hábil para crear espacios políticos, pero insolvente para sostenerlos en el tiempo.

Por otro lado, la Capital Federal es el único lugar del país en el que Carrió tiene una estructura formada y que, hasta la debacle actual, le respondía. Ni siquiera su jefe de bloque en Diputados podía dar crédito al desplante que su lideresa le hacía a la Presidenta cuando se negó a concurrir al diálogo poselectoral.

Por todo ello, los cobistas apuestan a que el apoyo hacia Cobos en su virtual candidatura de 2011 por parte de la Coalición Cívica “decante solo”, sin negociaciones ni entuertos. Y lo que es “mejor”: sin que Cobos le deba nada a Carrió, con quien, en verdad, se conocen más por los medios, por los dimes y diretes, que por haber mantenido una relación digna de dos referentes de la oposición que, inclusive, jugaron juntos en muchos puntos del país, entre ellos, Mendoza.

Con o sin el Confe, el cobismo traba relaciones en la Capital con dirigentes de peso, sin la necesidad de que queden embretados en cambios de partido o en compromisos a largo plazo. Mientras construye la candidatura presidencial del mendocino con las máximas muñecas de la UCR, sostiene a dos de sus hombres afines, los ex ministros de Alfonsín Rodolfo Terragno y Dante Caputo. Pero además, suma a otros dirigentes territoriales, como Juan Carlos Farizano y Daniel Bravo, hijo del socialista Alfredo Bravo.

Como lo anticipó este domingo MDZ, Raúl Baglini parece ser la figura capaz de catalizar a unos y otros en un reencuentro de radicales dispersos detrás de la figura de Cobos.

Los realineamientos pos 28 de junio ocupan a todos los partidos políticos. Pero Carrió busca partido y quien la siga en otro terreno, fiel a su estilo. Aunque no deja de mirarse en su propio espejo. El mismo que tantas veces la engañó.