ver más

Sí Cristina, somos los campeones del mundo otra vez

Ahora resulta que el hecho de que la Gripe A haya avanzado en la Argentina más que en cualquier otro lugar de la Tierra no es así como se dice: lo que pasa, es que aquí "se dan todas las cifras", según dijo nuestra Presidenta. Entonces, los otros países deben tener gobiernos incapaces, llenos de funcionarios que tergiversan las cifras en sus propios "Indec". ¿O no? La arrogancia argentina, una victoria más del "modelo".

Increíblemente, la Presidenta volvió a enfrentar a nuestro país con los países hermanos de Latinoamérica. “Nosotros damos realmente las cifras”, dijo, al intentar explicar el volumen de infectados de Gripe A que hay en la Argentina.

A juzgar por esta apreciación presidencial, México, Chile, Brasil y Uruguay, por lo menos, tienen gobiernos que esconden las estadísticas. Y aquí, hay que repetir nuevamente la primera palabra de este texto: increíble.

Es precisamente la Argentina la señalada desde todo el mundo como el país remoto del sur que tiene un gobierno que camina a ciegas, al no contar con indicadores confiables en virtud de la captación político partidaria del Indec.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya le dio consejos al mundo en otras oportunidades: fue la que bautizó a la crisis de Wall Street como “Efecto Jazz” y profetizó que jamás nos salpicaría, porque aquí “las cosas se han hecho bien”.

Con un heroísmo blooper, su marido, el ex presidente Néstor Kirchner quiso mostrarle al mundo que su sola presencia en la selva colombiana, embutido en una guayabera y montado sobre sus clásicos mocasines, iba a devolverle la libertad a Ingrid Betancourt, pero no pasó así.

Lo mismo, con la actual mandataria anunciando su viaje liberador a Honduras, acompañando al depuesto presidente legítimo de ese país, Manuel Zelaya, a reasumir el poder. Esto tampoco pasó: Zelaya sólo pudo dar unas vueltas sobre Tegucigalpa en el avión que le prestó Hugo Chávez, solo, mientras la presidenta lo miraba (literalmente) por Telesur desde El Salvador, adonde prefirió quedarse, finalmente.

Hay que recordar que ya cerramos el ingreso de aviones desde México cuando la gripe parecía una canción de mariachis incapaz de ganarle a una payada gauchesca de estas pampas. Otros adláteres llegaron a pensar hasta en cerrar la frontera con Chile, cuando el vecino país registró los primeros casos de esta enfermedad.

Entonces

No sirve insistir con la actitud  arrogante con la que nos caracterizamos los argentinos fuera del país. Menos, cuando no hay siquiera medio fundamento para subirse al pedestal.

En el caso de la Gripe A y su avance en el país, peor aun: no se debe jugar con el dolor y el miedo de la gente. No lo debe hacer Cristina Fernández, ni la oposición; tampoco los medios ni la gente.

Sí, somos los campeones del mundo. Pero en soberbia, falta de previsión, ausencia de políticas públicas y, ahora también, en la multiplicación de una pandemia que nos distrae de otras de condición crónica y de las que poco hablamos, como la exclusión y la pobreza.