Una buena: Cristina reconoció que hay "otros" en la política argentina
El primer indicio de que la Presidenta empezó a escuchar la voz de las urnas más que la de su marido, no fue el maquillaje al gabinete nacional, sin dudas. Se produjo este 9 de julio en Tucumán. Cristina Fernández de Kirchner convocó a “una mesa de diálogo lo más amplia posible”, en un gesto que la Argentina esperaba desde hace más de 6 años.
“Hay que sentar en la mesa a quienes representan las finanzas, el campo, los servicios, la industria y, por supuesto, a los trabajadores; no nos olvidemos de ellos, que son la mayoría absoluta del país y me refiero a quienes viven de un salario y también de aquellos que todavía no lo tienen. Vamos a convocar a todos los que integran las cadenas de valor, el que produce, industrializa y comercializa”, señaló Fernández de Kirchner en su convocatoria al diálogo.
Este reconocimiento de que en el país hay “otros” a quienes resulta productivo escuchar y atender, antes que ningunear o empujar hacia fuera, representa un hecho positivo que merece ser destacado.
Aunque en forma tardía y en medio de su particular estilo que le indica, equivocadamente, que es su gobierno el que debe marcarle al resto del país cuándo se habla y cuando se calla, de qué se puede discutir y de qué cosas no hay que hablar, la mandataria descomprimió una relación que a todas luces era insostenible.
Es cierto que al gobierno más que a nadie le conviene el diálogo, ya que encerrado y ensimismado, la tarea de liderar el país se estaba convirtiendo –después de la significativa derrota del 28 de junio- en un trámite burocrático.
Lo que se propone –sin embargo- todavía es poco y hay que monitorear su efectivo cumplimiento. Cristina ha propuesto un diálogo por corporaciones y sin mencionar siquiera el diálogo político, con los sectores que le ganaron las elecciones. Hacerlo, obligaría a los triunfadores a dejar de lado el marketing para montarse sobre propuestas y programas.
A pesar de todo y más por suerte que por convicción, la idea de la Presidenta de huir del estancamiento propio le puede redituar a la vida política un paso importante hacia adelante, en medio del fango en el que ha estado inmersa la relación del kirchnerismo con el resto de los sectores que no comulgan con sus ideas, acciones, ocurrencias o imposiciones.
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