El renacer de Reutemann, mirándose en el espejo de Cobos
Carlos Reutemann lidera las encuestas en Santa Fe, una provincia que se había prometido no votarlo nunca más, después de su desastroso rol como gobernador en tiempos de inundaciones.
El misterio rodea al renacimiento político de quien, aun siendo poco apegado a la osadía, acaba de decir que si gana aunque sea por un voto, se lanzará como candidato a presidente.
Reutemann se mira en el espejo de Cobos. Igual que el actual vicepresidente, su imagen creció cuando se mostró como una mosca en la leche peronista, al votar en contra de la Resolución 125.
Fue Reutemann el que consiguió que otros 10 senadores traicionaran al Gobierno en aquel Senado ardiente del 17 de julio del año pasado. Cobos, solamente desempató ante ese descontrol del partido oficialista.
Decodificando su sobrevivencia política, el ex corredor de Fórmula 1 se muestra impermeable a las reacciones por sus defecciones a su propio partido. En igualdad de concisiones con Cobos frente a la Resolución kirchnerista que despertó las iras de la dirigencia agrícola, el mendocino ligó la categoría de traidor, mientras que el santafecino con domicilio en Mónaco fue cacheteado tan solo con el término de “disidente”.
Un dirigente social rosarino, buen conocedor del paño y que ahora aspira a ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación por el Frente Cívico, ayudó a MDZ a desgajar el renacer de Reutemann.
Se trata de Carlos Comi (en la foto de abajo), quien se pregunta, como todos, por qué Reutemann tiene todavía hoy un alto índice de intención de votos en su provincia.
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“Sin dudas –sostiene Comi ante nuestro planteo- su posición en el debate acerca de la Resolución 125 lo reposicionó en el tablero político nacional, y antes también, cuando (Hermes) Binner ganó la provincia y en la interna pejotista lo creyeron como el único capaz de recuperarla”.
Los argentinos, indulgentes
Como en casi toda la política argentina, no hay un solo Reutemann sino varios. La esquizofrenia política de este país nos condena a esto que, curiosamente, no es culpa exclusiva de los políticos, sino de la ciudadanía en su conjunto. “Sabemos que son malos, pero elegimos su costado bueno”, parece ser una norma no escrita, pero repetida como un Padrenuestro cada vez que hay elecciones.
Así las cosas, Comi analiza que aquellos dos hechos le dieron protagonismo nacional. Pero acentúa “las razones de fondo” que estamos enunciando en el párrafo anterior. “La sociedad civil –dice- concedente y desmemoriada, la misma que votó a Menem dos veces, es la que indulta a este hombre vinculado a dos hechos claros de corrupción; uno en el que está implicado un pariente directo, y otro un senador amigo personal. Y eso no es todo”, deja y, como para seguir deshilando el misterio, enumera:
- “Privatizó el servicio del agua en la provincia, concediéndolo a una empresa francesa que incumplió todos los contratos con su anuencia, y hasta miró para otro lado cuando los franceses se llevaban el agua en barriles a Europa”.
- “Fue el promotor de la privatización del Banco Provincial de Santa Fe”.
- “Y directo responsable de los desastres ocasionados por las inundaciones, por la falta de obras preventivas y por la falta de reacción”.
¿Ideologías? No, gracias
¿En qué piensa y en qué cree Reutemann, el resucitado? Poco parece importarle a la sociedad –a la hora desesperada de encontrar una válvula de escape a la coyuntura- cuál es el repertorio de ideas que tiene un potencial candidato. Y Reutemann no es el único al que debe medirse con esta vara, por cierto.
Pero siendo el objeto de análisis, a poco de plantarse en el Monumento a la Bandera como “el gran triunfador peronista no K”, sigamos con el análisis de Carlos Comi.
“Este menemista confeso –sostiene- hoy, pretende que sólo se vean dos fotos de su álbum, cuando fue corredor y cuando votó en contra de la 125. Es, sin duda, el candidato confiable del establishment económico y del FMI”.
¿Por qué él?, ponemos una bisagra en el diálogo con el rosarino. “Porque es partidario confeso de las políticas neoliberales, pero con la prolijidad suficiente para parecer prístino. Los medios –embate Comi- también han hecho lo suyo y hoy, fuera de los grandes conglomerados urbanos, lejos del voto crítico donde se lo castiga severamente por lo que verdaderamente es, su figura crece por voluntad de los desmemoriados y de los oportunistas”.
(Nuevamente los medios tienen la culpa y eso que quien habla no es kirchnerista, ni mucho menos).
“Pero –sostiene Comi- no todo lo que reluce es oro y más allá de las operaciones y las tapas de los grandes diarios de Buenos Aires, el pueblo de Santa Fe tendrá la ultima palabra”.
Comi no cree, como el autor de estas líneas, que Reutemann vaya a ganar. “Será derrotado el 28 de junio y deberá archivar su sueño de ser el continuador de la dianastía K”, predice, como buen seguidor de Lilita Carrió que es.
En definitiva, quienes tienen que hablar ahora son aquellos que, con una falta absoluta de timing, provocaron la crisis con el campo y dieron a luz a quienes pueden llegar a ser, por el sólo hecho de ser identificados como oposición –y poco más- sus sucesores en el poder.

