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Seguridad: medias verdades, mentiras enteras
Celso Jaque reconoció que su política de seguridad se centra en el accionar policial, y dejó al desnudo las deficiencias que tiene el gobierno en esta materia. Recordó a la mujer policía que mató a un ladrón hace unas semanas, pero, llamativamente, olvidó al efectivo que el miércoles pasado le desfiguró la cara de un escopetazo a un chico inocente.
“Desde el primer día sostengo que nuestro plan de seguridad se basa en fortalecer a la policía”, afirmó el gobernador en la Asamblea Legislativa. Esa afirmación encendió la alarma: definitivamente, ni Celso Jaque ni su gabinete entendieron que la inseguridad se trata de un problema complejo y que requiere medidas complejas. Y dentro de esas medidas, la actuación policial es, tal vez, la que menor relevancia tiene. Porque hasta la marketinera política de “mano dura” implementada por el ex alcalde de New York, Rudolph Giuliani, estaba basada en la construcción del tejido social.
Jaque subordinó su gobierno a la simpatía de la Policía de Mendoza. Y dejó en claro que durante su gestión se hará poco para disciplinar a una fuerza que, históricamente, estuvo confrontada con el poder político civil, y cuyos mandos superiores se dedicaron durante los últimos años a especializarse en cómo acomodarse con los funcionarios de turno.
Sólo elogios; nada de crítica. La memoria selectiva del mandatario sirvió para recordar el caso de la mujer policía que mató al ladrón que intentó asaltarla. Esa es la tropa que quiere Jaque; con efectivos templados e idóneos en el manejo del arma reglamentaria. Uniformados que dejen la vida por el prójimo. Pero obvió un pequeño detalle: nada dijo del policía que esta semana, quizá motivado por la posibilidad de un ascenso si hacía blanco perfecto en un delincuente, disparó su escopeta y, por error, le desfiguró la cara a un chico de 21 años que estaba con unos amigos en su casa del barrio Fuchs.
Si para Jaque la Policía de Mendoza -tal como está estructurada en este momento- es la fuerza ideal para defender a los mendocinos de la delincuencia, ¿quién defiende a esos mismos mendocinos del dedo sensible al gatillo que tienen los efectivos? Definitivamente, los héroes –o heroínas- son héroes, y los “gatillo fácil” son meros daños colaterales.
“Tenemos un compromiso muy grande con los agentes policiales en lo que se refiere a su capacitación…”, leyó el gobernador, y dejó en claro que su discurso tenía como objetivo promocionar y publicitar el accionar policial, que, en definitiva, es lo que más le interesa al gobierno. De lo contrario, no se puede entender por qué el Ministerio comandado por Carlos Ciurca presupuestó para este año casi diez millones de pesos para comunicación y publicidad, y sólo 265 mil pesos para formación y educación del personal, según planillas oficiales.
En su discurso de barricada, Jaque se salió del libreto y tiró: “Quiero que los mendocinos sepan que este gobernador no va a tolerar a aquellos fiscales que hagan una interpretación de la ley penal que termine favoreciendo a los delincuentes”. De esa manera, intentó endilgar la responsabilidad de la inseguridad de la provincia a la Justicia. Desconoció por completo la independencia de poderes, qué rol juega cada uno en el esquema del Estado y, al parecer, además de gobernador, desea ser el juez de los jueces. Legislar, ejecutar y juzgar.
En su discurso de barricada, Jaque se salió del libreto y tiró: “Quiero que los mendocinos sepan que este gobernador no va a tolerar a aquellos fiscales que hagan una interpretación de la ley penal que termine favoreciendo a los delincuentes”. De esa manera, intentó endilgar la responsabilidad de la inseguridad de la provincia a la Justicia. Desconoció por completo la independencia de poderes, qué rol juega cada uno en el esquema del Estado y, al parecer, además de gobernador, desea ser el juez de los jueces. Legislar, ejecutar y juzgar.