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“Los kirchneristas le quieren explicar a Kirchner qué es el kirchnerismo”
La historia se repite y el viejo adagio señala que eso sucede cuando los necios no corrigen los errores: como otros lo hicieron con Juan Perón, ahora son los kirchneristas quieren le quieren explicar a Kirchner qué es el kirchnerismo.
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La frase fue pronunciada ayer por el periodista Jorge Lanata, al ser entrevistado por Canal 26.
En tan sólo una oración, Lanata logró resumir la situación a la que se han sumado sectores que creímos –soñamos- como “esclarecidos”: los intelectuales.
Mientras Néstor Kirchner quema las viejas fotos del 2003 con los sectores más progresistas y posa ahora con Aldo Rico y los intendentes del conurbano bonaerense, cierra alianzas con Ramón Saadi y Luis Barrionuevo, designa como sus herederos políticos a Carlos Reutemann y Daniel Scioli, un grupo de pensadores, gente de la cultura y académicos que adhieren a Carta Abierta, porfían con la fotografía que más les gusta, la del Kirchner pluralista y concertador.
Pero no se dan cuenta que la foto que esgrimen como bandera, con la que porfían como justificación de su permanencia en paralelo a toda esta nueva lista de amigos K, es tan solo una copia de aquella, la original, quemada por su propio dueño sin más trámite.
Lanata agregó en su embestida que “además, no se les entiende lo que escriben”. No es verdad; se les entiende y, ciertamente, tienen mucha razón en gran parte del análisis de la realidad que realizan. Pero hay algo que hace ruido y es, indudablemente, pretender torcer la realidad que los abofetea y les resulta esquiva.
No todos, pero sí muchos, quisiéramos que la tarea de cambiar la realidad del país fuera tan fácil como escribirlo en un documento. Pero, tristemente, no es así. Y, peor aun, no lo será a pesar de que nos juntemos todos a rezarle a Kirchner para que vuelva a ser el mismo de antes. Kirchner ya es otro.
Podremos contar cómo era aquella foto original. Podremos, inclusive, llegar a plasmar un identikit lo más parecido posible a lo que fue. Pero la foto, indefectiblemente, ya fue.
Lanata agregó en su embestida que “además, no se les entiende lo que escriben”. No es verdad; se les entiende y, ciertamente, tienen mucha razón en gran parte del análisis de la realidad que realizan. Pero hay algo que hace ruido y es, indudablemente, pretender torcer la realidad que los abofetea y les resulta esquiva.
No todos, pero sí muchos, quisiéramos que la tarea de cambiar la realidad del país fuera tan fácil como escribirlo en un documento. Pero, tristemente, no es así. Y, peor aun, no lo será a pesar de que nos juntemos todos a rezarle a Kirchner para que vuelva a ser el mismo de antes. Kirchner ya es otro.
Podremos contar cómo era aquella foto original. Podremos, inclusive, llegar a plasmar un identikit lo más parecido posible a lo que fue. Pero la foto, indefectiblemente, ya fue.