La candidatura de Mariana Juri depende del armado de la listas distritales
Su inclusión en la lista como segunda candidata está condicionada al consenso que exista para definir los cargos provinciales. Es la carta de negociación que tienen Fayad e Iglesias para poder hacerse fuertes en la Legislatura mendocina.
El consenso para definir a los candidatos a senadores y diputados nacionales de la alianza entre el cobismo y la Unión Cívica Radical está condicionado al armado de las listas para los cargos legislativos provinciales. Y en este punto tiene injerencia directa la necesidad de Roberto Iglesias y de Víctor Fayad de fortalecerse en la Casa de las Leyes mendocina.
Saben que el poder real no pasa por acomodarse en la lista para llegar al Congreso de la Nación. Al contrario, las ambiciones políticas son más cercanas y con un fuerte tinte localista, y por eso es fundamental llegar a una definición sobre quiénes irán por cada distrito sin la necesidad de internas.
Esta búsqueda de acuerdo tiene por objetivo, además, evitar la competencia que pondría fin a cualquier estrategia electoral. Si hay internas, los perdedores harán todo lo posible por acomodarse en otro partido, y el resultado de eso sería una división de votos que sólo beneficiaría al PJ.
Para senadores nacionales, ya nadie discute que la mejor fórmula de esta nueva coalición –que cada vez está más cerca de convertirse en una UCR unificada- es la conformada por Ernesto Sanz y Laura Montero. Y en este punto no hay discusiones.
Sin embargo, el juego se abre a la hora de armar la lista para diputados. Ricardo Mansur está más que conforme con la idea de ir como primer candidato, y como su incorporación al Congreso está casi asegurada, no hay ninguna queja al respecto.
Enrique Thomas, quien entraría como tercero en la lista, tampoco puso reparos. El actual diputado aseguró que se desprendió de sus intereses personales para poder formar parte de este nuevo proyecto. La realidad indica que si no aceptaba ir tercero, tenía posibilidades concretas de quedar afuera de todo. En definitiva, la discusión tal como está planteada, es única y exclusivamente entre radicales –ortodoxos y quienes alguna vez fueron bautizados como “radicales K”-. Y en esta historia, Thomas, de raíz justicialista, se presenta como un invitado.
El lugar que queda en pugna es la segunda candidatura para diputado nacional, que, en principio, estará ocupada por Mariana Juri. ¿De qué depende que esto se confirme? Precisamente, del armado de las listas distritales. Es allí donde el radicalismo provincial pretende fortalecerse y generar una nueva imagen opositora; especialmente, porque no quieren dejar pasar el envión para el resurgimiento de la UCR y llevar a las urnas la nueva consideración popular a partir del fallecimiento del ex presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.
Está más que claro que no aprovecharán la muerte para hacer campaña. Pero son concientes de que la ponderación de la figura de Alfonsín servirá para realzar los valores partidarios.
“Pero no sólo será hacia fuera”, destacó un radical entreverado en la primera línea del armado de las listas. Y completó: “Si bien el pueblo entendió que un político puede ser honesto como Alfonsín, dentro del partido nos dimos cuenta de que tenemos la oportunidad de recuperarnos después años, y que ese es el espejo en el que tenemos que mirarnos”.
Todo ese peso histórico se pondrá en la mesa de negociaciones para saber quiénes representarán a cada uno de los cuatro distritos electores. Y serán los hombres fuertes del radicalismo mendocino quienes, después de mostrar cierta flexibilidad en el armado de las listas nacionales, querrán imponer sus condiciones.
Enrique Thomas, quien entraría como tercero en la lista, tampoco puso reparos. El actual diputado aseguró que se desprendió de sus intereses personales para poder formar parte de este nuevo proyecto. La realidad indica que si no aceptaba ir tercero, tenía posibilidades concretas de quedar afuera de todo. En definitiva, la discusión tal como está planteada, es única y exclusivamente entre radicales –ortodoxos y quienes alguna vez fueron bautizados como “radicales K”-. Y en esta historia, Thomas, de raíz justicialista, se presenta como un invitado.
El lugar que queda en pugna es la segunda candidatura para diputado nacional, que, en principio, estará ocupada por Mariana Juri. ¿De qué depende que esto se confirme? Precisamente, del armado de las listas distritales. Es allí donde el radicalismo provincial pretende fortalecerse y generar una nueva imagen opositora; especialmente, porque no quieren dejar pasar el envión para el resurgimiento de la UCR y llevar a las urnas la nueva consideración popular a partir del fallecimiento del ex presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.
Está más que claro que no aprovecharán la muerte para hacer campaña. Pero son concientes de que la ponderación de la figura de Alfonsín servirá para realzar los valores partidarios.
“Pero no sólo será hacia fuera”, destacó un radical entreverado en la primera línea del armado de las listas. Y completó: “Si bien el pueblo entendió que un político puede ser honesto como Alfonsín, dentro del partido nos dimos cuenta de que tenemos la oportunidad de recuperarnos después años, y que ese es el espejo en el que tenemos que mirarnos”.
Todo ese peso histórico se pondrá en la mesa de negociaciones para saber quiénes representarán a cada uno de los cuatro distritos electores. Y serán los hombres fuertes del radicalismo mendocino quienes, después de mostrar cierta flexibilidad en el armado de las listas nacionales, querrán imponer sus condiciones.


