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La mística radical y los llaveros con la cara de Alfonsín en el 83 coparon la convención partidaria

En la Convención nacional del radicalismo en Mar del Plata el merchandising político de la primavera democrática de 1983 hace furor tras la muerte de Raúl Alfonsín. Puede encontrarse libros, fotos, viejos cassettes con la marcha y hasta llaveros con la cara del ex presidente que se repartieron en la campaña electoral de aquellos años.
La marcha radical forma parte del merchandising de la Convensión. Foto: MDZ
La marcha radical forma parte del merchandising de la Convensión. Foto: MDZ
La mística del primer presidente democrático tras la Dictadura comenzó a florecer nuevamente lueg, paradójicamente, de su fallecimiento. Libros que recuerdan aquellos primeros años después del oscurantismo, cassettes, DVDs y hasta llaveros confeccionados para la campaña electoral que lo llevó al poder. Todo eso puede encontrarse en la Convención Nacional que los radicales están teniendo por estos días en Mar del Plata y donde la figura de Raúl Alfonsín también está presente.

Antes de que comiencen las arengas por parte de los dirigentes en el estadio del Club Quilmes, el" Flaco" Sánchez -"Así me conocen todos", se excusó al presentarse- ya ha tendido sobre un largo tablón toda una serie de merchandising como para dar de cuenta que los radicales no son simplemente políticos con el pullover colgado al hombro o con pañuelito al cuello. Por el contrario, por estos días el partido se debate en algunos temas cruciales de cara a las elecciones legislativas próximas.

En ese interín, nuestro hombre cuenta que "trabajé con Alfonsín durante 25 años, soy la persona que más le saqué fotos", relató ya que es fotógrafo profesional y sobre la pared hay innumerables retratos del presidente recientemente fallecido en Casa Rosada y Quinta de Olivos. Sin embargo, "intenté sacarle fotos para que después hicieran bustos, pero era muy reacio, nunca lo pude convencer para que posara".

El Flaco Sánchez también contó que la cercanía con Don Raúl también se dio cuando se convirtió en padrino de casamiento suyo y de su hijo. Y dice que lo conoció cuando, en el 83, le llevaba las valijas a los fotógrafos del presidente.


"Esa época fue excepcional, era un tipo que trataba de igual a igual a un poderoso como a una persona humilde, pero donde se sentía más cómodo era en el contacto con la gente", describió Sánchez, mientras el estadio comienza a colmarse con militantes y convencionales que buscarán aprobar la reforma de la Carta Orgánica del partido y aprobar los acuerdos electorales con la Coalición Cívica, el Partido Socialista y el ConFe.

"El debate, esa es la mística del radicalismo, ser democráticos", apuntó Sánchez luego de pensar un poco cuál podría ser la diferencia con la mística peronista de la que tanto suele hablarse.

Entre las fotos y los libros de una primavera democrática que bien puede ser vista como una época dorada, el Flaco Sánchez tiene algunas reliquias.

Llaveros con la cara de Alfonsín que se repartieron en la campaña electoral de 1983 y cassettes de audio con la marcha radical y "La Radicala", una zamba tradicional grabada por el maestro Ariel Ramírez, el mismo de la "Misa Criolla".

"Hasta el último día dejó el mensaje de unidad para el radicalismo", reflexionó Sánchez, para finalizar mientras un joven le pide la foto de Don Ricardo, mientras adentro y tras los discursos de barricada contra el Gobierno nacional y su proyecto de candidatos testimoniales, comenzaban a surgir ese canto que dice "que se rompa y no se doble".

Tal como lo ha vivido el radicalismo en la diáspora de los últimos años y que ahora parece, o al menos todos quieren verlo así, revertirse ese proceso con el regreso de Julio Cobos, Lilita Carrió y hasta de Ricardo López Murphy.