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Elecciones: qué es y a quiénes beneficiaría la boleta única, el nuevo chiche de la política

La oposición insiste en aplicarla con la misma energía con que el gobierno se niega. Un funcionario nacional que por decir esto podría dejar de serlo- admite que "se ahorraría mucho dinero". La idea es que con este sistema se evita que los partidos manipulen a los votantes. Todos los candidatos de todos los partidos, en la misma boleta.

El hit del verano es la “boleta única” que la oposición salió a impulsar con fuerza para ser utilizada en las próximas elecciones. Con una energía equivalente, el gobierno utilizó a su principal fuerza de choque, el ministro Aníbal Fernández, para responder con la palabra que más le gusta: “no”.

Pero, ¿de qué se trata? En medio de la pelea, cuando las hojas del almanaque caen cada vez más rápido y empiezan a descubrir la cercanía de Octubre, mes de elecciones, la oposición habla del planteo, pero no lo explica suficientemente.

La idea, básicamente, es que el estado imprima una sola boleta, un “boletón”, en el que se incluya a todos los candidatos de todos los partidos que se presentan. Allí, con la vista panorámica de la oferta electoral, el votante podrá discernir –se sostiene- con mayor facilidad por quién votar.

Todo esto no es ingenioso ni nuevo: Córdoba votó así en las últimas elecciones y la Cámara Nacional Electoral –más allá de la negación tajante de Fernández- ya imprimió una boleta de este tipo, que fue utilizada para el voto de extranjeros y presos sin condena. "En los países desarrollados la boleta única es una conquista de fines del siglo XIX", explicó al diario La Nación Ana María Mustapic, especialista en sistemas electorales de la Universidad Torcuato Di Tella, lo que demuestra que la Argentina también atrasa en la materia.

Lo que los partidos de la oposición buscan es evitar la dispersión de boletas que se verificó en las últimas elecciones y que perjudicó, según entienden, el libre juego democrático a la hora de votar.

Cabe recordar que decenas de boletas “colectoras” llevaban los mismos candidatos a la cabeza y que la cantidad hizo que colapsaran los cuartos oscuros, además de dificultar el recuento.

 

La boleta venezolana: el "tarjetón" (arriba).

Los impulsores del “boletón” creen que su puesta en marcha atentará contra las mañas típicas de quien tiene “aparato” en una localidad: destruir las boletas del adversario o impedir su renovación en el cuarto oscuro.

Pero para implementarla hace falta cambiar una ley y el oficialismo no está dispuesto a hacerlo. La actual ley electoral 19.945 establece que el gobierno debe darle dinero a los partidos para que sean éstos los que impriman las boletas.

Por ahora hay un funcionario que podría dejar de serlo. Se trata del director nacional Electoral, Alejandro Tulio, quien se entusiasmó con la idea. Al hablar por radio Mitre, esta mañana, dijo: “Es una iniciativa que ya se ha legislado en la provincia de Córdoba y que ahora la impulsaría el gobierno de la ciudad para que en las elecciones locales en lugar de que cada partido imprima su lista, el Estado imprima una sola lista y el ciudadano busque, encuentre y marque la candidatura elegida”.

Y agregó: “Con este sistema los partidos se ahorran dinero y logística, pero se hace un poco más complicado para los ciudadanos porque las 20 boletas van a estar todas en un solo papelito –explica el Director-. En la elección de 1998, donde ganó Chávez, se lo llamaba ‘el tarjetón’, porque la boleta tenía un metro diez de largo”.