Scioli se clona: lanza al ruedo político a Guillermo Vilas
El gobernador bonaerense Daniel Scioli no se ha caracterizado, precisamente, por plantarse frente al poder. Siempre ha permanecido calmo frente a los embates en su contra y así, ha ganado. Ahora busca perpetuar su estilo y designa a sus sucesores. Pero no los busca en la arena política.La aparición de Guillermo Vilas en escena.
Mientras todos los sectores políticos intercambian figuritas repetidas, Scioli mira de costado, como el niño rico al que todos evitan en el barrio mientras baraja “de las difíciles”.
Su provincia es y ha sido, para ser sinceros, el laboratorio de muchos experimentos políticos. Cristina Fernández, por artilugio de la alquimia bonaerense pasó de ser oriunda de esa tierra a legisladora por Santa Cruz y luego, por esa provincia, nuevamente. Scioli mismo pasó de ser un respetable vecino de la Capital Federal a primer mandatario de la provincia. Pasó con Graciela Fernández Meijide y pasa a cada rato, cuando la especulación da rienda suelta a los saltos d eun lado o al otro de la avenida General Paz.
Pero no sólo es el epicentro de raras radicaciones de último momento. En los últimos tiempos, nadie sabe quién es, a ciencia cierta, en función de alineamientos y realineamientos. Así, se conformó un “triunvirato antiK” compuesto por Felipe Solá, Francisco de Narváez y Mauricio Macri. Pero cruje por todos lados cuando uno le ofrece un costadito de la silla a López Murphy u otro amenaza con entregarle todo el lugar a Elisa Carrió. Ni hablar de lo que provoca la sola alusión a Cobos, de quien hasta se ha dicho que podría aprovechar su residencia temporaria en Ezeiza para ensayar una candidatura bonaerense…
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Ninguneado por el kirchnerismo que lo obligó a arrodillarse ante su poder durante sus años de vicepresidente de Néstor Kirchner, o aun ahora, cuando esperaba la bendición del bicomando presidencial para la sucesión en 2011, en vano, el gobernador bonaerense Daniel Scioli decidió jugar solo.
Extraño como antes -como siempre- para el mundillo de la política, el ex piloto de lanchas reciclado por Carlos Menem para ser incorporado a la política, se recluye en las figuras de la farándula VIP.
Ya lanzó un nombre: Guillermo Vilas.
Mientras sus ministros son apedreados y repudiados en la calle, el ex tenista residente en Mónaco, recorre los canales de televisión hablando bien de su amigo Scioli y contando cómo lleva adelante sus más propagandizadas que reales clínicas “populares” de tenis.
“Así se empieza, tomando contacto con la gente, charlando”, admitió este lunes en el estudio de C5N, tras lanzar loas a Scioli y animarse a hablar del tema drogas.
“La gente no me pide plata ni me reclama, solamente reclama cosas que se les puede dar”, dijo, cuando contaba qué le pasa cuando se encuentra frente a frente con vecinos de barrios muy diferentes a los de Montecarlo o Niza.
Violas cuenta con un inmejorable escenario: las calles de las ciudades balnearias lo vieron empuñar nuevamente la raqueta, rodeado de cientos de curiosos y abrazado por quien se muestra seguro por saberse el único dueño de esta figurita, Scioli.
Daniel Scioli y su esposa, la modelo Karina Rabollini, mascullan en encuentros privados con sus más íntimos los horrores de la política tradicional y construyen “lo que viene”.
Saben que no pueden renegar de quien manda. También saben que ya no pueden invitar a sus amigos Julio y Cristina Cobos a comer pizza a su casa de Abasto.
Pero nadie podrá interponerse en la reproducción del molde del que fue fruto su propia carrera política: Scioli se clona y su nuevo rostro es Guillermo Vilas.
Ya lanzó un nombre: Guillermo Vilas.
Mientras sus ministros son apedreados y repudiados en la calle, el ex tenista residente en Mónaco, recorre los canales de televisión hablando bien de su amigo Scioli y contando cómo lleva adelante sus más propagandizadas que reales clínicas “populares” de tenis.
“Así se empieza, tomando contacto con la gente, charlando”, admitió este lunes en el estudio de C5N, tras lanzar loas a Scioli y animarse a hablar del tema drogas.
“La gente no me pide plata ni me reclama, solamente reclama cosas que se les puede dar”, dijo, cuando contaba qué le pasa cuando se encuentra frente a frente con vecinos de barrios muy diferentes a los de Montecarlo o Niza.
Violas cuenta con un inmejorable escenario: las calles de las ciudades balnearias lo vieron empuñar nuevamente la raqueta, rodeado de cientos de curiosos y abrazado por quien se muestra seguro por saberse el único dueño de esta figurita, Scioli.
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Saben que no pueden renegar de quien manda. También saben que ya no pueden invitar a sus amigos Julio y Cristina Cobos a comer pizza a su casa de Abasto.
Pero nadie podrá interponerse en la reproducción del molde del que fue fruto su propia carrera política: Scioli se clona y su nuevo rostro es Guillermo Vilas.
¿Qué te pareció el análisis sobre la "clonación" de Scioli?


