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Muchos se sintieron Haydée
El episodio de hoy en el hospital El Carmen es la síntesis de lo que el gobernador sabe desde hace rato: que tiene roto su vínculo con la gente. La reacción ante la agresión de Haydée Bustos estuvo a la altura de lo esperable de esta administración: el que silba es un "inadaptado" y el que le reclama promesas incumplidas "está enfermo".
A esta altura, Celso Jaque se acerca a San Valentín con una certeza: ya sabe que una buena parte de la sociedad no lo quiere.
Como pocas veces se ha visto en Mendoza desde el regreso de la democracia, la gente rompió el vínculo con su gobernador en poco más de un año.
El episodio de ayer en el hospital El Carmen, es una síntesis de lo que medio gobierno sabe desde hace rato: ya es casi imposible que Jaque aparezca en público sin que se arriesgue a que lo reprueben, a que lo silben, a que alguien le reclame por las promesas incumplidas.
De esto saben mucho los intendentes justicialistas del Gran Mendoza, quienes por estos días están recibiendo en sus comunas a un Jaque en campaña. Y no se atreven a sacarlo a la calle.
Que lo diga Alejandro Abraham, quien el lunes recibió al gobernador en la municipalidad de Guaymallén y no lo sacó de allí hasta que se fue a las once de la noche.
Es cierto que Haydée Yolanda Bustos, la mujer jubilada que lo increpó a la salida de un acto oficial, pasó el límite de lo tolerable.
Lo llamó “basura” y “degenerado” al gobernador, en todo un exceso verborrágico.
Y puede ser cierto también que, a la luz de la charla que MDZ mantuvo con ella en horas de la tarde del miércoles, necesite tratamiento psquiátrico como salió a decir el propio Gobierno.
Pero el exabrupto sonó cuerdo y no tan loco. Sonó a desesperación provocada, precisamente, por dos promesas del gobernador no cumplidas.
Una: que en su carácter de jubilada iba a cobrar en enero el 82% móvil, tras un arreglo entre el Ejecutivo de Mendoza y Cristina.
La otra está de más recordarla: que este gobierno iba a solucionar el problema de la inseguridad.
Los jubilados mendocinos fueron a principios de año al banco y cayeron en la cuenta de que sólo iban a cobrar la mitad de sus haberes.
El cumplimiento de que les iban a pagar efectivamente el 82%, Jaque la terminó haciendo en el programa de Mirtha Legrand y todavía no se concreta.
De la segunda promesa incumplida, está de más aclarar qué pasó.
La reacción el gobernador por el incidente estuvo a la altura de lo que es esperable de este gobierno.
Tras una pesquisa digna de la dirección de Inteligencia Criminal, en menos de dos horas los asesores de Jaque le dijeron que la mujer que le gritó era afiliada a OSEP y que estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
Rápido, Jaque salió a decir “Está enferma y me da pena”.
Mientras Haydee Bustos vociferaba, al gobernador se lo vio preocupado por una cosa: “Corrámonos de acá para que no se haga circo de todo esto”, intentó desplazar a la mujer.
El temor eran los medios, que no se ventile lo que estaba pasando.
La conclusión para esta administración es fácil: los que lo silbaron al mandatario la semana pasada en Tunuyán durante su paso fugaz por la Fiesta de la Tonada son “inadaptados”. Los que reclaman en la cara están enfermos.
Mientras tanto el mal humor social sigue y sin que se den señales firmes de que se da respuesta a los temas que se prometió -y se sigue prometiendo- solucionar.
A esta altura ya se sabe que Jaque tiene roto su vínculo con la gente. Y también está claro que ayer muchos, que no están bajo tratamiento psquiátrico, se sintieron Haydeé.
Es cierto que Haydée Yolanda Bustos, la mujer jubilada que lo increpó a la salida de un acto oficial, pasó el límite de lo tolerable.
Lo llamó “basura” y “degenerado” al gobernador, en todo un exceso verborrágico.
Y puede ser cierto también que, a la luz de la charla que MDZ mantuvo con ella en horas de la tarde del miércoles, necesite tratamiento psquiátrico como salió a decir el propio Gobierno.
Pero el exabrupto sonó cuerdo y no tan loco. Sonó a desesperación provocada, precisamente, por dos promesas del gobernador no cumplidas.
Una: que en su carácter de jubilada iba a cobrar en enero el 82% móvil, tras un arreglo entre el Ejecutivo de Mendoza y Cristina.
La otra está de más recordarla: que este gobierno iba a solucionar el problema de la inseguridad.
Los jubilados mendocinos fueron a principios de año al banco y cayeron en la cuenta de que sólo iban a cobrar la mitad de sus haberes.
El cumplimiento de que les iban a pagar efectivamente el 82%, Jaque la terminó haciendo en el programa de Mirtha Legrand y todavía no se concreta.
De la segunda promesa incumplida, está de más aclarar qué pasó.
La reacción el gobernador por el incidente estuvo a la altura de lo que es esperable de este gobierno.
Tras una pesquisa digna de la dirección de Inteligencia Criminal, en menos de dos horas los asesores de Jaque le dijeron que la mujer que le gritó era afiliada a OSEP y que estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
Rápido, Jaque salió a decir “Está enferma y me da pena”.
Mientras Haydee Bustos vociferaba, al gobernador se lo vio preocupado por una cosa: “Corrámonos de acá para que no se haga circo de todo esto”, intentó desplazar a la mujer.
El temor eran los medios, que no se ventile lo que estaba pasando.
La conclusión para esta administración es fácil: los que lo silbaron al mandatario la semana pasada en Tunuyán durante su paso fugaz por la Fiesta de la Tonada son “inadaptados”. Los que reclaman en la cara están enfermos.
Mientras tanto el mal humor social sigue y sin que se den señales firmes de que se da respuesta a los temas que se prometió -y se sigue prometiendo- solucionar.
A esta altura ya se sabe que Jaque tiene roto su vínculo con la gente. Y también está claro que ayer muchos, que no están bajo tratamiento psquiátrico, se sintieron Haydeé.