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La Justicia y el patrimonio presidencial

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La decisión de la Cámara Federal de no concederle el rol de querellante al abogado Enrique Piragini no sorprende a nadie, era una situación que esperaba hasta el propio letrado denunciante.

Lo ocurrido debe sumarse a la larga lista de desaciertos que la Justicia ha mostrado a lo largo de la tramitación de todo el expediente que investigó –o hacía que investigaba- el enriquecimiento meteórico del matrimonio Kirchner.

Jamás en la historia judicial argentina, una causa judicial tan sensible a la cosa pública tuvo un desenlace tan expeditivo. Tampoco ha habido tan rápida labor por parte de los peritos contables de la Corte Suprema de Justicia en ningún otro expediente, sino todo lo contrario. Sobran, por caso, las denuncias contra ese cuerpo por la lentitud de su trabajo.

Lo que sí sorprende es lo burdo de la maniobra, ya que, de la misma manera que la Justicia negó la posibilidad de ser querellante al Dr. Piragini, se permitió al contador Manzanares, de estrecha confianza de los Kirchner, ser perito de parte en el mismo expediente. En buen romance, la misma persona que ayudó a pergeñar el supuesto delito de enriquecimiento ilícito, tuvo acceso único a la misma causa judicial. Algo nunca antes visto.

Luego de la referida decisión de la Cámara, ha quedado firme la sentencia del Dr. Norberto Oyarbide, quien ha podido entregar al matrimonio gobernante, con moñito y todo, su mejor regalo de fin de año.