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La fábula de la rana De la Rúa y el escorpión Ruckauf

El ex presidente Fernando de la Rúa sigue recorriendo estudios de televisión para contar su versión del "golpe" que lo subió a un helicóptero y lo alejó de la presidencia. Este lunes, en diálogo con el periodista Roberto García, recordó con elogios a Carlos Ruckauf y a Domingo Cavallo y reveló detalles de su relación con ellos. Pero se olvidó (¿o todavía no se dio cuenta?) que fue Ruckauf quien encabezó la rebelión contra su gobierno. Mirá los videos.
De la Rúa, confesor e ingenuo.
De la Rúa, confesor e ingenuo.

Aunque Fernando de la Rúa todavía no se entere, el final abrupto de su presidencia tuvo bastante que ver con la fábula de la rana y el escorpión.

Atribuida a Esopo, en ella un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río prometiéndole no hacerle ningún daño. La rana acepta y lo sube a su espalda. Pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta, incrédula: “¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos”, ante lo que el escorpión sólo atina a pedir perdón…

El lunes, en diálogo con el periodista Roberto García, el ex presidente Fernando de la Rúa desnudó varias cuestiones de su fallido gobierno. Entre ellas, su relación con el entonces gobernador bonaerense Carlos Ruckauf.

“Ruckauf –dijo- supo cultivar una buena relación con el Presidente”. Y comparó esta actitud con la de Carlos Menem para con Raúl Alfonsín, al inicio de la democracia recuperada.

Melancólico y agradecido con el bonaerense que venía de ser el vicepresidente de la segunda etapa menemista, ingenuo como aquella rana de Esopo, De la Rúa también formuló otra revelación: fue Ruckauf quien le llevó a Domingo Cavallo hasta su despacho de la Casa Rosada.

“(José Luis) Machinea –justificó el ex mandatario, mencionando a quien era por entonces su ministro de Economía- lo había propuesto para presidir el banco Central”.

“Me dijo que lo había consultado con Alfonsín”, agregó, para señalar luego que una visita del fallecido ex presidente ratificaba el aval alfonsinista a la inclusión de Cavallo a su equipo.

Allí fue cuando el malogrado presidente decidió que el cordobés debía ser ministro: “La prensa alentaba que volviera Cavallo al poder”, agregó De la Rúa ante un entrevistador que se mostró en todo momento como su íntimo amigo, al punto de incomodar a un televidente desprevenido por tanto tuteo.

Así, la figura de Ruckauf, más que la de Cavallo, (y aún hoy, ¡justificando a Cavallo!) fue puesta en valor ocho años después por el presidente cuyo destino fue marcado, irónicamente, por el “Plan R”, el proyecto que el propio Ruckauf diseñó –según los testimonios de la época- para transformarse en el sucesor de De la Rúa por las buenas, por las malas o como fuera.

 “…Es que Ruckauf había recibido un caudal de votos de Cavallo en la provincia de Buenos Aires, que le permitió ganarle la gobernación a (Graciela) Fernández Meijide”, continuó su panegírico ruckaufista, insólitamente, el suegro de Shakira.

Todos los recuerdos de aquellos días agitados conducen al gobernador bonaerense: a él se vincularon en su momento los dirigentes que agitaron los saqueos; a su plan político se le adjudicó gran parte de la debacle de la Alianza.

Sin embargo, como la rana, De la Rúa lo sigue llevándolo a cuestas, más que gustoso.

Pero Ruckauf jamás pidió perdón.

Si no lo creés, mirá los videos del programa

El autor: Gabriel Conte es periodista, editor de MDZ. Facebook.com/Gabrielconte. En Twitter: gabriel_conte