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Depositan aportes municipales en cuentas de funcionarias investigadas por fraude

Son los llamados "aportes voluntarios" que descuentan a los empleados de la comuna de Capital para financiar al partido radical. Las titulares de las cuentas bancarias son las secretarias de Fayad denunciadas el año pasado por "ñoquis".

Además de haber sido secretarias de Víctor Fayad durante años, y de ser investigadas judicialmente por el delito de “fraude a la administración pública”, Carolina Demaría y Laura Salvo son las titulares de las cuentas del Banco Nación adonde la Municipalidad de Capital deposita los aportes “voluntarios” que se descuentan por bono de sueldo a los empleados de la comuna para colaborar con la Unión Cívica Radical.

Son aproximadamente 20 mil pesos los que, todos los meses, van a parar a las arcas de quienes el año pasado fueron denunciadas como “ñoquis” por tener contrato con la Municipalidad y prestar servicios en la oficina particular del actual jefe comunal. Las dos estarían a punto de ser imputadas por el fiscal de Delitos Complejos, Eduardo Martearena, ya que las pruebas y las declaraciones de testigos que aparecen en la causa indican que, a pesar de percibir un sueldo, nunca cumplieron horario laboral en la municipalidad. Por este caso también están bajo la mira judicial el ex intendente, Eduardo Cicchitti, y el actual, Víctor Fayad.

Luego de la victoria del candidato radical en las últimas elecciones, la situación laboral cambió para ellas. Las dos tuvieron un vertiginoso ascenso: Demaría se convirtió en directora General de Intendencia y Salvo en la secretaria privada de Intendencia. Fayad fue consultado por este diario sobre el tema, pero aclaró que no estaba interesado en emitir una opinión, menos aún si desconocía el origen de las acusaciones.

A pesar de los depósitos hechos por la Contaduría General de Capital, en la sede del Comité Provincial de la UCR manejan cifras diferentes. “No sé con exactitud cuánto es, pero mensualmente no llegamos a los 8 mil ó 10 mil pesos”, informó el interventor del partido, Carlos Le Donne. Y completó: “pero no voy a dar más datos porque no quiero que los otros partidos sepan cuáles son nuestros números”.

Justamente, cuando el partido fue intervenido en nuestra provincia, se giró un oficio a los municipios para informar que el dinero recaudado en concepto de “aportes voluntarios” debía transferirse a una sola cuenta. “Esa cuenta está a nombre de la Unión Cívica Radical”, confirmó Le Donne.

En Capital la situación es diferente y se aleja de la postura partidaria. Hasta el último recibo de sueldo de Fayad muestra que esa contribución –que según la Carta Orgánica de la UCR es obligatoria para los funcionarios de primer nivel- está dirigida a dos cuentas diferentes: la  6281072710, a nombre de Salvo, y la 6281072727, cuya titularidad pertenece a Demaría.

De estos datos surgen al menos dos interrogantes. ¿Por qué, si Le Donne dijo que los aportes voluntarios deben depositarse en una cuenta a nombre del partido, en Capital lo hacen a dos y que están a nombre de actuales funcionarias? ¿Y por qué en el municipio aseguran que aportan cerca de 20 mil pesos y en la UCR informaron que la recaudación nunca supera la mitad?

Según el último balance del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical, los “aportes funcionarios” se tradujeron en 496.153 pesos, aunque se trata de un monto compuesto por una serie de cuotas y porcentajes establecidos por el partido, aparte de lo estrictamente voluntario.

“En esencia, el dinero tiene que ir al partido. Yo no puedo preguntar al intendente qué destino se les da a los fondos dentro del seno del radicalismo”, explicó el contador General de la Municipalidad de Mendoza, Julio Mozas, quien, hasta donde sabe, una de las cuenta desvía fondos hacia el Comité Departamental de la UCR y la otra hacia el Comité Provincia. Después de la intervención, el Comité Provincia absorbió a las delegaciones departamentales.

Una forma de clientelismo
Casi la mitad de los empleados municipales de Capital -en total son 2.200- perciben un descuento que va de entre el 3 y el 3,5 por ciento de sus salarios. Es una retención que figura en los bonos de sueldo como “aportes voluntarios”. Sin embargo, hay quienes sostienen que se trata de la dádiva que tienen que pagar aquellos que quieren ingresar a trabajar a la Municipalidad de Mendoza o una presión extra para quienes ya tienen contrato firmado con la comuna.

Esta suerte de donación no es nueva. Hay empleados municipales que exhibieron bonos del año 1991 –durante la primera intendencia de Fayad-, en los cuales ya aparece esa quita salarial.

Según informó el contador General, sólo existen algunos casos de consentimiento explícito para que estos aportes se descuenten, y aparecen firmados en una planilla. “Hay otras personas que lo dicen de manera oral”, contó. Una gran parte, en cambio, reconoció que jamás fueron consultados acerca del tema, y que deben resignarse a ver cómo su dinero tiene un destino que para ellos no está claro.

Para las autoridades de la comuna, y para el mismo interventor radical, estos reclamos no son más que “revanchas políticas. Resulta que hicieron aportes durante años y recién ahora hacen los reclamos. Si quieren que no se le descuente más nada, que lo digan”.

“Una sola vez pregunté qué pasaba si me negaba a que me descontaran esos aportes. Y me respondieron que lo mejor era quedarme callada y evitar que me echaran. Les hice caso, pero al final me despidieron después de trabajar como contratada 8 años. Durante ese tiempo, siempre tuve que hacer los aportes. Sólo pueden renunciar a esos aportes los que son personal de planta, porque existe menos riesgo de una sanción”, contó una ex empleada municipal que la semana que viene podría presentarse como testigo en la causa contra Salvo y Demaría.