Rucci, la bisagra ideológica del peronismo
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La batalla entre Montoneros y la Triple A, una organización paraestatal comandada por el ministro José López Rega, marcaría con sangre la historia argentina.
El periodista Ceferino Reato plasmó sus investigaciones al respecto en el libro “Operación Traviata. ¿Quién mató a Rucci?” y liberó a todos los demonios de un debate no saldado en torno a los sectores de izquierda y de derecha que pugnaron por el legado de Perón y protagonizaron los momentos más violentos de nuestra historia.
A partir de lo publicado, en donde Reato acusa a la organización Montoneros de su eliminación, los hijos del mítico sindicalista – Claudia y Aníbal- le pidieron a la Justicia que cite al autor del libro para que de los nombres de los integrantes del comando que, bajo el nombre de “Traviata”, perpetró el asesinato hace 35 años.
Por su parte, la viuda del recordado sindicalista, Nélida "Coca" Vaglio, fue al hueso. Pidió una entrevista con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y expresó su convencimiento de que fueron “los Montoneros” los que se cobraron la vida de su marido con una balacera. Y dijo, sobre la política oficial de Derechos Humanos: “si se investiga de un lado, se investigue del otro también. Eso sería lo justo, eso es justicia y eso espero".
Las reacciones han vuelto contradictoria la realidad del Justicialismo de hoy. Mientras muchos ex miembros de “la gloriosa JP” y del Montoneros son oficialismo hoy en el PJ y gobiernan el país, su principal aliado en el movimiento obrero, Hugo Moyano, admitió que acompañará a los familiares en la búsqueda de justicia.
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Inclusive, fue Moyano quien pidió en este nuevo aniversario que “se juzgue por crímenes de lesa humanidad a los que asesinaron a Rucci”, generando una fuerte polémica hacia el interior del Gobierno.
“Si la justicia no es para todos, no es justicia”, respondió el camionero a los periodistas Eduardo van der Kooy y Julio Blanck en TN cuando éstos le preguntaron, precisamente, qué opinarían los ex Montoneros que hoy integran el gobierno de los Kirchner sobre su pedido. Agregó luego: “he hablado con varios funcionarios y están de acuerdo conmigo”.
Lo cierto es que el aniversario de la muerte de Rucci no pasó inadvertido. Logró unir en el sentimiento a los dos “capos” de las CGT, Moyano y Barrionuevo; despertó la vieja “teoría de los dos demonios”; comenzó a dividir las aguas de un justicialismo que no ha saldado su deuda ideológica.