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"El Código Cobos": cómo comprenderlo

Cobos avanza a pesar de todo lo que puedan marcar como normas todos los manuales de política. El kirchnerismo cada vez lo soporta menos. Pero la "tropa propia" no sabe si realmente lo es y aguarda al borde de un ataque de nervios los próximos pasos del vicepresidente.

Cobos nuevamente fue Cobos: despertando más dudas que certezas sobre la finalidad real de sus acciones, el vicepresidente aprovechó el ejercicio de la primera magistratura nacional, ante la ausencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para recibir a uno de los referentes de la oposición, Mauricio Macri.

 

El living del Senado. Pero no sólo recibió a Macri, aunque el hecho tuvo peso propio como para sostenerse al tope de los temas del día, el lunes. Es que Cobos recibe a todos, muchas veces, sin medir las consecuencias ello. Por el salón Gris contiguo a su despacho en del Senado pasan, cada día, decenas de artistas, intendentes, referentes sociales, legisladores de cualquier país del mundo, intelectuales, productores agropecuarios. Todos, por igual, sean de izquierda o derecha, se llevan la foto con el segundo en la cadena de mando en el país.

 

Entre uno y otro se cuelan los que le dan sustento en la agenda política: Macri, de Enlace del campo…

 

Manual adjunto. Los mendocinos conocemos al vicepresidente como pocos. Dicho a la inversa (y sin petulancia, esto no es ningún mérito): los analistas que no lo conocen tanto como los mendocinos desconocen de qué manera Cobos desenvuelve su vida política y social.

 

Tal vez sea por esta razón que, cuando se analizan sus movimientos desde Buenos Aires, se sorprenden, asustan o preocupan, ya que utilizan idénticos paradigmas que para el resto. Pero fracasan. Así, están quienes hoy lo odian y al minuto, lo adoran. Y viceversa.

 

Todavía no se inventa el manual para comprender a Cobos, pero quien lo escriba deberá tener en cuenta, por lo menos, que:

 

-          se mueve mejor con el consejo de parientes y amigos de toda la vida que con los cálculos de estrategas u operadores;

 

-          lo conmueven y motivan más las reacciones emocionales que percibe a su alrededor que los pronósticos de las encuestas y sondeos científicos de opinión;

 

-           a veces causa daños a adversarios políticos o genera respaldos, sin calcularlo previamente y, aun, sin pretenderlo;

 

-           pocas veces se sabe quiénes son, realmente, sus respaldos políticos y nunca, quiénes son sus referentes: él lo es.

 

Hay visita. Si bien es cierto que la relación Macri – Kirchner no es tan brava como desde ambos sectores se simula, el sólo hecho de haberlo recibido y, además, en la excepcional circunstancia de estar remplazando a la inquilina del Sillón de Rivadavia, fue –calculado o no por una y otra parte- un paso más del mendocino hacia fuera de la alianza gobernante.

 

Cobos venía de recorrer Santa Fe y de reunirse con el gobernador socialista Hermes Binner, abonando, con cada paso, intrigas y versiones de fórmulas conjuntas y perspectivas electorales.

 

Mientras tanto, el oficialismo masculla su temor de que todo esto termine por opacar la visita de la presidenta a la sede de las Naciones Unidas y una serie de anuncios que, si bien todos aceptan que son trascendentes e importantes, no consiguen filtrar optimismo en la sociedad.

 

Bronca K. Desde el kirchnerismo ya no saben qué hacer para que el vice, de tanto caminar por el borde, finalmente caiga. Todos sus voceros están empeñados en la tarea. Desde los sectores piqueteros (que alguna vez levantaron, inclusive, las banderas cobistas) atropellan verbalmente tildándolo de “traidor” en cuanto programa les den espacio. El diputado Edgardo Depetri, por ejemplo, se despachó con que Cobos es “oportunista, porque piensa más en salidas personales para posicionarse electoralmente que en el mandato que le dio el pueblo en las urnas”.  Desde el mismo edificio del que el mendocino oficia como “administrador de consorcio”, el senador  kirchnerista Pichetto le atribuyó una tendencia “conspirativa”. Mientras eso ocurre, la intelectualidad K hace lo propio, pero con más estilo. Así lo demostró el filósofo José Pablo Feinmann en un artículo publicado el domingo en Página 12, aun antes del encuentro con el jefe de Gobierno porteño, titulado “Jugar al Cleto ”.

 

Nervios cobistas. Desde el cobismo, en tanto, se desparraman risitas nerviosas cada vez que “el jefe” se manda una como las del lunes con Macri. No saben si lo hace por ingenuidad o está calculado de antemano; desconocen si el armado fue de Macri y Cobos le dio cabida sabiendo de las consecuencias o debido a su estilo “abierto”. Ni siquiera saben si el vicepresidente quería, con ello, darle una bofetada a Cristina. Si lo supieran, generarían un movimiento en tal sentido en cada rincón del país en el que crecen merced a la todavía buena onda generada por el “voto no positivo”. Pero los seguidores del nuevo partido ConFe (Consenso Federal) transitan su bautismo político más como espectadores que como militantes; más desde la tribuna que en el campo de juego.

 

Final abierto. No se sabrá hasta último momento qué película se compone con todas estas fotos tomadas en el despacho del Vicepresidente. Pero esta no es una duda que desvele sólo al entorno de la pareja presidencial. Lo mismo ocurre con quienes todos los días dudas si son o no “tropa propia” del vicepresidente.