¿Para qué sirve discutir el Presupuesto mientras estén vigentes los "superpoderes"?
El Congreso de la Nación avanza con el estudio del Presupuesto para 2009 que fue presentado por el Ejecutivo nacional. Después del rol protagónico del Parlamento alcanzado con la discusión de las retenciones móviles a la renta agrícola, uno de los debates que se reclaman desde la oposición política, pero también desde el campo y gran parte de la sociedad, es el retorno a la normalidad parlamentaria, en donde las cosas se decidan allí, como consecuencia del debate y las negociaciones y no por decreto del Poder Ejecutivo.
Desde la oposición se señala con insistencia de que todo lo que se programe presupuestariamente puede ser alterado mientras sigan en vigencia los “superpoderes” para el Jefe de Gabinete.
La semana anterior, los legisladores críticos con el gobierno, desde los seguidores de Carrió, hasta los de Macri, pasando por el mismísimo vicepresidente del gobierno, Julio Cobos, reclamaron la eliminación de los “superpoderes”.
Desde el corazón del kirchnerismo, sin embargo, aparecen fisuras que quieren darle un viso de realidad a la programación de gastos y recursos del año que viene.
El peronista Jorge Sarghini dijo el viernes que “hay unos cuantos kirchneristas díscolos que no quieren convalidar más esto”. Pero el globo de optimismo fue pinchado por la mendocina Patricia Fadel, que lo esperaba con una aguja en sus manos: “Para modificar la ley tienen que pasar por Comisiones, y además (el artículo 37) es un instrumento clave para agilizar la tarea del Ejecutivo”, explicó la tunuyanina oficialista.
Por su parte, Claudio Lozano, de Proyecto Sur (vinculado a Pino Solanas) puso de manifiesto una situación paradojal en la presentación realziada por el Ejecutivo al Congreso. Dijo que el ministro Carlos Fernández presentó el presupuesto 2009 sin dar cuenta de los cambios al de 2008, aumentado en $ 36.727 millones por el primer Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”.
El debate está abierto y tiene múltiples opciones de abordaje, ya que no solo se trata de descubrir cuáles serán los objetivos que el país se ponga como meta para el año que viene, sino si esos objetivos quedarán o no al límite de ser modificados sin intervención parlamentaria, debido a la vigencia de los “superpoderes”. Y en un año electoral, todo resulta sospechoso.