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La "saga de México": viejas mañas de un político y un par de aclaraciones necesarias

El diputado Ricardo Puga trató de "ignorante" y "travieso" al periodista de MDZ por la serie de notas sobre el viaje a México de siete legisladores. Además, vertió una suerte de amenaza al presidente de la Cámara de Diputados por sus indiscreciones. En esta nota, la respuesta del columnista.
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Aunque sea incómodo, es estrictamente necesario aclarar en primera persona un par de cuestiones planteadas en la última sesión de la Cámara de Diputados sobre la serie de artículos publicado por MDZ sobre el viaje a México de cinco senadores y dos diputados.

El diputado monobloquista Ricardo Puga, ocupó buen tiempo este miércoles en denostar públicamente las notas que publicó este medio en exclusiva sobre el viaje, y la seguidilla de artículos que los otros diarios realizaron varios días después, demostrando que nuestro trabajo inicial merecía una repercusión aún mayor a la conseguida por MDZ. Como autor de la mayoría de las notas de MDZ, es el momento de responder.

A todos los periodistas (de MDZ y otros medios) que trabajamos este tema, Puga nos trató de “ignorantes” por haber “preopinado” respecto de la labor que realizaron los legisladores de las comisiones Mercosur en el DF (así consta en la versión taquigráfica de la sesión).

Respecto de estos párrafos, sólo se puede decir que la agresión gratuita de Puga es la revelación de un posible estado de emoción violenta indefendible. Es por lo menos injusto tratarnos a todos los periodistas de ignorantes. Pero así y todo, este dicho tiene algo de verdad: por lo menos a lo que mi respecta, “ignoraba” lo que hicieron los colegas de Puga la semana pasada en México, sencillamente porque nadie lo informó antes y durante el viaje. Es más, no conseguimos que los legisladores nos atendieran los teléfonos y no pudimos ubicarlos para poder saciar la necesidad de información que teníamos en días pasados.

En tanto, Puga acusó a los periodistas de haber preopinado, lo cual es inexacto: no hubo hasta el jueves de esta semana artículos de opinión sobre este tema, siempre se manejó información sobre el viaje y se la volcó en los diarios. Hasta ayer, día en que MDZ publica una opinión, nadie había valorado abiertamente la labor de los colegas de Puga en México.

Estas líneas terminarían aquí si no fuera porque Puga hizo especial hincapié en mi trabajo. Eso sí, sin nombrarme nunca, lo que revela una discreción que no está a tono con el resto de las alusiones a mi persona que hizo y que más bien se parece a un acto de cobardía.

En su estilo elíptico y contundente a la vez, me trató de “ignorante” y “travieso”. Ya expliqué qué pienso de la primera cuestión y ahora diré qué opino de la segunda.

A juicio de Puga, soy un “travieso” por haber revelado que el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, intentó bajar del avión a los legisladores de la Cámara Baja que habían decidido viajar a México. Esta información fue obtenida de un vocero incuestionable del titular de la Cámara Baja. El mismo que dijo (y hoy ratificó ante mi pedido) que Tanús prefería que los diputados se quedaran en Mendoza, para marcar presencia en la semana en que se firmaban convenios muy relevantes enmarcados en el Pacto Social por la seguridad. El mismo que sostuvo que a Tanús no le agradaba que todos los pasajeros del avión a México fuesen justicialistas.

Con este detalle no sólo ratifico la información publicada, sino que además quiero aclarar que no la escribí porque soy “un amigo que lo ha querido ayudar” a Tanús, como dijo Puga en la sesión del miércoles. No estoy ligado en lo absoluto con Tanús. Simplemente soy un periodista que publica aquello que considero noticia. Ejerzo la profesión hace más de 10 años de manera independiente y hasta aquí nunca nadie me ha podido acusar de escribir a favor de tal o de cual. Es mi valor más preciado. Quizás el único incuestionable.

Por otro lado, no es la primera vez que asisto al acto de “matar al mensajero” por parte de algún político. Pero confieso que esta vez detecté una maniobra novedosa y mucho más peligrosa para el principio de la información pública: pegarle al periodista y a la vez mandar un mensaje atemorizante a un tercero, para que evite ventilar este tipo de indiscreciones.

El extracto del diario de sesiones del miércoles así lo revela. En una parte, Puga se refiere concretamente a la nota en la que informamos que el presidente de la Cámara de Diputados había querido bajar del avión a los legisladores que se iban a México. En ese tramo, dice: “Señor presidente, si usted tiene algún amigo que lo ha querido ayudar con esto, le ha hecho mucho daño a la Cámara y a Usted. Este tipo de trascendidos, los informantes pertenecen a algún cuerpo legislativo, nadie da esta información si no proviene de la misma casa”, dijo Puga ayer.

¿Qué quiso decir Puga con estas palabras? ¿Tanús, no ventile sus posturas a la prensa, porque estamos tomando nota de ello? ¿Cuide cada palabra que diga o deje trascender, que nosotros sabemos como funciona esto y podemos tomar represalias? ¿No estamos frente a una amenaza abierta de Puga a Tanús para que oculte secretos que deben quedarse en el seno de la corporación legislativa?

Puga introduce con este discurso más dudas y oscuridad en un hecho de por sí dudoso y espinoso. Pero es un punto que deben dilucidar Puga y Tanús entre sí. Prefiero ocupar estas últimas líneas para dirigirme al lector, que es el único que me interesa realmente, y ratificarle que con la “saga de México” no he perseguido intereses diferentes a la labor de informar lo hasta entonces no sabido por la comunidad mendocina.

Acerca de la serie de notas de México, ratifico que resultó y resulta sospechoso que ninguna de las dos cámaras legislativas ni los protagonistas del viaje hayan querido informar sobre el periplo que los legisladores iban a hacer, antes de que lo realizaran. Esto me deja la duda de que, si no había difusión periodística sobre el caso, quizás nunca se iba a informar sobre el mismo, por alguna razón que desconozco y en la que aquí prefiero no abundar.

Además, resultó y resulta peligroso para la normalidad institucional de la provincia que la tercera autoridad oficial de Mendoza, la presidenta provisional del Senado, viaje al exterior sin informar a la opinión pública previamente sobre el objeto de su misión. Y que contribuya así con el vacío gubernamental que a veces se produce en Mendoza por la ausencia de varios funcionarios.

Agrego que resultaron y resultan insuficientes las justificaciones legislativas de este viaje costoso para el Estado provincial, que en apariencia no dejó beneficios concretos para la provincia, más que un intercambio de información que bien se hubiera podido hacer a través de Internet, según sostuvo la senadora demócrata Nelly Gray de Cerdán en un artículo de MDZ que yo no escribí.

Finalmente, resultaron y resultan cuestionables los métodos de siempre del diputado Puga, quien se califica como periodista, pero a veces cae en el pecado de intimidar a la propia prensa. Años atrás, cuando trabajaba en el Diario Uno como cronista legislativo, recibía aleccionadoras críticas de este legislador. Pero no de su propia boca, sino las que le comunicaba al director del diario, lo que revelaba su interés en atemorizarme respecto de mi estabilidad laboral, no de convencerme de mis supuestos errores.

Hoy, Puga parece haber perdido sus influencias en algunos medios, pero no las viejas mañas.