Jaque y Cobos, a las piñas con los suyos
Es una desagradable coincidencia que, aquí y allá, las máximas figuras políticas de Mendoza culminen la semana enroscados en peleas o desencuentros políticos que no hacen mucha falta en este contexto de crisis.
Un poco de lógica tiene la decisión: ¿Qué es el cobismo sin Cobos? Poco más que un puñado de dirigentes de escasa popularidad, comparado con el mendocino que en Buenos Aires hace furor. ¿Pero se condice esta supuesta actitud egoísta del vicepresidente con los valores que pregonaba aquella madrugada de julio desde el caliente sillón de la presidencia del Senado? No parece.
El gobierno de los contrastes
Hace meses que se sabía de las confrontaciones en el seno del oficialismo provincial. Nacieron casi con el propio gobierno. Los primeros episodios estuvieron marcados por cuestiones ideológicas entre socios del PJ: la disputa entre el bando de los derechos humanos que encarnaba Diego Lavado y la derecha del ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga.
Pero la separación de ambos, Lavado y Aguinaga, no fue antídoto de las antinomias. Todo lo contrario: dejaron a la vista los trapos sucios del propio peronismo provincial. MDZ dejó al desnudo el nivel y el tono de las peleas internas , que atraviesan todo el Poder Ejecutivo y salpican también a la Legislatura.
A esta altura bien vale preguntarse si Jaque sabía lo que hacía cuando optó por armar un gabinete capaz de generar colisiones fuertísimas, como la de Alejandro Cazabán contra Juan Marchena en dos áreas clave del Ejecutivo, y la de Sergio Saracco y Ricardo Landete en el seno de Salud. Quizás Jaque no intuía estas posibles peleas, o quizás la sequía de candidatos para dirigir los ministerios lo obligó a tragárselas.
Pero en lo que no tiene a su favor el beneficio de la duda es en haber convocado a dos extremos ideológicos para conducir la seguridad y los derechos humanos. Que esa fusión iba a explotar, se sabía desde el primer día.
La otra guerra incomprensible, y la más grave para el Poder Ejecutivo, es la del propio Jaque con Racconto. Caminaron juntos la provincia durante semanas en la época de campaña. ¿Qué pasó diez meses después? ¿Es posible que gobernador y vice ahora no se llamen ni siquiera para avisarse de que el otro tiene previsto viajar a Buenos Aires? ¿No se pueden poner de acuerdo ni siquiera para evitar un vacío gubernamental?
El tema de los viajes silenciosos de funcionarios y legisladores ya es a esta altura un problema de estado en el gobierno de Celso Jaque.
Si los propios Jaque y Racconto complican la gobernabilidad por este y otros temas, estamos en problemas: los dos fueron elegidos por el pueblo y no se pueden amenazar mutuamente con la expulsión.
Alguna imagen de la caótica relación entre Cristina de Kirchner y Julio Cobos, y de la consecuente mala imagen del Poder Ejecutivo Nacional, debió espantar este jueves a Jaque, quien decidió mostrarse en varios actos con su vicegobernador, para acallar una pelea bastante inocultable.
Peleas en el cobismo
Complejo momento vive el cobismo mendocino: los que se alejaron de la UCR para acompañarlo mascullan por los rincones, porque sienten que los dejaron solos.
Lo que hace unos meses fue apenas una llamada de atención del paceño Sergio Pinto en un asado en Buenos Aires (en medio de la pelea con el campo, el ex intendente se quejó de la "orfandad" a la que estaba condenada la Concertación Ciudadana en Mendoza) ahora es un reproche apenas velado. Y que crece.
Los cobistas radicales lloran por estos días en las mesas de café de esta Ciudad porque Cobos los dejó, y ya no los consulta ni los contempla en sus estrategias políticas.
Hay un punto por lo menos de esta queja que es verdad. Mientras en Mendoza, los cobistas responden al nombre de “Concertación Ciudadana”, en Buenos Aires, el vicepresidente ya creó otro partido: Consenso Federal.
Una impecable radiografía del estado de las cosas en Buenos Aires que publicó este diario desnuda a un Cobos refugiado en un círculo cada vez más estrecho. Los únicos mendocinos que siguen teniendo su completa bendición son Alfredo Cornejo y Juan Montilla, el nuevo encargado del armado en Capital Federal. A quien hay que agregar a Néstor Majul, una figura cada vez más relevante para el vicepresidente; y a Patricia Gutiérrez, que lo sigue acompañando de manera fiel, luego de haber demostrado algunas dudas.
Pero la guardia radical cobista (César Biffi, Juan Carlos Jaliff y Andrés Marín, entre otros) se siente desolada. Jaliff es el presidente de la Concertación en Mendoza. Sin embargo, Cobos sentó en su lugar a Cornejo cuando anunció el freno del operativo retorno a la UCR. Todo un gesto.
Dicen en el entorno del vicepresidente que Cobos está cansado de las quejas de sus aliados locales. Afirman también que les está haciendo pagar a los radicales cobistas el faltazo a la cumbre de San Rafael de hace dos semanas.
Agregan que Cleto está en otra: el armado en el distrito Capital Federal, que tiene a Juan Montilla como jefe. La grande, que le dicen
Se dicen muchas cosas, pero nadie habla de concordia plena en el planeta Cobos. Aunque hay sido el propio vice quien sostuvo que la gente está harta de las peleas entre los políticos.