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Según Lozano, “si el gobierno le hacía caso a Cobos, no perdía la votación en el Senado”

En diálogo con MDZ el economista y legislador nacional Claudio Lozano dijo que “se acabó el tiempo del crecimiento fácil”. Consideró que “fue el gobierno el que decidió perder en el Senado” y le echó la culpa a Kirchner del resurgimiento de “dirigentes del pasado” y del triunfo de Macri en Buenos Aires.

Distintos informes dan cuenta de que el crecimiento del que gozó el país se agotó. Con el final de una buena época, vienen las asignaciones de culpas y la formulación de los análisis.

 

Por primera vez en mucho tiempo, sectores ideológicos enfrentados llegan a coincidir en materia económica y la frase que los reúne parecería ser “se perdió una oportunidad”.

 

MDZ contó la semana pasada que “Con agosto, comenzó una guerra de predicciones en la Argentina.

 

En la nota, se reunieron opiniones de economistas según el tono de su pronóstico: los optimistas, los críticos (en general, disidentes del oficialismo) y los pesimistas.

 

Ninguno, ni el más kirchnerista de los citados, desconoció que ya pasaron los buenos tiempos.

 

Claudio Lozano es economista y ocupa una banca como diputado nacional del partido “Buenos Aires para todos”, el espacio político que acompañó la candidatura presidencial de Fernando “Pino” Solanas.

 

El mismo prefiere presentarse desde su sitio de Internet como un ex militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), la Juventud Universitaria Peronista y la Juventud Guevarista.

 

Juzgado con esta información, el veredicto más común lo daría como un pura sangre kirchnerista. Sin embargo, Lozano es muy duro al analizar lo que el matrimonio Kirchner le está dando al país y, además, le endilga la responsabilidad de lo que cree es “un resurgimiento de los fantasmas conservadores”.

 

Lozano es conocido como “el economista de la CTA” (la Central de los Trabajadores Argentinos), lugar al que llegó en 1984 como conductor del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación.

 

El próximo 9 de septiembre, Lozano recibirá el “Premio Konex: Diploma al Mérito” en la categoría “Legisladores”.

 

Dialogamos con él sobre el país que tenemos y el que va quedando, sobre cómo se evaporó rápidamente el “sueño kirchnerista” y, consecuentemente, se dividió a los sectores populares entre los que aun siguen en el oficialismo y aquellos que se animan a disentir.

 

- ¿Está tan mal el país como lo denuncian informes internacionales o se puede decir que esos informes son parte de una “operación” en contra del gobierno argentino?

 

- Tengo la impresión de que la recuperación que comenzó a mediados del año 2.002, está realmente puesta en cuestión. Pero no desde el conflicto agropecuario, sino desde mucho antes.

 

- ¿Sirvió el conflicto del campo para evidenciar esta situación?

 

- En todo caso, el conflicto actuó como agravamiento de problemas que son previos y que ya aparecieron en 2007. El efecto más manifiesto de toda esa situación de la que hablamos y que es anterior al conflicto del campo, es la inflación. El hecho objetivo es que, desde 2007 y a pesar de que la economía mantiene sus niveles de actividad, la pobreza ya no baja y además la indigencia, el hambre, comenzó a subir. Y esto último es así habida cuenta de la evolución que tienen los precios de los alimentos, que alcanza a un 34% en el año.

 

- ¿Los factores que incidieron para que la Argentina se recuperara y que marcó el mandato de Néstor Kirchner?

 

- Las condiciones que hicieron posible la recuperación fueron varias. Entre las externas, se produjo un cambio en la coyuntura durante el año 2002, con la expansión de la economía mundial y del comercio exterior. Pero aquello ahora cedió lugar a un cuadro de recesión en los principales centros del mundo y posiblemente también en Europa y, por lo tanto, plantea situaciones por lo menos dudosas con respecto a lo que va a pasar en la Argentina. La expectativa está puesta en qué les pasará a países como China, India y Brasil.

 

- ¿De qué forma esto se tradujo en una crisis para nuestro país?

 

- La situación de crisis internacional produjo una suba del costo de financiamiento para la Argentina y producirá que el país enfrente un cuadro de mayor demanda de financiamiento en un contexto en el que el costo de ese financiamiento va a ser mayor, no hay las mismas y favorables condiciones que habían en 2002.

 

Otro elemento que influyó es que una de las cosas que hizo posible el crecimiento de la Argentina a tasas muy significativas, es que era posible crecer con bajos volúmenes de inversión. Esto fue así porque la capacidad ociosa disponible por parte de las empresas era muy alta, y estaba ocupada en un 30% allá por 2.002 , mientras que la infraestructura disponible estaba absolutamente ociosa.

 

Hoy, ninguna de estas dos cosas son así: tenemos situaciones de saturación en varios sectores. La inversión, no se recuperó en la magnitud necesaria para sostener la pauta de crecimiento. En el transporte hay colapso por la dependencia absoluta del modelo automotor y la crisis brutal en el mercado de aeronavegación.

 

Mientras tanto, en materia energética se ha desbordado la capacidad argentina…

 

- ¿Esto quiere decir que vivimos un momento privilegiado por casualidad, pero que no se repetirá?

 

- Lo que digo es que se acabó el tiempo del crecimiento fácil, entendiéndolo como aquel que se puede sostener con los activos ya disponibles. Porque el otro elemento que hizo posible el resurgimiento económico argentino fue la brutal caída laboral, que fue uno de los costos sociales de la devaluación y donde cayeron más de 40% promedio. En conjunto, la coyuntura internacional más la licuación de pasivos que vivieron las empresas facilitó el crecimiento.

 

- ¿Esas condiciones a favor ya no volverán tan fácilmente a conjugarse?

 

- Desaparecieron las condiciones favorables y el primer efecto que podemos ver es el aumento de precios, que es el mecanismo por el cual los sectores de mayor capacidad económica resuelven sus mayores beneficios más fácilmente

 

- ¿Cree que el gobierno supo anticiparse a esta situación, después de las alertas de la inflación?

 

- No. Si hay algo que el gobierno hizo hasta hoy, es hacer de cuenta que las condiciones no se habían modificado, manteniendo la misma lógica de su política económica, pretendiendo disciplinar el comportamiento inflacionario sobre la base del INDEC y no sobre los formadores de precios, lo que es una estrategia suicida.

 

Sostiene en el INDEC una intervención que ha destruido un sistema estadístico y ha agravado la situación, ya que las expectativas inflacionarias se han disparado ante la falta de credibilidad.

 

En definitiva, el gobierno no sólo no hizo nada nuevo, sino que lo que hizo complicó más el panorama.

 

- ¿Qué pasó o qué podría pasar con el financiamiento frente a este panorama?

 

- Precisamente otro elemento que está empezando a aparecer, es el proceso fiscal que va de la mano del proceso inflacionario. La recaudación en valores reales si bien sube a valores corrientes, está comenzando a caer. Por el lado del gasto, hay un aumento que en muchos casos no revela una mayor ejecución de obras, ni una mejor asignación de recursos principalmente hacia los sectores sociales, sino que se produce por el mismo efecto de los mayores precios.

 

Por eso se ven obligados a financiarse mediante impuestos al comercio exterior, las retenciones, ya que no se ven afectadas por el fenómeno inflacionario. Ese cuadro fiscal comenzó a deteriorarse en un contexto en donde lo que se hace más complejo es la evolución de las necesidades de endeudamiento.

 

Todo esto se ve agravado por el hecho de que también surgen conflictos en varias provincias: allí está el caso de Córdoba, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y hasta en la misma ciudad de Buenos Aires… Todo se vio agravado de manera significativa en el marco del conflicto agropecuario, ya que eso pone más en crisis el sistema de recaudación.

 

En definitiva, la holgura fiscal que supimos disfrutar pero no cuidar, esta empezando a mostrar flaquezas.

 

- ¿El gobierno ha iniciado un replanteo de la política económica en función de estos indicadores?

 

- Podríamos resumir la situación con una frase: “nada de lo que era, es”, pero el gobierno actúa como si no se hubiera dado cuenta. No ha iniciado un replanteo, por ejemplo. Para no tener que ir a un ajuste más ortodoxo, hubieran sido mucho más factibles en el contexto anterior. Es decir, que no aprovecharon el buen momento para cambiar la reforma impositiva, provisional, no replanteó las políticas públicas en  materia social ni tampoco del rol estratégico del Estado, ni se metió seriamente en el tema inflación, para poder incidir en el volumen y el destino de la inversión en la Argentina, que es lo que marca la capacidad de crecer a futuro.

 

Tampoco hizo nada para replantear las cosas en materia minera, petrolera, o para revertir los efectos de un elevado efecto de concentración económica.

 

Porque si se permite que las principales empresas sigan teniendo ganancias extraordinarias en otros mercados, eso hace que a la hora de invertir las empresas demanden esos mismos niveles de ganancias, y como es imposible, no invierten.

 

En definitiva, tanto el gobierno de Kirchner como el de Cristina no cambiaron nada.

 

 

La política y "el retorno de los fantasmas"

 

- Desde hace un tiempo han comenzado a aparecer viejos referentes del justicialismo con soluciones en la mano para los problemas que empiezan a emerger. ¿Cómo evalúa ese hecho?

 

Bueno, es el retorno de los fantasmas. El gobierno ha hecho más gala de discursos que de realidades y ha agigantado a los fantasmas del pasado.

 

En términos de su gestión política también se ve: los 4 años de Kirchner no se encararon estrategias capaces de redirigir el modelo económico en profundidad. En materia política pasamos de una experiencia como la transversalidad, en donde el Partido Justicialista era presentado poco menos que como “un mausoleo del pasado”, para terminar luego presentándonos como dispositivo central de su estrategia política al mismo Partido Justicialista, con la única diferencia que ahora lo maneja él.

 

Eso ocasionó que en los principales distritos se consolidan respuestas conservadoras: No hay que dudarlo, Macri es uno de sus resultados. Igual que la presencia de Scioli en la provincia de Buenos Aires o los intendentes del conurbano bonaerense, miembros de  la vieja estructura “pejotista”.

 

- ¿Usted cree que Kirchner logró, entonces, un efecto paradojal: en lugar de generar su propia sucesión por izquierda, le abrió espacios a la derecha?

 

- Y además, en definitiva, Kirchner condenó a sus dirigentes a pelear con los históricos del pasado. Hermes Binner desde Santa Fe les abrió las puertas para avanzar en una alianza progresista de base amplia. Pero en lugar de aceptar ese gesto, la estrategia oficial para Santa Fe, la provincia de Binner, fue vestir de seda a Rafael Bielsa para poder presentar públicamente a un PJ santafecino que estaba desprestigiado.

 

No hubo voluntad de avanzar en ninguna estrategia de renovación institucional ni política, y además de profundizó el sesgo conservador del sistema político institucional.

 

Kirchner tampoco sentó las bases de una estrategia política que le permitiera sostener un nuevo rumbo.  Si hay algo de lo que adoleció es que intentó enfrentar al modelo sojero con los propios sojeros. Ya que habían un montón de sojeros dentro de su propio partido.

 

En realidad se tergiversó una reivindicación legítima de retener parte de la renta extraordinaria de los grandes productores sojeros, sobre la base de haber puesto en funcionamiento un negocio extraordinario para las principales cerealeras del país.

 

- ¿Cómo quedan parados aquellos sectores que creyeron el discurso progresista y siguen acompañando a los Kirchner como si todo estuviera igual?

 

- El conflicto agropecuario terminó por alinear muy mal las discusiones, ha empiojado todo. El gobierno ayudó a confundir todo. Hace que las discusiones que debiéramos tener los que estamos en la misma vereda aparezcan fracturadas. Quienes estamos en un sector común aparecemos como divididos.

 

 

"Si le hubieran dado bolilla a Cobos..."

 

- ¿Qué trascendencia le da a la actuación de Julio Cobos con su voto en el Senado que terminó de fracturar la alianza de gobierno?

 

- Me parece que más allá de las razones haya tenido para hacer lo que hizo, hay que considerar dos cosas fundamentales. La primera, es que no fue solamente Cobos, sino que fueron muchos y entre ellos, 11 oficialistas, lo que evidencia el fracaso de la estrategia oficial. Por eso es que cargar en Cobos toda la responsabilidad del fracaso de la resolución 125 parece parte de una estrategia para ocultar las propias culpas.

 

Y en segundo lugar, no se entiende aquí por qué razón el gobierno que estaba aparentemente tan convencido de las retenciones móviles, en lugar de aceptar el cuarto intermedio que Cobos propuso para revisar el proyecto, dando así lugar a la actuación de la comisión investigadora y abriendo la posibilidad de agregar más beneficios a los pequeños productores, decidió insistir con una propuesta que ya se veía condenada al fracaso.

 

En Diputados, la actitud cerrada del gobierno hizo que perdiera el apoyo de por lo menos 22 diputados que lo habríamos acompañado si se permitía revisar el proyecto. Y le digo más: en el mismo Senado podría haber ganado el proyecto oficial si aceptaban el cuarto intermedio y las modificaciones que proponía Cobos. Hubiera tenido probablemente 15 votos más si le daban bolilla. Una mayoría hubiera preferido retenciones móviles para las grandes cerealeras y grandes productores, sumado a más compensaciones para los pequeños productores, por ejemplo.

 

Pero fue el gobierno el que decidió perder, aplicando ahora 35% de retenciones, por lo que la mitad de la cosecha que faltaba ahora vuelve a pagar menos.

 

Debe quedar claro que nadie decidió que volver a lo anterior era lo bueno, esa fue una decisión oficial.