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Jaque lanzó el pacto con un discurso duro, pero pobre en anuncios

El gobernador habló casi 40 minutos en el "Acuerdo Social por la seguridad de los mendocinos". Buscó dar imagen de dureza, en un acto en el que no hubo anuncios y participaron unas 300 personas. "Los delincuentes son nuestros enemigos", lanzó.

Celso Jaque lanzó finalmente su “Acuerdo social por la seguridad en Mendoza”, con un discurso en el que buscó mostrarse firme y duro contra los delincuentes. Pero al que casi no lo dotó de anuncios de importancia y transitó por el remedo de promesas ya hechas.

El gobernador habló durante más de 40 minutos ante unas 300 personas, entre políticos, empresarios, sindicalistas, periodistas e invitados especiales, en los que dejó frases fuertes como que “los delincuentes son nuestros enemigos”.

Jaque, como se preveía de antemano, pidió la colaboración en la lucha contra el delito a todos los sectores de la sociedad, aunque al comenzar sus palabras aclaró: “Este acuerdo no puede significar que el Estado y el gobierno eludan la responsabilidad. Solo va a funcionar si el Estado lo lidera y yo estoy dispuesto a hacerlo”.

Tal como se esperaba, el gobernador pidió ayuda. A la Legislatura, sanción de un paquete de leyes. A los legisladores nacionales la sugerencia de que debían, entre otras cosas, impulsar la ininputabilidad de los menores, una controvertida propuesta.

A los empresarios, les solicitó colaboración para planes de concientización (finalmente no se anunció la eliminación de la tasa cero), a los sindicatos programas laborales y a los medios de difusión ayuda para campañas públicas.

Con el Poder Judicial, se puso firme. “No le he tocado ni una coma del presupuesto que me pidieron. Así que tengo derecho a reclamarles”, les dijo.

En el medio lanzó dos propuestas polémicas y controvertidas: además de bajar la ininputabilidad de los menores que delinquen, quiere  involucrar a los jueces provinciales en causas de drogas.

Toda la pompa que el mismo gobierno le dio al acto, no pudo evitar que se produjeran roces políticos. Uno de ellos los protagonizó el ex ministro de Seguridad , Juan Carlos Aguinaga, quien llegó a Casa de Gobierno con críticas de peso. "Esto que van a anunciar no es nada nuevo. Si hubieran seguido mi plan, hoy no estaríamos acá", disparó.

Tal aseveración provocó que el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán, intentara frenarlo. "Vos no podés decir cosas como esas, sabés el impacto que tienen", trató de pararlo.

A pesar de que había expectativa, Jaque no realizó grandes anuncios y sólo hizo mención al final a uno de los elementos centrales del combate contra el delito: la policía.

El gobernador habló de “acciones concretas que se realizarán en los próximos quince días”, ratificó que Gendarmería desembarcará en la provincia para realizar tareas de custodia en la ruta 7 y en las fronteras con otras provincias también.

"El tema de seguridad es el más importante. Todos los ministros tienen algo que hacer. Y lo van a hacer, porque si no lo hacen. Pues se irán. Esto así de firme", manifestó en tono firme Jaque.

Asimismo dijo que ampliará la cobertura de algunos planes sociales y que intensificará los operativos contra drogas y secuestros de armas con la ayuda de la Policía Federal y la Aeroportuaria. "El combate contra la droga y el alcohol son nuestros objetivos", dijo.

El mandatario buscó despejar controversias : "Ni mano dura ni blanda, mano firme", discurseó. Y siguió: "Como gobernador voy a trabajar día y noche, para disminuir los índices del delito y el nivel de sensación de inseguridad". Para finalizar: "Ni me rindo ni voy a bajar los brazos en esta pelea".

"Voy a trabajar para que el bienestar de la sociedad nunca esté en juego. Ni me rindo ni bajo los brazos frente a esta pelea”, sostuvo Jaque, en una de sus declaraciones más contundentes.
La otra, la dejó sobre el final. “Yo quisiera decirles a quienes nos están robando el futuro… Sepa cada uno de los delincuentes que son nuestros enemigos, que son los enemigos de la sociedad. Que los vamos a buscar día y noche, a ustedes ya todos aquellos que se transformen en sus cómplices”.

Dicho esto Jaque agradeció y al retirase de la sala, vivió un momento incómodo. Un familiar de una víctima del delito, el hermano de Roque Giménez, el chico asesinado en la cuarta sección, lo increpó y le pidió a los gritos que pusiera “los huevos" para terminar con la delincuencia. Jaque lo escuchó, lo abrazó y se fue.