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Mal momento para Diego Lavado en la marcha de los vecinos de la Cuarta

Cuando las críticas arremetieron contra los abogados que dicen ser defensores de los Derechos Humanos, el resto de los funcionarios aconsejaron al subsecretario de Justicia irse del lugar sin llamar la atención de los vecinos. Lavado, reconocido por su labor y su vínculo con estas organizaciones, se convirtió en el blanco de reproches, a pesar de que los vecinos no lo habían identificado.

El subsecretario de Justicia y Derechos Humanos, Diego Lavado, pasó un mal momento cuando decidió acompañar al ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, a la marcha organizada por los vecinos de Roque Giménez, el joven asesinado el sábado por la noche en la puerta de la casa de sus padres.

Lavado intentó no hacerse notar; especialmente cuando la gente comenzó a cuestionar la tarea de los abogados que trabajan para organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

En estos casos, la impotencia popular se canaliza a través de críticas hacia quienes, entienden, suelen formular reclamos para mejorar las condiciones de detención de quienes están alojados en los centros penitenciarios. Y por eso dan por sentado que sólo defienden los derechos y garantías de quienes delinquen.

Lavado, reconocido por su labor y su vínculo con estas organizaciones, se convirtió en el blanco de reproches, a pesar de que los vecinos no lo habían identificado.

Por precaución, Ciurca, en voz baja, le sugirió que saliera de la escena para evitar algún conflicto mayor. Justo en el momento en que el subsecretario abandonaba el lugar, habría sido visto por el hermano de la víctima, que salió tras él. Hasta donde se supo, en ningún momento llegaron a cruzarse.