A un mes del voto "no positivo" de Julio Cobos
El 17 de julio, el vicepresidente Julio Cobos se transformaba en noticia tras votar en contra y sepultar el proyecto oficial referido a las retenciones al campo. Todo un país se dividió detrás de dos sentimientos hacia el mendocino: amor - odio.
Los diferentes escenarios fueron cambiando en la medida que los minutos transcurrían durante la maratónica sesión. Con el “Sí” de Diputados, el Gobierno nacional esperaba la misma respuesta en el Senado y que de esa forma el Congreso Nacional le diera el ok al proyecto referido a las retenciones para las exportaciones, la polémica resolución 125.
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Y mientras la vigilia en el oficialismo era esa, productores ruralistas mantenían la suya, con la latente posibilidad de retomar los cortes de ruta que se prolongaron por más de cien días.
La madrugada del 17 de julio -hace exactamente un mes-, Julio Cobos, vicepresidente de la Nación y presidente del Senado sepultó el proyecto oficialista, luego de definir con su voto el “No” a las retenciones o, mejor dicho, “No” a la forma en que el Gobierno quería hacerlo.
Mientras que para las 21.30 del 16 la votación iba orientada a un casi seguro 37 a 35 a favor del proyecto oficial, entrada la madrugada pasó a ser un empate en 36, lo que transformaba a Cobos en el protagonista de la noche, ya que sería su voto como presidente del Senado el que definiría todo.
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“Voto… Mi voto no es positivo”. Minutos antes de las 4.30 ya del jueves 17, tras intentar pedir un cuarto intermedio para que la votación no se defina ese día, con una voz entrecortada, el ex gobernador mendocino dejó constancia de su posición: que la ley de retenciones salga del propio Congreso. Y desde ese día, la relación entre la presidenta Cristina Fernández y el mendocino se fue deteriorando cada vez más e, incluso, en reiteradas oportunidades se habló de la renuncia de Cobos a su puesto, algo que desmintió y rechazó cada vez que se lo preguntaron.
De un día para el otro Cobos se transformó en el político con mejor imagen de todo el país, así como también el más cuestionado por los sectores más afines al kirchnerismo. Su regreso a Mendoza se transformó en una caravana por toda la ruta 7, en la que el vicepresidente era recibido como un héroe por cada pueblo que pasaba desde Buenos Aires a Mendoza, donde una multitud lo esperaba en La Paz, en San Martín y finalmente en su casa de la Sexta Sección.
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Y con el mismo fervor con el que lo recibieron cuando llegó, al día siguiente ciudadanos y agrupaciones políticas también se presentaron a la puerta de su casa, pero esta vez para hacerle un escrache por su voto negativo.
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Periodistas de todo el país buscaban tener la palabra de Cobos, mientras que varios turistas que estaban en Mendoza agregaron la casa del ex gobernador como uno de los sitios a visitar. Para escaparle un poco a todo esto, el vicepresidente y su familia se fueron de retiro a la Alta Montaña, pero ni siquiera eso fue suficiente ya que también allí lo seguían.
Mientras tanto, Cristina en Buenos Aires prefería no referirse a Cobos de forma directa, aunque en un acto reivindicó a los peronistas porque, según sus propias palabras, “podemos mirarnos a los ojos sabiendo que no nos traicionamos”. De regreso en Buenos Aires, Cobos y Fernández se reunieron en la Casa Rosada encuentro en el que –según trascendió- no faltaron los reproches de un lado y del otro, ya sea de Cristina hacia Cobos por su voto y de Cobos hacia Cristina por no haberlo consultado ni tenido en cuenta.
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Las represalias del kirchnerismo no tardaron en llegar, ya que uno a uno todos los funcionarios nacionales que respondían a Cobos fueron relevados de sus puestos. Incluso, aprovechando el momento, dirigentes de la oposición se acercaron un poco más a Cobos, quien cada vez estaba más lejos de la presidenta. Una reunión con Alfredo De Angelis, la presencia del mendocino en el cierre de la exposición Rural en Palermo –donde fue recibido como héroe- o el llamado al ex presidente Carlos Menem para ver cómo se encontraba tras sufrir una descompensación fueron algunas de las señales que eligió Cobos para connotar sus diferencias.
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Cada uno por su lado, actualmente los dos están a la búsqueda de nuevas alianzas. Mientras que Cobos se reúne esporádicamente con gobernadores e intendentes opositores al Gobierno nacional, incluso cada vez se lo vincula más con figuras opositoras a los K –hasta la UCR analiza la posibilidad de readmitirlo del partido al que ellos mismos lo desafiliaron-; el Gobierno busca refundar la Concertación sin la presencia de Cobos, quien fuera el principal impulsor de ese surgente espacio político para las elecciones del año pasado.
Más allá de las simpatías hacia uno u otro, o la postura frente al conflicto, el episodio de hace un mes dejó claras secuelas en el Gobierno. Además del quiebre entre las dos máximas autoridades del país –presidente y vice-, las primeras líneas del Gabinete K sufrió varias modifcaciones. La primera fue el cambio de secretario de Agricultura. Javier de Urquiza le dejó su lugar a Carlos Cheppi, quien ya ha mantenido algunas reuniones con los referentes del campo. Luego fue el turno del Jefe de Gabinete, donde Sergio Massa dejó la intendencia de Tigre para asumir en lugar de Alberto Fernández.
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Si bien esos han sido los cambios más significativos hasta el momento, cada vez son más las versiones que hablan de una inminente salida del polémico Guillermo Moreno, secretario de Comercio y responsable del INDEC.
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