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Un libro revela las variadas relaciones políticas de Alfredo De Angeli

Un periodista escribió, en tiempo récord, el primer libro sobre la vida del entrerriano Alfredo De Angeli. En poco más de 3 meses pasó del anonimato a poner en vilo a todo un país.

Desde “piquetero de las cuatro por cuatro” hasta “líder de las bases agropecuarias”, todo tipo de epítetos y calificaciones han sido utilizadas para calificar al chacarero más famoso, Alfredo De Angeli.

Hace poco más de tres meses, este entrerriano de Gualeguaychú participaba activamente de la Federación Agraria Argentina (FAA) en su provincia y cultivaba junto a su hermano mellizo, Atilio, un campo que les reportaría como ganancia, a cada uno, en seis meses, unos 100 mil pesos.

Fue objeto de humoradas, tanto a favor como en contra de la lucha que representa. Y superó la instancia pueblerina: su presencia es requerida más allá de Gualeguaychú para cerrar los actos de la dirigencia del campo.

Ahora, un libro lleva su foto en la portada y su historia y la de su familia, es recogida y contada a todo el país en “El agitador”, el trabajo escrito en tiempo récord, por el periodista de la revista Veintitrés Adrián Murano y editado por la editorial Planeta.

“Soy un pobre chacarero de las chacras, sin más formación que el séptimo grado”, rescató el autor de las palabras de un De Angeli que no desconocía las luchas ni los piquetes cuando arrancó la protesta del campo el 10 de marzo, aunque atraviesa por estos días el cenit de su fama.

Algunas de las revelaciones del trabajo de Murano tienen que ver con las ideas políticas que alimentan el liderazgo que, sin dudas, ejerce el entrerriano, ya no exclusivamente sobre su pueblo y sus representados en la FAA.

“El agitador” da cuenta de que dentro de la entidad gremial agropecuaria integra la corriente interna “Chacareros federados”, la que vincula al Partido Comunista Revolucionario (PCR) y recuerda que fue acompañado en el escenario del 25 de mayo en Rosario por variopintas figuras de la política argentina. Entre ellos, por el falso ingeniero Juan Carlos Blumberg, Vilma Ripio, del Movimiento Socialista de los Trabajadores y Julio Méndez, “un ex represor procesado en el juicio por los centros clandestinos de detención de Tandil”, según indica el periodista en su libro.

Sin embargo, en esta “melange” ideológica hay espacio para muchos más. Votó por Alfonsín y Angeloz; luego por Bordón y se arrepiente de haberlo hecho por de la Rúa. Después metió en la urna la papeleta de Néstor Kirchner, pero cuando era el turno de Cristina, De Angeli votó por Fernando “Pino” Solanas. La biografía de Alfredo De Angeli incluye el dato de cuáles son sus candidatos preferidos o, para plantearlo de otro modo, por quiénes podría votar hoy si se realizaran elecciones. “Debí haber votado por Duhalde”, se arrpiente ahora y admite que, a pesar de las diferencias, lo haría por Elisa Carrió, al gobernador socialista de Santa Fe Hermes Binner y hasta a los Rodríguez Saá”.

Está en la cumbre, en su momento y se puede decir que sus manos se ven celestes por tocar el cielo. Llegó a admitir en algunas oportunidades, con cara de “el pueblo lo pide”, que lo impulsan a que se meta de candidato. Pero no acepta abiertamente, por ahora, que ese sea su objetivo.

En “El agitador”, De Angeli se muestra confundido por todo lo que le está pasando y dice: “me siento más cómodo en la ruta que en un organismo”. Y también expresa su objetivo inmediato, al que hay que saber leer: “Nosotros ahora vamos por lo nuestro. Tenemos que pensar en el bien común del campo. Después habrá que empezar a cambiar la política. Ahí veremos cómo hacemos para dar la pelea hacia adentro”.