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Duhalde y el armado de la sucesión peronista

Eduardo Amadeo, ex ministro de Menem y ex embajador en Washington, hombre de estrecha confianza de Duhalde, en un análisis compartido con MDZ sobre el kirchnerismo, el futuro del peronismo y el rol de Cobos.

Eduardo Amadeo es, esencialmente, un hombre de la política. Ha ocupado durante
más tiempo cargos técnicos que políticos en la Argentina o bien en organismos internacionales, pero su desempeño en la política nunca pasó desapercibido.

Siempre fiel al equipo de Eduardo Duhalde, fue ministro de Desarrollo Social de Carlos Menem y Embajador en los Estados Unidos. Durante el breve mandato de su referente como presidente de la Nación, Amadeo tendió puentes con todos los sectores, desde la jefatura de Gabinete, a fin de consolidar la institucionalidad perdida con la caída de Fernando de la Rúa.

Desde hace un tiempo, es parte de la larga lista de dirigentes e intelectuales que el bonaerense convocó desde el Movimiento Productivo Argentino (MPA) para “pensar la Argentina”. Este núcleo ha sido noticia últimamente ya que allí empiezan a mostrarse muchos de los que quedaron fuera del círculo de preferencias del matrimonio Kirchner: José Manuel de la Sota y Jorge Busti fueron dos de los exponentes más comentados. Pero también pasaron con sus conferencias por allí los mendocinos José Octavio Bordón y la escritora Graciela Maturo, Roberto Lavagna, Jorge Sarghini y Abel Posse, entre otros.

También tuvo su turno Eduardo Amadeo, con quien MDZ dialogó en la búsqueda de otros análisis sobre la realidad argentina.

Le preguntamos: ¿No le parece que allí (en el MPA) se está generando un núcleo muy fuerte de pensamiento, capaz de afrontar la situación del país?

- Ese es precisamente el objetivo: generar ideas, hablar de futuro, escuchar a todos. Hay mucha gente valiosa, con experiencia. Y la política debe concentrarse en oír y aprender, sin hacer discriminaciones.

Más adelante concretará lo que piensa y pensamos todos al momento de preguntar o bien, de leer las preguntas y respuestas: es Duhalde quien nuevamente está tejiendo con lana de diversos colores el nuevo entramado político del peronismo.

Las dudas que surgen tienen que ver con la visión que este espacio tiene ya no de este gobierno nacional, sino de sus aliados en crisis. ¿El peronismo que se arma desde el bunker duhaldista piensa en una pata no peronista? ¿Se preparan para la sucesión del matrimonio K?

Intentaremos responder algunas de estas incógnitas junto con Amadeo, a quien, en muchos casos, hay que saber leer entrelíneas.

Eduardo Amadeo no ocupa ningún cargo de gobierno. Hoy trabaja como economista, y desde la perspectiva académica, se muestra interesado en las cuestiones sociales e internacionales.

- ¿Qué pasa entre usted y la política?

- Desde lo político, estoy preocupado por la calidad del funcionamiento de la democracia, la previsibilidad y la equidad.

Todos los sectores de la política –tal vez esté de más decirlo- empezaron a reorganizarse para adentro o para afuera luego del conflicto del campo y con el campo como eje del discurso, más allá de que ese no sea el tema número uno en la agenda del resto de los argentinos.

Así, el peronismo juega a reinventarse, como cada tanto (aunque ahora, tempranamente, a poco más de 7 meses de que Cristina Fernández iniciara su mandato); la UCR busca afianzarse sobre los referentes que se destacaron por su actuación en el Senado; la Concertación lucha por parirse a si misma como fuerza política; Elisa Carrió ensaya nuevos discursos que la posicionen, aunque en las encuestas está tan bien posicionada como el ahora popular Julio Cobos y Macri distribuye emisarios por todo el país, en una búsqueda oportuna por nacionalizar su nombre más allá de lo futbolístico.

En un país que hace poco tiempo la gente detestaba lo político, hoy la solución a los males del país se entienden sólo con más política.

Algo curioso, que Amadeo comparte en la charla: el emergente, esta vez, no estuvo en las grandes ciudades. El campo fue el detonante. Y la figura del mendocino Julio Cobos salió a escena aunque no estaba previsto en el libreto.

- ¿Cómo vio el desarrollo del conflicto entre campo y gobierno?

- Lo vi con varias etapas: al inicio como un conflicto innecesario, expandido por la tozudez del gobierno y un estilo que permanentemente prefiere la confrontación al dialogo. Al final, como un aire fresco para la democracia y la sociedad, por la recuperación del Congreso como actor, por las diversas expresiones de apoyo popular y, finalmente por el mensaje implícito: queremos tranquilidad, diálogo, política, visión estratégica y sobre todo, solidez institucional. pero quedan aun muchas cosas para volver a mirar y discutir. En este punto, hay que decir que el voto de Cobos no solucionó el problema de fondo, que requiere aun mucha reflexión y diálogo.

- ¿Que impresión te causó el desempeño de Cobos y su gente como aliados del Gobierno?

- Cobos voto  no sólo con su conciencia, sino también con una visión estratégica sobre
las necesidades políticas de la sociedad y también sobre su propio lugar en la política. Corrió un riesgo, pero tuvo un buen premio.

- ¿Cómo cree que va a juzgar la historia a Cobos, después de su voto “no positivo”?

- Como una persona honesta, que, insisto, tomó un riesgo pero contribuyó a mejorar
la política y las instituciones en un momento muy difícil del país.


Hace poco más de un mes, la Universidad Católica dio a conocer el resultado del barómetro de la pobreza en la Argentina. Hubo palos para el gobierno, cuya capacidad de hacer crecer al país y de que la riqueza se distribuya, sufrió –según la investigación- “un amesetamiento a partir de 2007”.

Pero antes que eso, el estudio elogió los niveles de recuperación del período de Néstor Kirchner.

Lamentablemente, la alegría no es permanente y los argentinos vivimos una vida política ciclotímica. O bipolar, según analizaría un psicólogo.

Amadeo estuvo a cargo de las políticas sociales argentinas de uno de los períodos mas dramáticos y criticados: el menemismo. Pero estuvo allí como un convidado. De hecho, en 1998 fue el último duhaldista en ser eyectado del gabinete.

- ¿Cuáles son las deudas todavía pendientes después de que el país volvió a crecer?

- Tener una visión de largo plazo sobre adonde vamos; avanzar en el grave problema de
la pobreza crónica, que afecta a 4 millones de personas; dar seguridad a la inversión; definir una política exterior más abierta y dialoguista; dar señales claras sobre el futuro fiscal; despejar el tema energético.

¿Por dónde saltará la perdiz de la alternancia entre peronistas? Venimos viendo y analizando cómo afectará al kirchnerismo su imagen de derrota tras el voto de Cobos en el Senado, aunque aun falte mucho tiempo para la sucesión.

Le preguntamos a Eduardo Amadeo: El peronismo siempre sabe generar su propia alternativa, ¿quién cree que reúne los requisitos para liderar ese espacio? ¿Reutemann, Duhalde, de la Sota?

- Creo que estamos en un momento de despertar de la política. Todos los que menciona tienen experiencia como para trabajar juntos o en paralelo en esta etapa, y creo que van a converger.

- ¿Por qué cree que los Kirchner no supieron o no están logrando imponer una sucesión por izquierda a su gobierno?

- Porque la sociedad no deja espacios a soluciones demasiado alambicadas. Hay que
reconocer que la Argentina, afortunadamente, es una sociedad abierta, con vocación
de salir definitivamente de las crisis, que quiere mejor calidad de política y no una sociedad de extremos. Por eso me parece que estos sentimientos de mayor calidad de la política y de una economía más estable y previsible se van a sentir con más fuerza y la política debe acompañarlos.

Por ahora, sabemos algo más y es que la vocación de poder está intacta en los distintos sectores de la política argentina. Tanto como la democracia y sus instituciones. Más allá de quienes sean hoy, fueron ayer o vayan a serlo más adelante sus protagonistas, eso no es poco.