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La historia no contada del viaje de Jaque a Buenos Aires que se intentó ocultar

El gobernador viajó con Omar Álvarez en un jet privado y el gobierno lo negó. La posible creación de una empresa provincial de energía, un proyecto que el empresario sanrafaelino impulsó. La pelea del gobernador por abandonar las filas del "kirchnerismo bobo", que sólo aplaude y no consigue nada a cambio.
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Los movimientos de los últimos días del gobernador mendocino, parecen ser mucho más profundos de lo que aparece en la superficie y de lo que el propio gobierno buscó ocultar con premeditación.

Celso Jaque subió y bajó de aviones con frenesí esta semana para ir y venir de Buenos Aires, estar en la Casa Rosada, también en el ministerio de Planificación y cumplir así una serie de objetivos que van más allá de conseguir algún rédito político tras el “no” de Julio Cobos y la salida de Alberto Fernández.

Jaque se ha convertido en uno de los gobernadores del PJ que buscó hacerse escuchar ante los funcionarios cercanos a Cristina Fernández y que patalearon por la marcha del gobierno nacional que pone en juego buena parte de las chances de todos ellos para las legislativas del 2009.

El mendocino, José Luis Gioja de San Juan y Mario Das Neves de Chubut, plantearon el martes sus reclamos por una mayor “peronización” del gobierno y dejaron en claro su molestia, al menos, por dos puntos: uno de ellos es el “hartazgo” que les genera la permanencia todavía en las cercanías K de Luis D´Elía. Y la otra, es el sostenimiento de la Concertación Plural con los radicales afines a Julio Cobos después de la “traición” de Cobos en el Senado.

Jaque está tratando de superar el trauma de haber pertenecido hasta aquí a las filas del kirchnerismo "bobo". Aquél que aplaudió todas las reacciones de Néstor Kirchner mientras duró el conflicto con el campo, que defendió las retenciones móviles y que se alineó sin cuestionamientos a Cristina durante los cuatro meses de crisis o el que no se perdió ni uno de los actos de respaldo al gobierno de los muchos que hubo en este último tiempo.

Y todo eso, prácticamente por nada. El nuevo papelón de los fondos para seguridad, son el ejemplo número cien de ese maltrato.

La apuesta fue fuerte. Jaque fue uno de los gobernadores del PJ que reclamó una “oxigenación” del gabinete que incluyera la renuncia de Alberto Fernández. Y, envalentonado, también se atrevió a sugerir que debía irse el subsecretario de Comercio Guillermo Moreno.

Algo de eso al menos pasó hasta ahora. El resto está por verse y allí se verá la verdadera llegada del mendocino y si podrá superar el trauma. Como siempre, Jaque negó que esté trabajando en estas cosas durante la última celebración del Patrono Santiago.

 ¿Conseguirá, por ejemplo, que el gobierno nacional le ceda a un justicialista de la provincia el sillón del INV?

Puede ser que sí. De hecho Juan Carlos Jaliff, su actual titular, está esperando que de un momento a otro le suene el teléfono en su despacho para comunicarle que está despedido.

Si no le echaron hasta ahora,  especula el ex vice de Cobos, es porque en los últimos días en el ministerio de Economía estuvieron ocupados con la asunción de Carlos Cheppi en la secretaría de Agricultura. Cheppi, es el nuevo jefe directo del presidente del instituto del vino y los cobistas mendocinos descuentan que llamará en cuanto sepa cuál es su número telefónico. Sólo una esperanza guarda Jaliff para sostenerse: que Cobos logre arreglar en los próximos días su situación con Cristina.

¿Obtendrá el regalo presidencial para que su principal espada en el Congreso, la diputada Patricia Fadel, salte al gabinete? Algo de eso se habló también.

Fadel, por su participación en el debate de las retenciones, ya se ganó por lo menos el ingreso al Olimpo. Fue una de las dirigentes justicialistas que Cristina subió al avión presidencial en el viaje que realizó al Chaco, horas después del fracaso político en el Congreso. Quizás algunas señales de Cristina, podrán percibirse durante la visita que hará a Mendoza y San Juan la primera semana de agosto. 

     
El viaje fantasma

Entre todos los aviones que el gobernador se tomó durante esta última semana, hubo uno que el gobierno trató de ocultar. Y con tal premeditación, que puso en serios aprietos al jefe de prensa oficial, Lautaro Vicario, a quien mandaron mentir durante 18 horas entre la tarde del martes y el mediodía del miércoles.

Tanto secreto no hizo otra cosa que despertar la avidez periodística y comenzar a destejer una madeja que en la otra punta podría terminar develando que el gobernador no sólo busca ganarle en Buenos Aires una pulseada política a Julio Cobos

En el anochecer del martes, el gobernador de la provincia se subió a un jet privado en el que viajaba el empresario  sanrafaelino Omar Alvarez, que en los papeles es el hombre de negocios de la provincia con mayor vinculación a la actual administración.

Alvarez tiene una vinculación fina con el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán, que fue su abogado durante los años en el que el ex ministro de Seguridad de Arturo Lafalla estuvo fuera del Estado y viviendo en San Rafael.

¿Qué hacía Jaque viajando casi de incógnito con Alvarez y por que el gobierno llegó hasta la mentira para tapar ese vuelo? Por supuesto que no hubo en las últimas horas ninguna respuesta oficial.

Pero al menos extraoficialmente algunas cosas se supieron. Algo que llamó la atención, fue que el único nombre que el gobierno de Mendoza dejó trascender que le iba a ofrecer a Cristina para cubrir las vacantes que dejaron los cobistas desplazados del gabinete, era el Osvaldo Musso para la subsecretaría de Combustibles que había dejado vacante Alejandro Rodríguez.

No se soltó ningún nombre para el INV, ni para otros cargos. Sólo para esa área secundaria que depende del ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido.

Musso tampoco parece ser un jaquista con historia. Vinculado al justicialismo de Luján, formó parte del tronco del menemismo autóctono y casi se borró de la militancia partidaria en los últimos años para dedicarse a la actividad petrolera en varios países de Latinoamérica.

La postulación que hace Jaque de su actual subsecretario de Hidrocarburos, formaría parte así de algo más complejo que la obtención de un cargo para un mendocino.

Jaque y Alvarez vienen tejiendo desde hace meses la creación de una empresa provincial de Hidrocarburos, un proyecto que fue presentado por el propio empresario en noviembre de 2005 en la Legislatura y que durmió hasta ahora. Desde abril, ese proyecto lo habrían resucitado y ya habría pasado por dos comisiones de Diputados.

El propio ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, ya dijo públicamente que estaba en los planes la creación de esta empresa, que apunta a funcionar como Enarsa, su émulo nacional, e incluso desde junio que  Infraestructura viene amagando con enviar un proyecto a la Legislatura.

Las coincidencias entre el proyecto de Alvarez y el oficial son varias. El sanrafaelino lo vendía hace tres años años como una sociedad: Petrolera Mendocina SA, que estaría conformada en 50% por capital internacional, 25% por el Estado provincial y 25% por la firma impulsora del proyecto.

El gobierno, hace un mes, hablaba de “un holding” como lo más recomendable. “Esto permitiría que la participación de la Provincia se concrete a través de su presencia en distintas empresas, como capital social. Por ejemplo, el 40% que el Estado mendocino tiene en Edemsa, o el 11% de acciones de la que es titular en CTM (Centrales Térmicas Mendoza)”. El que lo explicaba así, era Musso.

Pero hay más: Alvarez defendía su iniciativa despegando al Estado provincial del aporte de fondos. “El Gobierno de Mendoza no efectuará aportes dinerarios, siendo su participación accionaria integrada única y exclusivamente con el aporte del total de las áreas petroleras de jurisdicción de la provincia, a licitarse dentro de los mismos plazos que determina la ley que otorga los permisos y concesiones petroleras, o sea, 25 años”, ofrecía, en una reunión que hizo en noviembre de 2005 en el Hotel Hyatt y al que concurrieron legisladores de todos los partidos.

Esa idea, le pasa cerca una definición clave que debe tomar Jaque en poco más de dos meses. El 7 de noviembre el gobernador deberá definir si acepta o no la propuesta de la empresa Ketsal - Kilwer, del grupo Vila-Manzano,  adjudicataria de siete de las once áreas petroleras que licitó Mendoza este año, que pretende incorporar al Gobierno al negocio de exploración y eventual explotación petrolera.

En este tema también talla el despedido Rodríguez, aunque suene extraño. El funcionario en desgracia fue quien, mientras se desempeñó como subsecretario de Hidrocarburos de la gestión de Cobos, quien llevó adelante todo el proceso de licitación de las áreas petroleras que terminó adjudicando  Jaque en mayo pasado.

El gobierno justicialista sólo se limitó a firmar lo que la gestión anterior le había dejado armado sobre este tema y únicamente le agregó la obligación a las empresas adjudicatarias de aportar parte de sus ganancias a un fondo destinado a la educación.

El miércoles por la mañana Jaque se entrevistó con De Vido, en un encuentro del que formalmente se informó que se habló “del desarrollo de obras públicas para la provincia”. Pero en el que nadie duda, que Jaque intentó colocar a su hombre en el manejo de la política de  combustibles.

¿Lo logrará?, dependerá de todo lo que hizo esta semana en Buenos Aires ¿en favor? de la provincia.