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Punto de quiebre y mil preguntas

Los políticos mendocinos que han sido protagonistas en el conflicto del campo tienen desafíos por delante. El vicepresidente quizás tendrá la inesperada responsabilidad de apuntalar un Gobierno deshilachado. El gobernador, la misión de luchar por los intereses de la provincia, ahora que hay lugar para el disenso.

La política nacional está nuevamente en un punto de quiebre y son impredecibles los cambios que se vienen ¿Dónde terminará la aventura política de Julio Cobos? ¿Cuál será la suerte de los otros mendocinos que protagonizan esta historia? Y lo más importante: ¿Después de esta crisis, mejorará en algo la vida de los argentinos y los mendocinos?

Son muchos los interrogantes y pocas las respuestas. Por estas horas brilla la estrella de Cobos, que con una lógica simple y concreta interpretó otra vez a la gente y dio un fuerte golpe al kirchnerismo, al votar contra las retenciones móviles en el Senado y tirar abajo el proyecto oficial.

El problema para el vicepresidente es que de aquí en más tendrá que reinventar una relación política con la Casa Rosada por demás tirante, sabiendo que cualquier movimiento suyo puede derivar en una crisis institucional profunda, de la que el país parece estar a un paso.

Además de un cambio fuerte en la mirada del matrimonio presidencial, será necesario que en esta etapa a Cobos no lo mareen los flashes y la ambición de protagonismo. Hasta aquí no pasó. El Gobierno Nacional está hoy muy herido y más de uno va a tentar al mendocino para que le pegue el tiro de gracia.

La relación de fuerzas parece haber cambiado. Cobos era hasta hace muy poco el socio menor, un débil partener del poder. Hoy parece que la historia le depara la responsabilidad de apuntalar a la presidenta o provocar su derrumbe. Sería saludable que elija lo primero.

Tremenda responsabilidad para ese ingeniero simple de la Sexta Sección, que ha llegado muy lejos, a pesar de que no es el político más brillante.

Pero que como contraparte tiene la intuición notable de mirar la política con los ojos de las personas comunes, además de ser un hombre que ha elevado como estandarte una idea necesaria: la construcción de consensos.


Los otros mendocinos

Pero Cobos no es el único mendocino que se jugará cartas fuertes de aquí en más. El gobernador Celso Jaque, para bien o para mal, eligió pararse al lado del matrimonio presidencial y es el nuevo niño mimado K en Mendoza. No es el mejor momento para estar bajo ese paraguas. Pero la crisis puede ser también una oportunidad para él.

¿Y si Jaque aprovecha para ser un buen consejero de la presidenta Cristina? ¿Y si se propone como objetivo, por ejemplo, sacarle lo que Cobos nunca pudo: un nuevo esquema federal de reparto de los impuestos nacionales?

No parecen ser tiempos de disciplinarse para ganarse algún premio del kirchnerismo. Quizás al gobernador le convenga mirar el sendero que marca su rival doméstico hoy por hoy: llegó el momento de debatir y de marcar matices, no de aceptar lo que manda el poder supremo, sin chistar.

Los mendocinos encaramados a la oposición también tienen sus responsabilidades y desafíos en esta etapa. Porque en las últimas semanas, legisladores como Omar De Marchi (PD) y Ernesto Sanz (UCR) demostraron mucha firmeza a la hora de atacar al kirchnerismo, que perdía todos los días terreno por la polémica con el campo. ¿Pondrán la misma tenacidad a la hora de las propuestas? A ellos también les cabe la responsabilidad de lograr un consenso, esta vez, constructivo.

Sin ir más lejos, algunos se entusiasman con discutir de aquí en más un plan agropecuario nacional, una etapa donde por fín deberían tocarse temas que atañen de manera concreta al derruido campo mendocino.

Y otros (el radical Sanz lo ha anticipado concretamente) sueñan con meter en la agenda del Congreso Nacional el problema de la coparticipación federal.

Hay desafíos profundos, problemas pendientes y mucha incertidumbre en los caminos que van a tener que recorrer los políticos locales desde la semana que viene.

Senderos mucho menos cómodos que el que recorrió ayer Cobos entre Ezeiza y Mendoza, en su inesperada “marcha federal” con paradas en cada pueblo y masivos actos espontáneos en su honor.