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Empate: define Cobos

El vicepresidente debería desempatar la votación de las retenciones. Sumido en el hermetismo total, Cobos espera el momento más crucial de su vida política.

Es el momento más relevante de la vida política de Julio Cobos. En poco tiempo, todo indica que el vicepresidente de la Nación deberá desempatar la votación de las retenciones al campo, que terminaría 36 a 36.

Se tejen todo tipo de conjeturas por estas horas. Fuentes cercanas al Gobierno sostienen que Cobos condicionaría su voto positivo a una serie de concesiones del Poder Ejecutivo al sector de los radicales K. También hablan en el Congreso de maniobras febriles para que la última esperanza kirchnerista, el enigmático senador radical Emilio Rached, vote con el oficialismo; o que algún opositor se levante oportunamente de la banca antes de la hora de apretar el botón.

Pero si nada de esto pasa, será la hora de Cobos. Una encrucijada mayúscula, que podría cambiar rotundamente el escenario político de la Argentina.

La incomodidad del momento se nota en los movimientos del vicepresidente. En la última hora, Cobos se levantó por lo menos dos veces del sillón de la presidencia del Senado y abandonó el recinto. La televisión sigue todos sus gestos. Cada uno de ellos abre una especulación política distinta sobre su voto.

A pesar de todo lo que se dice, las personas cercanas a la intimidad del vicepresidente sostienen que Cobos por estas horas es impenetrable. Más temprano cenó en su despacho con su esposa Cristina y algunos colaboradores, pero no habló con ninguno de su voto. Incluso habría prohibido a todos de hablar del tema de las retenciones.

Pero esa postura no podría durar mucho. Los senadores se encaminan a sellar una paridad de 36 votos, en cuyo caso se impondrá el artículo 33 del reglamento del Senado Nacional. “El presidente no discute ni opina sobre el asunto que se delibera. Solo vota en caso de empate”, reza el artículo en cuestión.

Mientras, la tensión crece fuera del Congreso. De hecho, la Policía Federal y el personal de Seguridad tuvieron que cerrar todas las entradas, ante el avance de grupos kirchneristas que intentaron entrar, derribando vallas y profiriendo amenazas en caso de que la ley no sea favorable al oficialismo.

Pero Cobos vive su procesión interna. ¿Cuando le toque votar, optará por la disciplina a Cristina y la paz institucional? ¿Será coherente con su mensaje a favor del consenso, a pesar de que eso signifique contradecir al matrimonio presidencial y desatar una crisis descomunal en el seno del poder político?

Es la hora de Cobos: “Conocerán mi decisión en el momento de la votación, no antes, ni después”, dijo el mendocino esta tarde.