Conmovido, Cobos debió esperar en su despacho a que abrieran las puertas del Congreso
Julio Cobos permaneció bastanta tiempo en su despacho del Senado de la Nación, luego de haber protagonizado el hecho político más trascendente de su vida.
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Por ejemplo, entre ellos se encontraba la secretaria del vicepresidente en la Casa Rosada, la incondicional Patricia Gutiérrez. La Negra, fue una de las personas que tratamos de consultar. Pero la funcionaria no tardó en quebrarse al teléfono y dijo que no haría declaraciones. Nadie en su entorno ha querido hacerlas.
Cobos y los suyos tardaron en irse del Congreso porque el protocolo de seguridad se los impedía. Además, afuera hubo incidentes y eso demoró más la salida. En un sentido muy amplio, ningún cobista sabía que les espera en este nuevo día.
Entre los retazos de información que podemos aportar a esta hora están los momentos previos a su alocución final. Esa extenso llamado al diálogo, en tono de súplica, vino después de un momento de descanso en su despacho, a puertas abiertas, en medio de los afectos, pero también rodeado de los empleados de la Cámara Alta.
Nadie quiso decir si hubo llamados telefónicos de último momento o contactos de esa índole, aunque estas maniobras resultan más bien improbables. Fue para Cobos un prólogo sereno, para un final que luego fue de máxima tensión.
Mientras el senador radical Ernesto Sanz lo llamaba a los gritos desde el recinto, Cobos entró al baño de su despacho y se lavó la cara y las manos. Luego de refrescarse, trató de relajarse, y salió tranquilo, en silencio, al encuentro de los senadores y del desenlace de la historia.