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Las prácticas del kirchnerismo funcionaron perfectas con Celso Jaque

¿Quién dijo que la crisis del campo trajo aparejado el fin de las metodologías del kirchnerismo? Jaque se puso del lado de Cristina y le darán en cuotas la plata para seguridad. ¿Por qué ahora? Porque la Casa Rosada necesita votos en el Congreso. El gobernador consolidó así un sistema perverso, que se financia con las retenciones de la discordia.
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¿Quién dijo que la crisis del campo, entre otras consecuencias, trajo aparejado el fin de la metodología de ejercer el poder del kirchnerismo?


En el caso de Mendoza, al menos, la maquinaria funcionó como un reloj: para el que apoya, todo. Para el que critica o se revela, nada.


Después de casi diez meses de haberlo prometido, Cristina Fernández finalmente comenzó a girar a la provincia parte de los $40 millones que le había ofrecido a Celso Jaque  para financiar a Mendoza en su combate contra el delito.


Esos fondos fueron asegurados en la campaña de 2007 y, hasta ahora, la Nación no los había girado a Mendoza. No lo hizo Néstor Kirchner antes de dejar la presidencia, no lo hizo Cristina cuando asumió, tampoco se los dieron a Jaque cuando se hizo cargo de la provincia con el compromiso número uno del combate contra la inseguridad.

Tampoco los trajo la Presidenta cuando visitó la provincia en febrero y el gobierno mendocino se empecinaba en sostener a Carlos Rico como subsecretario de Seguridad. Menos, los $40 millones se vieron por aquí cuando renunció Juan Carlos Aguinaga como ministro y quedó al descubierto que no había plan de seguridad. Y el dinero no apareció, cuando Jaque debió pedir disculpas en público por no haber cumplido su promesa de demoler en seis meses los índices del delito.


Entonces ¿por qué ahora? Sencillamente porque la Casa Rosada necesita votos de los legisladores de las provincias para sumar en el Congreso y aprobar su esquema de retenciones móviles. Cómo sucedes desde los últimos cinco años, la Casa Rosada compró el apoyo. Y Jaque lo vendió.


Eso sí, la compra será en cuotas con un primer desembolso de $5 millones. No sea cosa que el pago sea al contado y los legisladores mendocinos del PJ después terminen votando cualquier cosa. La lucha en el Congreso recién empieza y todavía no hay nada definido.


Desde el fin de semana diputados hiperkirchneristas sabían que algo había. El concertador Jorge “Pampa” Alvaro, había empezado a comentar ante algunos periodistas que “el gobierno nacional iba a hacer un anuncio bomba para Mendoza”. En el Salón Blanco de la Casa Rosada, mientras Cristina hablaba, estaban todos los que tenían que estar, que sonreían felices y que le importaban la mandataria: los diputados por Mendoza Jorge Alvaro, Dante González, Patricia Fadel, Susana Genem y Enrique Thomas (que llegó casi al final). Todos ya adelantaron que respaldarán al Poder Ejecutivo en la Cámara de Diputados.


El gobernador mendocino supo leer la situación. Ahí anda su colega de Córdoba, Juan Schiaretti, firmando reclamos administrativos para que la Nación le envíe $41 millones que su provincia debería haber cobrado este mes como parte del incentivo docente y del Programa de Asistencia Financiera (PAF). Schiaretti se plantó en la vereda de enfrente de los K y con Córdoba tomaron represalias.


Jaque hizo todos los deberes. Respaldó sin fisuras al gobierno nacional en el conflicto con el agro y hasta desoyó el ruido de las cacerolas que sonaron en Mendoza el 16 de junio.   Esa noche el reclamo de miles de mendocinos que salieron a la calle era para que  el campo y el gobierno nacional terminaran la pelea y volvieran al diálogo. Que los dos se sentaran a negociar.


Pero Jaque hizo como que oyó una parte nada más. El día después de las cacerolas en su comarca, apareció en cadena para pedirle al agro que el levantara el paro. Ni un reclamo para Cristina. Ni un cuestionamiento para el sistema de retenciones, que el propio gobernador sostiene que son inocuas para la provincia.

Pero que en realidad afectan la coparticipación en un monto anual que no baja de los $40 millones. Lo mismo que Cristina dice que va a empezar a pagar desde ahora para la seguridad.


Jaque también fue disciplinado en la embestida contra Julio Cobos. No sólo no acudió a la reunión del lunes pasado (en sintonía con todos los gobernadores que responden al kirchnerismo) sino que además fue uno de los aliados de la Casa Rosada que se puso en la cola para criticar al vicepresidente.


La jugada fue redonda. Con tanto respaldo sin fisuras, Jaque sale fortalecido en su disputa con Cobos, despeja el fantasma que lo persigue desde hace meses de que los $40 millones eran una fantasía y de paso Cristina le da una lección a su díscolo vice.


Sin embargo el gobernador mendocino, que estaba exultante, terminó consolidando un mecanismo perverso. Y que esquemas como el de las retenciones (al agro y al petróleo sobre todo) sirvieron durante estos últimos años para solventar formas de hacer política como las que se vieron hoy en Buenos Aires.