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La "carpa verde" del campo subió la tensión en la zona del Congreso Nacional

Los militantes K redoblaron sus esfuerzos para evitar que la tienda del agro les robara protagonismo. Hubo repartija de folletos y hasta inesperados shows musicales dentro de los habitáculos oficialistas.
Nito Artaza manifestó su disconformidad y se unió públicamente al reclamo agropecuario. Foto: Andrea Calderón
Nito Artaza manifestó su disconformidad y se unió públicamente al reclamo agropecuario. Foto: Andrea Calderón
Hoy, con la llegada de la “carpa verde”, perteneciente al sector agropecuario, los defensores K ubicados al otro extremo de la Plaza de Congreso, no supieron qué hacer. Fue entonces que empezaron a brotar maniobras tendientes a persuadir a los ciudadanos para que la convocatoria no declinara y el apoyo al gobierno no dejara de sentirse.

Sin embargo, la infraestructura montada frente al Congreso de la Nación no fue suficiente. Las distintas agrupaciones kirchneristas perdieron la centralidad del día anterior y los medios de comunicación se concentraron en el espacio de los ruralistas. Desde allí, la situación fue relatada en la voz de los pequeños productores afectados por el sistema de retenciones.

Uno de los representantes de este sector explicó que, a diferencia de lo sucedido al otro lado de la plaza, sus intenciones no eran otras que las de hacer oír el reclamo, otorgar información y sobre todo, entablar el diálogo.

Nito Artaza se presentó cerca de las 17 para manifestar su apoyo y dijo: “Mi posición es la de un principio, considero irrazonables la medida del gobierno. Espero que sea el Congreso quien pueda subsanar este gravísimo error, es decir, legislar y convertir en ley la ilegalidad. Por otra parte hay que cuidarlo, ya que fue legítimamente elegido por el pueblo y no quisiera que caiga como lo hizo el de De La Rúa, producto de la protesta social, el enfrentamiento y la confrontación de los argentinos”.

Cansados de perder protagonismo, los justicialistas apelaron al rock nacional y de otros ritmos musicales nacionales y la repartija de folletos en una ubicación estratégica y bien iluminada.

Mientras que en algunas de las carpas K se discutió la problemática, en otras, el clima se tornó festivo y los discursos acabaron por transformarse en un gran karaoke decorado de aplausos y protagonizado por una pareja de baile que se mimó ante la risa de los presentes. (ver en tapa “La increíble fiesta…)