Con pocas chances de que se apruebe, el Senado trata la reestructuración sanitaria
La reestructuración que promueve el Gobierno para ordenar el sistema sanitario de la provincia tambalea y por estas horas depende de los votos del radicalismo en el Senado, que continúa al borde del escándalo por el apoyo o no a este proyecto.
Tanto el oficialismo como la oposición calcularon que los votos a favor y en contra de la ley sanitaria, que tiene media sanción de Diputados y se tratará en la sesión de hoy, están muy parejos. Es más, Luis Ruzo, presidente del bloque justicialista, reconoció anoche que cuenta sólo con 17 o 18 votos positivos, lo cual, si los 38 senadores que constituyen la Cámara Alta se sientan en sus bancas, condenará la norma al archivo.
Pero el peronismo todavía tiene una luz de esperanza. Especulan con algún faltazo de últiomo momento que los favorezca. Y siguen minuto a minuto las muy tensas discusiones en el bloque de senadores radicales, quienes tienen, a decir del propio Ruzo, “la llave” para que el proyecto se apruebe o vaya al archivo.
Los radicales viven su propio calvario con la ley sanitaria. Ayer a la mañana, el presidente del bloque, Mauricio Suárez, convocó a una reunión en la que habría vuelto a amenazar con la renuncia a la jefatura si no consigue el apoyo de sus pares para la norma que pide el Poder Ejecutivo.
A esa reunión no fueron invitados los dos principales detractores internos de Suárez, Walter Sáenz y Leopoldo Cairone. El problema para el Gobierno es que si no es el bloque completo el que apoya la ley sanitaria (siete miembros), los números tampoco darán para que salga la ley del oficialismo.
El jaquismo cuenta con un problema adicional, que es que el vicegobernador y presidente del Senado, Cristian Racconto, no podrá sumar su voto a la lista de los positivos porque se encuentra suplantando a Jaque en la Casa de Gobierno, debido a la misión del mandatario a México.
En tanto, las aguas siguen muy agitadas en el seno del bloque de la UCR, ya que los opositores a Suárez continúan acusándolo de haber comprometido los votos del radicalismo a favor de la reestructuración sanitaria a cambio de cargos en organismos del Estado para el iglesismo.
Hablan de "aprietes " y situaciones de descontrol, aunque Suárez, por su lado, ya manifestó que defiende el proyecto por convicción y rechazó las denuncias en su contra.
Sesión cargada
Lo que ya descartó de plano el oficialismo es que se vuelva a echar mano este martes al artilugio de levantar la sesión, maniobra que realizó el jaquismo cuando detectó que le faltaban los votos para aprobar el proyecto. Es de esperar que, dado lo que pasó hace siete días, los senadores de la concertación, el PD y los partidos chicos se atornillarán a sus bancas para evitar que se repita la situación.
Además, la sesión de este martes viene cargada de temas que el propio jaquismo necesita definir. Por un lado, se tratará la ley que promueve los créditos hipotecarios para la clase media, que ya tiene media sanción de Diputados. Además, los senadores deben avanzar en la sanción definitiva de la ley que ratifica los acuerdos salariales de Jaque con los empleados públicos.
Por otro lado, tanto los senadores oficialistas como los opositores estuvieron desde muy temprano en sus bancas. Es que a las 9, en votación secreta, se aceptó el pliego de Ernesto Javier Montoro, el militante justicialista que el Gobierno pretendía colocar en el sillón de presidente del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). El funcionario obtuvo 28 bolillas a favor y 9 en contra.
