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Legisladores nacionales, como nunca en el centro de la escena

Senadores y diputados mendocinos en el Congreso tendrán la oportunidad única de ser valorados por quienes los votaron, al protagonizar el debate por las retenciones al agro. Por su lado, Julio Cobos pondrá a prueba la capacidad de mantener el prestigio que consiguió su llamado al diálogo. Celso Jaque también se hizo visible en Buenos Aires: ¿será su despegue?

Legisladores. El foco de la política nacional estuvo esta semana en Buenos Aires y, al parecer, se quedará allí durante bastante tiempo. Este panorama puede tranquilizar eventualmente a algunos funcionarios locales, quienes podrán, al menos por un tiempo, sortear las presiones y críticas hacia una gestión de gobierno que todavía no logra arrancar. En contraste, van a quedar irremediablemente en el centro de la escena esos silenciosos, y en algunos momentos ocultos, representantes del pueblo mendocino radicados en Buenos Aires: los diputados y senadores nacionales.

Los legisladores por Mendoza son trece en total. Diez diputados y tres senadores. Muchos son ilustres desconocidos para la gente que los votó, posiblemente, sin haberles visto nunca las caras antes de las elecciones. A ellos y a otras decenas de señores y señoras de similares características de otros lugares del país les va a caber nada menos que la responsabilidad de resolver el conflicto más fuerte de los últimos tiempos: la pelea entre el Gobierno Nacional y el campo por las retenciones.

Ojalá los legisladores por Mendoza estén a la altura de las circunstancias y visualicen que tienen la oportunidad única de protagonizar un hecho trascendente para todos y de lavar su imagen. Pueda ser que el desafío les sirva para quitarse de encima el estigma que pesa sobre muchos de ellos: que son personas acomodadas y de buenos sueldos, que se van una vez a la semana a Buenos Aires en avión para hacer vaya a saber uno qué, con todos los gastos del periplo pagos.

Que no la desperdicien. Por el bien de ellos, pero fundamentalmente, por el bien de toda la sociedad. Este diario ya comenzó a pedir opiniones de los legisladores nacionales por Mendoza respecto de la resolución de las retenciones al agro y hará otras cosas para servir de nexo entre parte de la ciudadanía y ellos. La primera consulta de MDZ nos dio el indicio de que la mayoría sabe que tiene que hacerse cargo del problema y hacer conocer sus opiniones sobre el debate que se viene. Lamentablemente, a la par, de los trece, dos no nos atendieron el teléfono. Se trata de la senadora Mónica Troadello, del Frente para la Victoria; y el diputado Juan González, también del partido oficialista.

A Troadello, quien reemplaza al gobernador Celso Jaque en la banca que dejó libre al asumir su mandato, fuimos a buscarla al propio Senado de la Nación, para que nos diera algunos conceptos de las retenciones. Todavía no tuvimos suerte. Mala señal, en su caso.

Flashes para Cobos. Julio Cobos logró esta semana un protagonismo notable, gracias a su llamado al diálogo con el campo y la buena acogida que tuvo por parte del matrimonio presidencial. Mitad acierto personal y mitad conveniencia para los Kirchner, la jugada de llevar las retenciones al Congreso fue satisfactoria para Cobos. Por ejemplo, dio en los últimos tres días una suma récord de notas. La prensa nacional ya no lo subestima tanto. Fue título principal de Clarín y desde entonces todos los analistas se ocupan de él.

Otra prueba de su nivel de exposición: el martes a la noche hizo un asado en Buenos Aires para festejar con los cobistas mendocinos el triunfo que había logrado y al día siguiente, algunas confesiones poco felices surgidas de esa cena tenían para los medios porteños el valor de frases emitidas en un mitin de alto nivel. Sustancialmente, subrayaron en Buenos Aires el nulo interés demostrado en esa mesa por Cobos y los suyos en asistir a la "Plaza del Sí" de Cristina, lo que no fue muy bueno para el vicepresidente.

No obstante, la altísima exposición de Cobos ha sido, en la mayoría de los casos, para bien. Sin embargo, todos los saben, la fama es efímera. Cobos ahora tiene encima el reto de transformar el anuncio del debate de las retenciones en una discusión real. Es el mayor responsable de que esto pase. Porque pidió cancha y se la dieron. Pero pagará caro los errores si no está a la altura de las expectativas.

Dura la encrucijada futura para Cobos, que viene de una semana de enternecer o sorprender a todo el mundo al sostener que la carta de convocatoria al diálogo la armó junto a su hija en el día del Padre. Ahora deberá ser más recio. El vicepresidente viene tomando distancia de Cristina y, en el panorama actual, quizás tenga que separarse más. Los diputados concertadores (con Daniel Katz, el jefe del bloque, a la cabeza) ya han anticipado que buscarán reformar el esquema de las retenciones al campo.

Y esta claro que los concertadores están en contra de ese sistema. Una de las voces del bloque es la ex ministra de Economía de Mendoza, Laura Montero, quien es miembro de la estratégica comisión de Hacienda y Presupuesto de Diputados y cree  firmemente que las retenciones móviles que impone el Gobierno no pueden seguir. Desde el fin de semana, Montero viene trabajando intensamente en un proyecto que remplaza la alícuota actual a la soja y los granos por un sistema de retención fija, que tenga como techo el 38%. O sea, muy por debajo del 44% oficial.

Cobos dijo este jueves que “no sabe” cómo votarán los radicales K cuando reciban el proyecto. Permítasenos disentir, con pruebas: Montero, una visible opositora a la política oficial, charla fluidamente con el el ex gobernador y lo visita con frecuencia en su despacho del Senado.

Más allá de esta situación puntual, está claro que Cobos dinamitará todo el capital que consiguió reunir con su salto al abismo del lunes pasado si la semana que viene se convierte en un mero operador de los K en el Congreso, donde, para colmo, la mayoría oficialista en las dos cámaras deja pocas esperanzas para que el debate se abra.

Los reflejos de Jaque. Pero no fue Cobos esta semana el único político mendocino visualizado en la Gran Capital. También el gobernador de Mendoza, Celso Jaque, abandonó el ostracismo para los medios más importantes. Hasta ahora, sólo diarios de menor tirada lo habían identificado por un episodio poco grato: las discusiones con la Nación por la permanencia del comisario Carlos Rico en su gobierno.

Esta semana, la mano vino distinta. El nombre de Jaque apareció unido al de otros gobernadores justicialistas que criticaban el protagonismo de Luis D´Elía en el universo del oficialismo. El diario La Nación destacó que el gobernador mendocino estuvo a punto de plantar a Cristina en la Plaza del Sí, pero cambió de opinión cuando Néstor Kirchner se despegó del febril piquetero, en su conferencia de prensa del martes.

Aunque siempre de la mano del gobernador sanjuanino José Luis Gioja, Jaque logró protagonismo. Sacó chapa de ser uno de los nombres importantes del peronismo nacional, donde hay varios focos de rebelión contra Kirchner.

Jaque no está en el grupo de los gobernadores más díscolos, donde sobresalen Schiaretti (Córdoba) y Das Neves (Chubut). Sin embargo, de la mano de su proceder orgánico en el PJ, no duda en marcar algunas diferencias, en un momento donde los matices pueden ser claves para el futuro del país. Sin ir más lejos, el gobernador le dijo a este cronista en los pasillos de la Casa Rosada que Néstor Kirchner había hecho bien en despegarse de D´Elía, porque eso “es lo que piensa el peronismo”.

Al gobernador también se lo puede destacar esta semana por haber exhibido unos reflejos políticos que hasta ahora no había mostrado. Entre el martes y el miércoles, además de su presencia en los actos, tuvo algunos encuentros con la presidenta Cristina para tratar los problemas del agro local, que son diferentes a los de la Pampa Húmeda. Planteó que en esta provincia el problema no son los impuestos excesivos, sino la escasísima rentabilidad de la actividad. Afirmó que había planteado en la Casa Rosada la necesidad de conceder una serie de incentivos.

Pero esa no fue la única acción destacable. El martes, Cobos sorprendió al indicar la necesidad de revisar las retenciones que sufre Mendoza en materia petrolera. Básicamente, el valor comercial del petróleo supera los 130 dólares el barril, pero a la provincia le liquidan las regalías respectivas a un precio de un poco más de 40 dólares el barril.

Mientras el vicepresidente de la Nación puso sobre el tapete un asunto en el que nunca se metió cuando era gobernador, 48 horas después, el ministro de Hacienda de la provincia, Adrián Cerroni, viajaba a Buenos Aires para hacer un planteo formal por este tema.

Activar la charla con la Nación por las regalías es un dato muy importante en función de mejorar el federalismo. Además, el de Jaque es un gobierno que necesita como agua los fondos. Pero también lo ocurrido es una señal de lucidez y reacción del malagüino, que necesita dejar atrás los desatinos del comienzo.