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Perlitas del acto en la Casa Rosada y el festejo de Cobos

Cobos y los suyos festejaron con asado después de un día agitado. Guillermo Moreno reprobó el envío del proyecto de las retenciones al Congreso, o al menos no le cayó bien la iniciativa. La barra de Cristina en la Casa Rosada. El perfil bajo de los mendocinos en el Salón Blanco.

-Mendocinos 1.

Julio Cobos festejó hasta tarde el logro de haber convencido al gobierno de Cristina de haber abierto el debate de las retenciones en el Congreso. La celebración se realizó en un local de la Asociación del Personal Legislativo.Allí, Cleto comió asado con casi toda la troupe mendocina que lo acompaña aquí en Buenos Aires. Cobos salió cerca de las 22 del Congreso por calle Irigoyen y, antes de subirse al auto oficial, con un gesto a los suyos, confirmó la juntada. Desde la calle, Patricia Gutiérrez, Néstor Majul y Gustavo Morgani, entre otros, respondieron con un “sí, vamos”. Es lo último que se puede contar al respecto, ya que el encuentro estuvo vedado a la prensa, incluso la de Mendoza. El grupito de mendocinos se perdió a paso lento por la avenida Entre Ríos, camino al asado. Fue un encuentro íntimo para festejar una suerte de triunfo político. El primero importante en Capital Federal.

-Mendocinos 2.

La presencia local en el anuncio de Cristina de ayer fue silenciosa y, en algunos casos, bastante opaca. No estuvo en el Salón Blanco de la Casa Rosada casi ningún legislador nacional por Mendoza. En tanto que los cobistas tuvieron que hacerse lugar a los codazos para escuchar a la presidenta. Es el caso del subsecretario de Combustibles, Alejandro Rodríguez, quien tuvo que apretujarse al fondo del salón junto a otros militantes kirchneristas para poder presenciar el acto. Un poco mejor le fue a Néstor Majul, quien presenció el evento desde más cerca, gracias a sus funciones protocolares.  

 

-Moreno 1.

Uno lo puede imaginar como una suerte de amenaza constante y silenciosa. Así parece ser Guillermo Moreno, el hermético secretario de comercio interior. El hombre del bigote que aprieta empresarios para evitar las subas de precios. Ayer, durante el anuncio del envío del proyecto de las retenciones al Congreso, Moreno eligió un lugar preferencial. Se sentó en primera fila, de frente a la presidenta. A su lado se ubicó nada menos que un histórico del peronismo nacional: Antonio Cafiero. Un poco más a su izquierda se había ubicado otro duro del kirchnerismo: Carlos Kunkel.

 

-Moreno 2.

El siguiente comentario es poco más que una sensación. Podemos decir que tenemos pruebas del descontento que manifestó Moreno cuando la Presidenta anunció el envío de las retenciones al Congreso. Serio, el secretario de Comercio no aplaudió el anuncio. Hacia el final, batió un poco las palmas, para no quedar del todo mal. Mientras hablaba Cristina, compartía miradas y comentarios irónicos con otras autoridades ubicadas a la izquierda de la presidencia. Y se esfumó del salón apenas acabó el acto.


-Mucha barra. Aunque se trató de un acto oficial y protocolar, Cristina tuvo una barra propia que siguió el evento desde el salón de al lado, donde había una pantalla que transmitía el acto. Ocasionalmente, la barra, en su mayoría jóvenes, interrumpía el discurso con canciones como esta: “¡Hay que parar, hay que parar, a los gorilas de la Sociedad Rural!”. Quien los comandaba parecía ser el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico. “Ahora nos queda ir a la plaza en una gran asamblea nacional para apoyar a este gobierno”.


-Kirchneristas, presentes. También resultó notable el aval de las Madres de Plaza de Mayo, en especial de Hebe de Bonafini, quien festejó todos y cada una de las palabras de la presidenta desde la segunda fila de asientos. Bastante menos visible, pero también apoyando, también se pudo ver al ex actor y conductor televisivo, y ahora legislador, Claudio Morgado. El ex conductor de Televisión Registrada siguió el evento en silencio, a través de la pantalla colocada en la sala contigua al Salón Blanco.

-Kirchner, igual que siempre.

Néstor Kirchner se quedó un buen rato en el salón blanco después del discurso de Cristina. Pero su objetivo no era hablar con la prensa ni defender a Cristina. Simplemente permaneció allí para fundirse en besos y abrazos con los militantes, una rutina que sigue realizando en cualquier lado, incluso en la Casa Rosada, más allá de que ya no es el presidente de la Nación. El otro que permaneció en el lugar fue Carlos Kunkel. Una consulta pareció incomodarlo. La prensa le preguntó: ¿Cristina cedió al pedido de Julio Cobos? “La presidenta no cede, toma decisiones”,aclaró rápidamente Kunkel.


-Un kirchnerista confiado. El hombre se jugó con una definición. Una periodista le preguntó si las retenciones móviles seguirán vigentes mientras se trate en el Congreso las retenciones. “Mientras tanto y después de tanto”, contestó Kunkel, confiado en que la medida sobrevivirá al debate parlamentario.

Producción: Andrea Calderón