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"La ley sanitaria era un mamarracho, pero nosotros la mejoramos"

El presidente del bloque de senadores de la UCR Mauricio Suárez desmintió esta noche que esté a favor de la norma porque hay cargos en juego y explicó que tiene esta postura porque el oficialismo aceptó todos los cambios que se propusieron desde la oposición. Además, calificó la versión del arreglo con el jaquismo como una "patraña" y aseguró que va a seguir al frente de la bancada de UCR, a pesar del frente interno.
Mauricio Suárez está rabioso por la versión de que hay un arreglo UCR-jaquismo.
Mauricio Suárez está rabioso por la versión de que hay un arreglo UCR-jaquismo.
El presidente del bloque de senadores de la UCR, Mauricio Suárez, salió esta noche al cruce de las versiones de arreglos con el oficialismo para que la ley de reestructuración sanitaria sea aprobada. La supuesta transacción de votos para esa norma a cambio de cargos en diversos organismos del Estado –versión que se agita en el propio radicalismo- fue calificada por Suárez como una “patraña” orquestada por quienes quieren dividir más a la UCR y desean la vuelta de los radicales desterrados por su unión a Kirchner.

Muy enojado, el hombre fuerte del iglesismo explicó por qué impulsa, aún a contramarcha de muchos miembros de su bloque, la aprobación de la ley que pide el ministro de Salud, Sergio Saracco. “La ley que nos mandó el Gobierno era un mamarracho y nosotros la mejoramos. El oficialismo aceptó todas las modificaciones que propusimos. Defiendo esta postura porque la UCR nunca va a hacer oposición destructiva, como el cobismo”, expresó el legislador.

Más enojado aún, descalificó la polémica de los cargos: “¡A ver, que me marquen un caso! ¡Uno solo! Si justamente es la gente de la UCR la que se ha quedado afuera de todo por acción del cobismo, antes de que empezara este Gobierno ¡Por qué no se fijan cuantas personas del cobismo que estaban en Educación o Seguridad siguen acobachados en el Ejecutivo?”, desafió, al tiempo que evitó dar precisiones porque no es “botón”.

Las palabras de Suárez dieron otra vuelta de tuerca a la polémica profunda generada a partir de la reestructuración sanitaria, una ley que el Ejecutivo pidió hace tres meses y que navega por estas horas sin rumbo en el Senado, luego de haber recibido (luego de varias modificaciones)el visto bueno de Diputados.

Esta mañana, Suárez soportó la embestida de su propio bloque, que se resistió a acompañar la postura del presidente (cuatro de los siete miembros están en contra) por sospechar que la aprobación de la norma es parte de un acuerdo de cúpula entre el iglesismo y el PJ.

Hasta ahora, la “prueba” de los rebeldes sería la ubicación del ex secretario de Roberto Iglesias, Raúl Ponce, en un cargo alto del Instituto de Juegos y Casinos. No obstante,  Suárez se encargó esta noche de resaltar que Ponce tiene un cargo de planta en el Estado desde hace muchos años como empleado de la Secretaría de Cultura. O sea, no habría existido acomodo, según su perspectiva.

Tras la pelea entre radicales por este tema, corrió la versión de que Suárez abandonaría la presidencia del bloque de senadores radicales. Sin embargo, el iglesista aseguró a MDZ que continuará al frente, a pesar de la tormenta de esta mañana.

Además, sin dar marcha atrás, el legislador sigue defendiendo a capa y espada la aprobación de la ley sanitaria, casi al compás que marca el oficialismo. De hecho, esta tarde se supo que el jaquismo le haría más concesiones a la oposición para que la ley salga la semana que viene. Entre ellas, una que piden los radicales moderados: que la reestructuración del sistema sanitario tenga una duración máxima de un año, condición que hoy no existe en el proyecto de ley que está en discusión.