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El director de Inteligencia dijo que su cargo es incompatible con el de abogado

Luego de ser consultado si continuaría con su actividad como abogado penalista, Gianni Venier primero dijo que sí y, minutos más tarde, llamó por teléfono y aseguró que, tras analizar la situación, informó a la Corte, a la Procuración y al Colegio de Abogados que se apartaría de todas sus causas.

El nuevo director de Inteligencia Criminal de la provincia, el abogado Gianni Venier, reconoció que el flamante cargo es incompatible con su actividad como litigante en el fuero penal. Y anunció que ayer envió las notas correspondientes para dejar en claro que se alejaba de todas las causas que estaba tramitando.

Venier señaló que durante su etapa anterior, como asesor de la Dirección de Inteligencia, no encontró ningún motivo que le impidiera llevar a cabo las dos tareas. “Además, hace rato que me dedico sólo a lo penal económico, y más que nada como abogado querellante”, declaró.

Ese papel lo cumplió durante un año y medio. Y si bien legalmente no existía traba legal alguna, su actitud fue cuestionada por fiscales y jueces que pidieron la no publicación sus nombres para evitar prejuicios en el futuro. Los mismos magistrados dijeron que, aún como asesor, debería haber tenido la misma actitud que, por ejemplo, tuvieron Diego Lavado, Pablo Salinas y Alfredo Guevara, quienes al asumir con funcionarios renunciaros explícitamente a todas las causas.

Venier fue consultado por este diario sobre su actividad profesional y personal en Tribunales y su nuevo rol como funcionario público. La primera respuesta de Venier fue descartar la posibilidad de una incompatibilidad, aunque cambió de idea cuando se le preguntó si estaba al tanto del contenido del inciso 7 del artículo 27 de la ley 4.976, que regula la actividad de los profesionales del Derecho.

Textualmente, la norma indica que no podrán ejercer la profesión “las autoridades y funcionarios de policiales y del servicio penitenciario, en materia penal y en aquellos procesos que versen sobre cuestiones que deben ser resueltas por órganos judiciales competentes en dicha materia”.

A pesar de esta condición, Venier insistió con que no encontraba en la legislación reparo alguno para seguir trabajando como abogado; más allá de que, por su cargo, estaba en condiciones de acceder a información clasificada que, en algunos casos, podría estar vinculada con sus clientes. Pero para el director, el suyo es un cargo político; por lo tanto no es autoridad policial, a pesar de estar a cargo de una dependencia policial.

Sin embargo, luego de estudiar a fondo su situación, indicó que, al margen del planteo recibido, se alejaría de sus causas por haber entendido que, como querellante, y por el cargo que ocupará, existirá siempre la sospecha de si se valió de medios del Estado para obtener datos sobre las personas que litigan contra sus clientes.

“Es cierto, no lo había pensado de esa manera. Creí que no había ninguna incompatibilidad, pero después de analizarlo, me di cuenta de que iba a estar en ventaja en relación a mis colegas. Como mi cargo todavía no fue publicado en el Boletín Oficial, envié las notas correspondientes a la Corte, a la Procuración y al Colegio de Abogados, informando que me retiro de las causas que tenía como penalista”, señaló Venier.