El Gobierno anunciará la construcción de otra cárcel
Después de la crisis por los presos que se fugaron y mataron a un agente, el Poder Ejecutivo desempolvó la idea de construir una nueva unidad penitenciaria para presos federales. Tendría una capacidad para 500 internos y se construiría al lado del penal de Cacheuta. El ministro de Gobierno especificó que el financiamiento correrá por cuenta del Gobierno Nacional e indicó que se edificará en tres años.
Después de que el problema carcelario reveló con crudeza que es otra arista de la crisis de seguridad que vive Mendoza, el Gobierno provincial desempolvó un proyecto del que se viene hablando desde la gestión de Julio Cobos: la construcción de una nueva cárcel para mejorar la infraestructura del sistema penitenciario.
La nueva unidad carcelaria se ubicaría junto al penal de Almafuerte, el presidio que inauguró Cobos sobre el final de su gobierno en Cacheuta. Tendrá capacidad para 500 internos y un plazo de ejecución de tres años. Así, según el plan oficial, quedará estrenado antes de que Celso Jaque abandone el poder.
“Nuestro objetivo en estos cuatro años es hacer otra unidad penitenciaria. Estamos haciendo un convenio para que la Nación nos haga aquí una cárcel para recluidos por causas federales, más presos de alta peligrosidad nuestra. Esto lo va a anunciar próximamente el gobernador”, indicó hoy el ministro de Gobierno de la provincia, Juan Marchena.
Los recursos, tal como lo indicó el funcionario, provendrían de las arcas nacionales, en cumplimiento de un acuerdo que la Provincia persigue desde hace mucho tiempo: una compensación por la deuda histórica del Gobierno Nacional en materia de atención de presos federales en la cárcel de Mendoza.
Según las especificaciones de Marchena, el establecimiento tendrá 20.000 metros cuadrados y el Gobierno de Jaque ya ha enviado a la Nación los informes de suelo y otros requisitos técnicos para la obra. En realidad, este es un proyecto que precede a Jaque y que supo militar frente a las autoridades nacionales el ex subsecretario de Justicia, Gustavo Castiñeira de Dios. Pero el gobierno de Cobos se terminó antes de que la propuesta se plasmara en un convenio concreto.
Otros cambios
A lo que este gobierno –ni el que lo precedió- le encuentra la vuelta es al problema del déficit de agentes penitenciarios. Mendoza tiene exactamente la mitad de los agentes que requieren sus dos prisiones (hay cerca de 700, pero haría falta el doble). Y esta carencia se transformó en tragedia ayer: a los tres presos que se fugaron del Hospital Lagomaggiore tras asesinar al agente Nelson Haro Corvalán, los custodiaban tres penitenciarios, siendo que la ley establece que en todos los casos los guardias dupliquen a los reos.
Sin embargo, la gestión de Celso Jaque promete pelear para que más mendocinos se pongan el uniforme gris. “Vamos a flexibilizar los requisitos para ser agente penitenciario (la escuela secundaria dejará de ser obligatoria) y estamos haciendo varios convenios para lograr más aspirantes de los que tenemos”, explicó Marchena.
En tono de reproche, el ministro de Gobierno sostuvo que la gestión de Cobos inauguró la cárcel de Cacheuta con sólo 400 internos, porque le faltaban agentes. En caso contrario, habría en esas celdas un total de 900, que es su capacidad real.
Marchena también prevé otros cambios respecto de los agentes penitenciarios, como son separar la Junta de Disciplina que los juzga y la capacitación previa a acceder al puesto. Hoy, estos rubros se encuentran absorbidos por el Ministerio de Seguridad, a pesar de que los efectivos que Seguridad tiene a su cargo son los policías.
Y hay un inconveniente que el Ministerio de Gobierno dice que quiere solucionar urgente: cambiar el hospital donde son atendidos los internos que requieren tratamiento de alta complejidad. “Lo del Hospital Lagomaggiore fue un hecho muy desgraciado, pero nosotros ya estábamos preparando en el Hospital Central una enfermería judicial para los internos que no podemos atender en las penitenciarías”, anticipó Marchena.
Otros cambios
A lo que este gobierno –ni el que lo precedió- le encuentra la vuelta es al problema del déficit de agentes penitenciarios. Mendoza tiene exactamente la mitad de los agentes que requieren sus dos prisiones (hay cerca de 700, pero haría falta el doble). Y esta carencia se transformó en tragedia ayer: a los tres presos que se fugaron del Hospital Lagomaggiore tras asesinar al agente Nelson Haro Corvalán, los custodiaban tres penitenciarios, siendo que la ley establece que en todos los casos los guardias dupliquen a los reos.
Sin embargo, la gestión de Celso Jaque promete pelear para que más mendocinos se pongan el uniforme gris. “Vamos a flexibilizar los requisitos para ser agente penitenciario (la escuela secundaria dejará de ser obligatoria) y estamos haciendo varios convenios para lograr más aspirantes de los que tenemos”, explicó Marchena.
En tono de reproche, el ministro de Gobierno sostuvo que la gestión de Cobos inauguró la cárcel de Cacheuta con sólo 400 internos, porque le faltaban agentes. En caso contrario, habría en esas celdas un total de 900, que es su capacidad real.
Marchena también prevé otros cambios respecto de los agentes penitenciarios, como son separar la Junta de Disciplina que los juzga y la capacitación previa a acceder al puesto. Hoy, estos rubros se encuentran absorbidos por el Ministerio de Seguridad, a pesar de que los efectivos que Seguridad tiene a su cargo son los policías.
Y hay un inconveniente que el Ministerio de Gobierno dice que quiere solucionar urgente: cambiar el hospital donde son atendidos los internos que requieren tratamiento de alta complejidad. “Lo del Hospital Lagomaggiore fue un hecho muy desgraciado, pero nosotros ya estábamos preparando en el Hospital Central una enfermería judicial para los internos que no podemos atender en las penitenciarías”, anticipó Marchena.


