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Escándalo tras la ida de miembros de la Bicameral de Seguridad
Alejandra Naman, Néstor Piedrafita y Ricardo Puga no participarán más de las reuniones del órgano contralor, en repudio a la presencia del subsecretario Carlos Rico en el Gobierno. La senadora, además, renunció a la presidencia. En plena reunión, Miguel Serralta (PJ) y Aldo Giordano (PD) dejaron el recinto dando portazos, por discrepancias con los renunciantes.
La reunión de la Comisión Bicameral de Seguridad, donde se analizó la renuncia de tres de sus miembros, se transformó en un sainete donde no faltaron portazos, fuertes cruces, bromas, duros cuestionamientos y hasta alguna lágrima.
Alejandra Naman había anticipado que si el gobierno no destituía al cuestionado subsecretario de Seguridad, Carlos Rico, renunciaba a la presidencia de la Bicameral. Y como Celso Jaque no movió al ex comisario de su cargo, la senadora del ARI cumplió con su palabra y no sólo dejó de ser la titular del órgano contralor, sino que aseguró que no volverá a la Comisión mientras se mantenga a Rico en la subsecretaría.
La misma actitud adoptaron los diputados Néstor Piedrafita (también del ARI) y Ricardo Puga (Todos). Hasta ahí nada fuera de lo normal, ya que el debate se limitaba a agradecimientos por el trabajo de Naman, más allá de que el resto de los legisladores dijeron respetar y enteder la decisión de los renunciantes, pero no compartir el método de protesta.
La senadora y los dos diputados manifestaron que Rico no está habilitado éticamente para ocupar un cargo en un Estado de derecho, por su participación en el último gobierno militar. Y enfatizaron que las últimas denuncias contra el subsecretario son prueba suficiente para echarlo del Gobierno.
Los problemas comenzaron cuando el justicialista Miguel Serralta pidió la palabra e increpó a Puga porque en el texto de su renuncia, el diputado opositor criticó al Gobierno por mantener a Rico y separarse, supuestamente, “del camino democrático”.
El párrafo de Puga que puso nervioso a Serralta dice: “Cuando el Gobierno de la Provincia asuma una actitud en defensa de la memoria y la justicia en la búsqueda de acciones que culminen con la impunidad y retome el camino democrático será oportuno analizar la revocatoria de esta decisión”.
El oficialista defendió a “mi gobierno” (sic) y dijo que tanto los diputados como los senadores del PJ “acompañamos a Jaque” en sus decisiones. Por ese motivo, exigió que se retire ese párrafo de la nota, y como Puga no accedió, se levantó de su silla y dejó el recinto dando un fuerte portazo.
Luego fue el turno del demócrata Aldo Giordano, quien criticó el funcionamiento de la comisión. “Es una bicameral de publicidad, más que de seguridad”, fue el ácido comentario del ex fiscal, quien también objetó la renuncia de los legisladores.
“Si cada vez que no nos gusta algo vamos a renunciar, me parece que debería renunciar todo el Senado”, expresó Giordano, en referencia a las dudas que se crearon por la supuesta compra de voluntades en la cámara Alta antes de la votación para aprobar la designación del superintendente General de Irrigación, Eduardo Frigerio.
Naman le respondió al demócrata, enumerando una por una las actividades que realizó la Bicameral de Seguridad durante su presidencia. Y cuando estaba por concluir la reunión, otro capítulo polémico se sumó a la enredada sesión.
Algunos integrantes de la comisión no habían comprendido el método de la renuncia elegido por los tres legisladores. Entonces, cuando Naman, Piedrafita y Puga explicaron que su renuncia a la comisión estaba supeditada a la salida de Rico del Ministerio de Seguridad, y que si eso ocurría ellos volverían a la Bicameral, Giordano explotó.
“Ahora el que se va, soy yo”, dijo el demócrata, quien dejó el recinto con bronca, críticas a los renunciantes y portazo.
Piedrafita lo siguió, discutió fuerte con Giordano y volvió asegurando que presentaba su renuncia indeclinable a la Bicameral. Mientras, Naman llegó al borde de las lágrimas y los pocos legisladores que quedaban en la reunión se miraban casi sin entender lo que ocurría.
Lo cierto es que la Comisión Bicameral de Seguridad se quedó ahora sin presidente y sólo con 10 miembros. Entre el jueves y martes próximos se definirá si se elige a un nuevo titular o si ese lugar queda para el actual vicepresidente, el peronista concertador Hugo Morales.
El párrafo de Puga que puso nervioso a Serralta dice: “Cuando el Gobierno de la Provincia asuma una actitud en defensa de la memoria y la justicia en la búsqueda de acciones que culminen con la impunidad y retome el camino democrático será oportuno analizar la revocatoria de esta decisión”.
El oficialista defendió a “mi gobierno” (sic) y dijo que tanto los diputados como los senadores del PJ “acompañamos a Jaque” en sus decisiones. Por ese motivo, exigió que se retire ese párrafo de la nota, y como Puga no accedió, se levantó de su silla y dejó el recinto dando un fuerte portazo.
Luego fue el turno del demócrata Aldo Giordano, quien criticó el funcionamiento de la comisión. “Es una bicameral de publicidad, más que de seguridad”, fue el ácido comentario del ex fiscal, quien también objetó la renuncia de los legisladores.
“Si cada vez que no nos gusta algo vamos a renunciar, me parece que debería renunciar todo el Senado”, expresó Giordano, en referencia a las dudas que se crearon por la supuesta compra de voluntades en la cámara Alta antes de la votación para aprobar la designación del superintendente General de Irrigación, Eduardo Frigerio.
Naman le respondió al demócrata, enumerando una por una las actividades que realizó la Bicameral de Seguridad durante su presidencia. Y cuando estaba por concluir la reunión, otro capítulo polémico se sumó a la enredada sesión.
Algunos integrantes de la comisión no habían comprendido el método de la renuncia elegido por los tres legisladores. Entonces, cuando Naman, Piedrafita y Puga explicaron que su renuncia a la comisión estaba supeditada a la salida de Rico del Ministerio de Seguridad, y que si eso ocurría ellos volverían a la Bicameral, Giordano explotó.
“Ahora el que se va, soy yo”, dijo el demócrata, quien dejó el recinto con bronca, críticas a los renunciantes y portazo.
Piedrafita lo siguió, discutió fuerte con Giordano y volvió asegurando que presentaba su renuncia indeclinable a la Bicameral. Mientras, Naman llegó al borde de las lágrimas y los pocos legisladores que quedaban en la reunión se miraban casi sin entender lo que ocurría.
Lo cierto es que la Comisión Bicameral de Seguridad se quedó ahora sin presidente y sólo con 10 miembros. Entre el jueves y martes próximos se definirá si se elige a un nuevo titular o si ese lugar queda para el actual vicepresidente, el peronista concertador Hugo Morales.