Jaque: "Más que la ilusión pueril que me crean, juzguen al gobierno por los hechos"
“Hoy quiero pedirle un puñado de minutos para hablarle desde el alma”. Así empezó Celso Jaque su mensaje de fin de año y que dirigió a su “querido coprovinciano”, como el mismo señaló, y en el que advirtió sobre los “frente de tormenta” que se avecinan y le pidió a la gente que le crea.
En mangas de camisa y siguiendo de reojo un guión de aproximadamente 9 minutos, el mandatario habló de “ciudadano a ciudadano” y arrancó fuerte: “Uno no llega a gobernador para pedir excusas”.
Como se esperaba, el jefe de Estado provincial aprovechó la ocasión para hacer público por primera vez su próximo abuelazgo. “Hace muchos años aprendía ser hijo, más tarde esposo, luego padre y ahora estoy aprendiendo a ser abuelo”, sinceró, mirando a la cámara.
Por momentos buscó un tono emotivo, con distintos planos de cámara, pero por otros trató de encontrar un perfil político.
“Más que la ilusión pueril de que me crea y confíe en mí, pido que juzgue a este gobierno a la luz de todos los hechos”, reclamó, en un tramo central de su discurso que, para la televisión, estaba muy mal iluminado y su figura terminaba recortada casi entre las sombras.
Sobreactuado y con gestos ampulosos, no lo nombró pero hizo una elipsis hacia su rival de 2008 y enemigo número uno para 2009. “No espere un discurso político porque no lo va a haber. Uno no llega a la gobernación para descargar en el antecesor los pesos, que nos guste o no, tenemos la obligación de sobrellevar”, dijo apuntando a Julio Cobos.
Y aunque tampoco los identificó, se quejó de los que no aportan “más unidad, más voluntad” y para los que “el disenso es revancha y no hay colaboración sin pago”.
“Yo les garantizo que no hay un solo hombre que haya llegado al sillón de San Martín dispuesto a gobernar mal”, lanzó en un tramo. Para admitir luego “que podemos equivocarnos”.
Sin embargo, el manejo discursivo del gobernador terminó transformando ese defecto en una virtud. “Podemos equivocarnos al permitir que el entusiasmo por construir, las ganas de remediar, nos empuje a creer que nuestros ideales se van a materializar mejor y más rápido. Que los caminos rectos son los únicos posibles”, discurseó.
“Yo sé que creer no es fácil y que confiar no es gratuito”, pidió. Y mostró su costado naif: “Supusimos inocentemente que las buenas noticias se iban a hacer públicas por el hecho de ser buenas. Es una lástima, porque hemos logrado mucho y se sabe muy poco". Corte y a la escena final.
Con los ojos puestos en la cámara y antes de la entrada del spot publicitario con el cual cerró su mensaje, Jaque pidió “poner el corazón del lado de Mendoza” deseó feliz año y rogó para que “Dios nos encuentre a todos más unidos que nunca”.
Así fue el mensaje y el cierre a todo campaña electoral.


