Rico y Kunkel, “carapintadas y caraduras”
El ex presidente Carlos Menem fue el primero que utilizó como argumento el término “reconciliación” a la hora de indultar a los responsables del terrorismo de Estado y de la guerrilla.
Con el acceso al poder de los Kirchner, también lo hicieron –esta vez sin necesidad de recurrir al uso de la fuerza, como lo pretendían en los años 70- los sectores vinculados a la lucha armada y que tenían su eje en el movimiento Montoneros.
Nuevamente los antagonismos ideológicos fueron puestos sobre la mesa a la hora de programar las políticas del Estado y en momentos de conducir los destinos del partido gobernante.
Sin embargo, un nuevo aire de reencuentro empezó a unir, en este 2008, a sectores irreconciliables en el pasado.
Así, la CGT del gobierno K salió a reivindicar la figura de José Ignacio Rucci, aquel dirigente que, precisamente, se indica que fue masacrado a balazos por los Montoneros.
Una nueva voz del pasado, ahora, irrumpió en el territorio de los abrazos: Aldo Rico.
El militar que se levantó en contra de la democracia en 1987, por derecha, admitió por estos días que se siente unido a dirigentes que lo perseguían por izquierda, como el diputado kirchnerista Carlos Kunkel y los ex jefes guerrilleros Mario Firmenich y del desaparecido Rodolfo Galimberti.
Rico, quien pretende volver a las mieles de la política en el San Miguel que ya lo vio como jefe comunal, ahora desparrama elogios y, en ese ínterin, es capaz de reinvidicar cuestiones que muchos creíamos superadas 25 años después de que se celebraran las elecciones que nos abrieron la posibilidad de vivir en democracia.
Una de las personas que con más fuerza analizó este regreso, fue el periodista Alfredo Leuco.
Lo hizo en su columna de Radio del Plata y lo refleja hoy su Blog.
“Que país generoso. Argentina da para todo. La amistad personal y política entre Aldo Rico y Carlos Kunkel es una de las tragicomedias más difíciles de entender de estos tiempos de cólera”, arrancó su columna el periodista cordobés. “Los dos se autotitulan soldados de los Kirchner”, indicó, para hacer luego referencia a un reportaje que Rico le dio a Leonardo Míndez.
“Los dos somos combatientes”, dijo Aldo Rico quien se levantó en armas contra el gobierno de Alfonsín. “Asi como fui amigo de Rodolfo Galimberti o venía Mario Firmenich a mi casa. Es como si me encuentro con un combatiene de Malvinas.”.
Leuco analizó: “Esos son sus argumentos. Sin que se le caiga la cara de vergüenza, Rico dice que lo que los une es la concepción violenta de la lucha armada para defender sus ideas. O peor todavía, porque más adelante dice que no peleaban por ideología, que peleaban por el poder”.
Al respecto, consideró que “es terrible pensar en tantos hermanos argentinos que murieron y desaparecieron para que a esta altura estos dos muchachos nos vengan a decir que son amigos y casi, casi lo mismo”.
“Cara pintada y dura por demás, Aldo Rico dice que con Kunkel y Firmenich y Galimberti los une el haber arriesgado la vida por lo que pensaban. Y no como otros que lo único que derramaron fue tinta. Resulta que ahora utilizar el asesinato y las armas como herramientas políticas es bueno y digno de ser elogiado”, completó Leuco la idea.
Agregó luego que “no lo termina de decir, pero Rico siente que es un héroe y que Kunkel también y que los militares y los montoneros eran movimientos nacionales que luchaban casi por las mismas cosas”. Por eso, dijo el analista, “es insólito que ni siquiera tengan en cuenta que mientras estos valientes resolvían a los tiros y a las bombas sus problemas de poder en el medio estaba la inmensa mayoría del pueblo argentino que ahora, antes y siempre elige la civilización antes que la barbarie y la paz antes que la guerra”.
Ya en colofón de su opinión, Leuco expresó que “los pueblos no se suicidan acompañando a patrullas perdidas presuntamente lucidas y esclarecidas que se creen dueñas de la verdad. Por suerte el sentido común, la vocación por la república y el rechazo a los fundamentalistas de todo tipo fue salvando a nuestro pueblo de cosas peores. Ya bastante tuvimos con el foquismo infantil que llevó a una generación a la muerte. Ya bastante tuvimos con el terrorismo de estado que masacró a tanta gente y que utilizó la tortura, la desaparición de personas y el robo de bebes como metodología. Se sienten orgullosos de haber hecho lo que hicieron. No tienen un gramo de arrepentimiento. No piden perdón. Todo lo contrario. Piden reconocimiento social y hasta un monumento si es posible”.
Continuó su columna, auscultando los intereses ocultos que se encuentran detrás de4 este tipo de declaraciones: “Es peligroso que este tipo de pensamiento este tan cerca del poder. Kunkel es una de las voces que los Kirchner más escuchan y Rico quiere volver a ser intendente de San Miguel con el apoyo de Alberto Ballestrini y Néstor Kirchner. Tienen un pensamiento cerrado, blindado, dogmático que en el fondo desprecia a las mayorías nacionales que siempre han ido por caminos distintos a los que la violencia armada les ofreció”.
Leuco señaló que tanto Rico como Kunkel y tantos otros que piensan como ellos “están orgullosos de haber sido combatientes y de haber derramado sangre”.
“Siento dolor y un profundo rechazo por estos personajes. Yo me siento orgulloso de no haber matado nunca a nadie y de haber derramado solamente tinta. Con la tinta se pueden escribir ideas políticas y hasta poemas de amor. Con la sangre solo se puede sembrar odio y muerte”, remató el periodista.

