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Malestar de intendentes del Este por la inesperada visita de Jaque

Los jefes comunales de Rivadavia y Junín no saben por qué nadie les anunció que el gobernador iba a hacer una gira por sus departamentos.
La decisión de Celso Jaque de comenzar a recorrer los departamentos de Mendoza sin una agenda fija y si un patrón lógico de movimiento, no sólo provocó desorientación, sino que generó cierto malestar entre los intendente que, sin saberlo, se convirtieron en anfitriones de un gobernador que sólo busca ganar tiempo para calmar la crisis política de su gestión.

En la gira de Jaque de ayer por la zona este la provincia, tanto el jefe comunal de Junín, Mario Abed, como el de Rivadavia, Gerardo Del Río, amanecieron con una ola de llamados telefónicos consultándolos sobre la presencia del mandatario en sus territorios. Pero los dos se vieron sorprendidos: nunca les llegó una comunicación oficial sobre la visita.

El malhumor se completó cuando se enteraron de que el ministro de Producción, Guillermo Migliozzi, había armado una reunión con productores de la zona y ellos no habían sido invitados. Los intendentes pusieron el grito en el cielo, aunque ninguno de ellos quiso hacerlo explícito para que evitar nuevos cruces y agudizar la crítica situación que está atravesando el gobierno del malargüino.

“Y, la verdad es que no estábamos al tanto de la visita”, respondieron Abed y Del Río, por separados. Sólo fueron invitados a compartir el almuerzo con el gobernador y a participar de los actos que Jaque había dispuesto, pero no quedaron del todo conformes.

Por ejemplo, se supo que Abed no supo cómo evitar que el titular del Ejecutivo decidiera ir a visitar un barrio construido con fondos del Plan Federal de Vivienda, y que, según la agenda de la comuna, debía ser inaugurado dentro de un par de semanas.

Del Río decidió tener algunas contemplaciones. Entendió que siempre es bueno tener al gobernador en su bastión y decidió improvisar para no dejar pasar la oportunidad de hacer algunos reclamos puntuales vinculados con la obra pública. Jaque se comprometió a dar una respuesta y a regresar a Rivadavia mañana. Sin embargo, en ese departamento nadie cree que esa promesa se haga realidad.

La salida de Juan Marchena del Ministerio de Gobierno abrió una grieta institucional que por el momento se puede tapar. Y esto ocurre porque no existen candidatos fuertes para hacerlo y porque en el seno del PJ se desató una puja de poderes que tiene, por un lado, a una coalición de intendentes que buscan posicionarse para levantar la imagen del gobierno con vistas a las elecciones legislativas del año que viene. Por el otro, está el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán, que está posicionado como el hombre fuerte y que toma decisiones que, a veces, hasta agarran desprevenido al mismo gobernador.

Por eso, la lectura política de esta impronta de campaña que Jaque le está dando a su gestión está vinculada directamente a la imposibilidad de calmar los ánimos en Casa de Gobierno. Tal como ocurrió antes de asumir su mandato, el armado del gabinete es un rompecabezas que, en aquella ocasión, sólo pudo resolver días antes de sentarse en el Sillón de San Martín.