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Cayó Marchena; ahora todo el poder es para Cazabán

El secretario de la Gobernación jugó a vaciar de poder al ministro de Gobierno y lo consiguió. Cansado de que sus actividades se acoten sólo a la entrega de DNI, una de las figuras más respetadas del PJ se terminó yendo. Cazabán ostenta ahora un poder casi sin límites y que pone en juego la continuidad de más ministros.
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Juan Marchena levantó el teléfono ni bien llegó a su despacho en el tercer piso de la Casa de Gobierno el viernes a la mañana, marcó el interno del despacho del gobernador y esperó unos segundos. Cuando desde el otro lado de la línea atendió Celso Jaque, dijo sin dudar: “Celso ¿puedo subir?, necesito hablar con vos”. Sin imaginarse lo que le esperaba, Jaque contestó confiado: “Subí”. Marchena tomó el ascensor y cuando entró al despacho gubernamental lo hizo con el texto de renuncia en la mano. Jaque quedó shockeado. Pero ese estupor alcanzó sólo a la mitad del cuarto piso de la Casa de Gobierno, allí dónde se cocina el poder.

En la otra mitad, el superpoderoso Secretario General de la Gobernación ya se lo esperaba. La renuncia de Marchena al ministerio político era cuestión de tiempo.

El atildado presidente actual del PJ, uno de los hombres que encabezó el único proceso importante de la reforma constitucional que se hizo en Mendoza en la última década y una de las pocas figuras respetadas de este gobierno, terminó perdiendo la pelea interna con Cazabán.

Desde hace por lo menos cuatro meses, Marchena estaba a plazo fijo dentro de la administración de Jaque y no fueron pocas las veces que fantaseó este año con volver al buen sueldo y a la tranquilidad que le da el cargo que tenía en la AFJP del Banco de la Nación Argentina.  

Rápido para detectar este tipo de situaciones políticas, ya en marzo el opositor intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, fue el primero que dejó al desnudo a Marchena: “Está pintado al óleo”, lo atacó. Y no se equivocó en aquél momento. Sólo que después todo fue peor.

Cazabán jugó a que Marchena quedara ninguneado dentro del gobierno y lo fue limando día a día tanto hacia adentro como hacia afuera del gobierno.

Por el despacho de “el Chiqui” pasaron decisiones tan importantes desde lo político como el controvertido acuerdo con los jueces de la provincia o la estrategia a seguir con los reclamos y los paros del sector estatal.

Hace pocas horas, fue el mismo secretario de la Gobernación quien salió a vociferar en contra de los jueces que derrumbaron el plan que él  mismo diseñó, para frenar los paros en los hospitales públicos.

Adentro del gobierno, Cazabán se quedó, entre otras cosas, con la última firma para la contratación de personal. Un hecho grave de por sí, pero que marca quién es el que tiene el manejo político en Peltier 251.

Todas estas tareas, además de intentar manejar el conflicto con los intendentes, deberían haber sido cumplidas por el titular de la cartera política que hoy cayó en desgracia. La función del poder, había quedado reducida a entregar DNI y a ocuparse del Registro Civil . El mes pasado, debió pilotear la ida de todo el ala de los Derehos Humanos de la subsecretaría de Justicia.

La salida de Juan Marchena abre otro agujero en una gestión que ya se consumió dos ministros en 10 meses y que ahora, como nunca, muestra a un Alejandro Cazabán con el manejo casi total del poder.

Esta última semana el abogado sanrafaelino había dado más muestras de su poderío: consiguió que dos referentes suyos ocuparan cargos estratégicos como la OSEP, con Marcelo Costa, o el manejo del petróleo, con el nombramiento de Walter Vázquez.

Dos ministros del gabinete deben estar sudando frío por estas horas: Alejandro Migliozzi de Producción y la titular de la DGE, Iris Lima, a quienes Cazabán viene socavando sin pausa y con más fruicción que a Marchena.

El freno a tanto avance avasallador podrían ser los intendentes oficialistas o el propio bloque de diputados del PJ. Pero eso está por verse.