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Crece el escándalo: denunciarán al director de Juventud ante la Justicia

Uno de los dueños del boliche El Santo insistió en que el jefe de Diversión Nocturna, Ariel Guirín, armó un conflicto el lunes a la madrugada porque no le quisieron vender un trago fuera de la hora permitida. Y anticipó esta tarde que irá a la Justicia para demandarlo por amenazas. En Gobierno, se estudia la continuidad del funcionario.

Mientras en la Casa de Gobierno se decide el futuro del director de Juventud del Gobierno provincial, Ariel Guirín, los dueños del boliche El Santo, de Maipú, mantienen firme su posición: denunciarán ante la Justicia al también jefe del Programa de Diversión Nocturna, bajo el argumento de que el funcionario los amenazó con cerrarles el local si no le daban tragos después de la hora permitida.

Arnaldo Mesas, quien junto a su hermano Javier manejan el boliche de Rodeo del Medio, confirmó hoy la versión de que Guirín cometió abuso de autoridad el lunes pasado, al exigir, cerca de las 5 de la mañana, que en la barra del local le entregaran un trago que había recibido de obsequio, ya que en su grupo había gente que cumplía años. Recuérdese que la hora tope para consumir alcohol, según la ley provincial 6444, es 4,30.

“Dame el trago o la plata”, habría sido el pedido de Guirín a Arnaldo Mesas. “La plata no te la puedo dar porque no lo compraste, y el trago tampoco, porque la barra ya está cerrada”, habría sido la respuesta del empresario de la noche.

De ahí en más, lo dicho por Arnaldo Mesas es un calco de lo expresado a este diario ayer por su hermano Javier. “Cuando le dije que no, el flaco me sacó la credencial, como diciendo: “Yo soy tal, a mí me tenés que vender igual”. Si sos de Diversión Nocturna sabrás que a las 4,30 yo cierro la barra y no se le vende más a nadie, le respondí. Guirín entonces me tiró la colilla del cigarrillo, como diciendo que no sabía con quién me había metido. Ahí, uno de mi seguridad lo vio y lo trabó. Y los amigos de él empezaron a hacer kilombo, en especial las chicas que venían con ellos”.

Guirín estaba acompañado por el coordinador de Cultura de la Dirección Provincial de Juventud, Gaspar Contreras, y otro individuo que no sería funcionario, quien habría golpeado en la calle a un policía que hacía servicios extraordinarios en la nariz. Este último habría sido denunciado ante la Justicia.

En el camino a la calle, el empresario Mesas dice que fue objeto de una rara propuesta de Guirín. “Me decía que tenía 500 pesos en el bolsillo, no sé lo que me quiso decir con eso. Después me siguió diciendo que no le podía hacer eso, porque era el jefe. Me parece increíble que gente del Gobierno me venga a hacer lío porque no le vendo alcohol después del horario del cierre de barras”, sostuvo Mesas.

En cambio, en su versión, Guirín desmintió haber pedido un trago fuera de hora (dijo que había pedido que le cambiaran el ticket por una remera), sostuvo que las denuncias de Mesas son “una cama” y aseguró que nunca invocó el nombre del gobernador Celso Jaque.

“No puede ser tan cabrón, porque fue a pedir un trago. Querían consumiciones, ninguna remera”, insistió Mesas hoy. “Además dijo que era del gobierno de Jaque. Pero nosotros hacemos las cosas como corresponde. Esto lo sabe la coordinadora (de Diversión Nocturna, Mónica Gómez)”, ratificó.

Y concluyó: “Nuestro abogado va a hacer una denuncia por las amenazas de cierre de local. Guirín dijo que me iba a sacar el local".

En la cuerda floja

La ministra de Desarrollo Social, Silvia Ruggeri, superior de Guirín, mantuvo silencio durante todo el día. Pero hubo señales de que la continuidad del funcionario es por estas horas objeto de debate. En este sentido, desde la cartera de Ruggeri insistieron en no hacer comentario alguno sobre el caso. O sea: no se confirmó su renuncia, pero tampoco la estabilidad de Guirín.

En el Ministerio de Seguridad estudiaron esta mañana pronunciarse sobre el caso, ya que en el episodio hubo un policía involucrado, pero finalmente lo consideraron innecesario: se analizó que hay denuncias cruzadas (Guirín ha denunciado, por su lado, abuso policial), que el funcionario no fue el que le pegó la piña al efectivo y que, en principio, tampoco se detectan  irregularidades por parte del uniformado.

Así las cosas, el silencio fue la fórmula elegida en el Ministerio de Seguridad para evitar que el caldo no se pusiera aún más espeso. Pero lógicamente, esta decisión no ayuda a Guirín, ya que no surgió ningún tipo de respaldo desde la cartera de Carlos Ciurca para las denuncias del funcionario implicado.

Por el contrario, este diario pudo escuchar opiniones en la que la conducta del titular de Juventud es cuestionada, ya que, más allá de los pormenores, nunca guardó conducta de funcionario en medio de un episodio que se produjo justamente en el área que le toca controlar.